Punta Colorada: el VMOS supera el 73% de construcción y estaría listo para enero
El oleoducto que conectará Vaca Muerta con Punta Colorada permitirá exportar entre US$14.000 y US$15.000 millones anuales en petróleo.
Recta final para el oleoducto de VMOS, que lleva desde Vaca Muerta hasta Punta Colorada, la salida del petróleo por el Atlántico.
ShutterstockEl Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) ingresó a su etapa final. Con un 73% de avance en la construcción, el oleoducto que conectará la Cuenca Neuquina con la terminal marítima de Punta Colorada, en la costa atlántica de Río Negro, se consolida como la obra de infraestructura energética privada más importante de las últimas décadas en Argentina. Así lo confirmó el secretario coordinador de Energía y Minería, Daniel González, en declaraciones radiales: "Tenés el oleoducto Vaca Muerta Sur, una obra con un grado de avance del 73% que va a permitir a partir de enero empezar a cargar los barcos más grandes de crudo".
La proyección exportadora que González puso sobre la mesa es la que el Gobierno viene sosteniendo desde el inicio del proyecto pero que ahora tiene respaldo en el cronograma físico de la obra. "Cuando esté listo ese caño, de acá a un año y medio estás exportando entre 14.000 y 15.000 millones de dólares por año de petróleo", remarcó el funcionario, antes de agregar que la meta del Ejecutivo es que energía y minería juntas alcancen una balanza comercial de US$50.000 millones, superando al agro como principal fuente de divisas del país.
El VMOS, cuya construcción fue adjudicada a la UTE Techint-SACDE y está amparado bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), acumula una inversión total de alrededor de US$3.000 millones —US$2.000 millones financiados mediante un préstamo sindicado aportado por un consorcio de 14 bancos internacionales, el más grande del sector energético privado en Argentina desde 2019—. El consorcio de empresas que lo integra reúne a YPF, Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Chevron Argentina, Pluspetrol y Shell Argentina.
Una obra que resuelve el cuello de botella del no convencional
La lógica del VMOS no es difícil de explicar. La producción de crudo no convencional en Vaca Muerta viene creciendo a un ritmo que la infraestructura de evacuación no pudo acompañar: sin un nuevo oleoducto de salida, el aumento de la producción golpea contra el límite de capacidad de transporte existente y obliga a vender el excedente a precios inferiores —en camiones, con descuento— o directamente a no perforarlo. La presentación que el CEO de YPF, Horacio Marín, hizo ante la industria en Houston en marzo pasado lo sintetizó en una frase directa: "Oil growth is constrained without VMOS".
El ducto tiene 437 kilómetros de extensión y una capacidad inicial de transporte de 180.000 barriles por día en su primera etapa operativa, con expansión prevista a 550.000 barriles diarios hacia 2027 y potencial de escalar hasta 700.000 barriles en etapas posteriores. La puesta en marcha inicial para diciembre de 2026 —enero según la actualización de González— habilitará la evacuación de 190.000 barriles diarios, un volumen que solo en esa primera etapa ya representa casi cuatro veces la capacidad del oleoducto Oldelval y cambiaría el perfil exportador del país de manera inmediata.
La obra submarina: el último tramo técnico
El avance del 73% refleja una obra que ya completó los hitos más complejos de su traza terrestre. A lo largo de 2026, el proyecto finalizó la última soldadura automática en línea regular en el ingreso a la Terminal Portuaria de Punta Colorada, completó la prueba hidrostática de los tanques de almacenamiento en la estación cabecera de Allen —cada uno con capacidad de 70.000 metros cúbicos— y ejecutó el cruce subterráneo del río Negro a 30 metros por debajo del lecho, uno de los desafíos técnicos más exigentes de la traza.
El tramo que resta es, en gran medida, el trabajo de costa afuera. El buque de bandera noruega Skandi Hera llegó a Punta Colorada con cadenas de 400 metros de longitud de más de 70 toneladas cada una y anclas de 42 toneladas para el sistema de amarre permanente de las dos monoboyas —sistemas SPM, Single Point Mooring— que permitirán cargar petróleo directamente en buques de gran porte en aguas del Golfo San Matías, sin necesidad de muelles fijos ni infraestructura portuaria convencional. La instalación submarina de esas monoboyas y el tendido del oleoducto marino que las conectará con la terminal terrestre son las tareas centrales que concentran el esfuerzo de los próximos meses.
El rompecabezas exportador
González también vinculó el avance del VMOS con el crecimiento de la inversión en la cuenca: "Las inversiones se están dando fuerte en Vaca Muerta. Este proyecto de Rincón de Aranda, gracias al RIGI, es más grande de lo que estaban pensando hacer inicialmente". El dato es relevante porque muestra que el oleoducto no es solo una solución al cuello de botella actual, sino también el habilitador de inversiones adicionales en el upstream: sin capacidad de evacuación garantizada, los proyectos de perforación no se expanden al ritmo que el mercado permite.
Para dimensionar la apuesta exportadora: si el VMOS funciona a plena capacidad en su segunda etapa —550.000 barriles diarios— y el precio del barril se sostiene en torno a los valores actuales, el flujo anual de divisas solo de ese oleoducto superaría holgadamente los US$15.000 millones proyectados. Eso es, para tener referencia, casi el doble de las exportaciones totales del complejo minero en 2025, y se sumaría a lo que YPF y sus socios ya exportan hoy por la capacidad existente.
Punta Colorada, que hasta hace pocos años era prácticamente desconocida fuera del sector energético patagónico, se perfila como el nodo exportador más importante que Argentina habrá construido desde que el país se convirtió, hace tres décadas, en exportador neto de gas natural.
