Cadenas y anclas en el fondo del Golfo San Matías: el VMOS cierra su fase submarina más crítica

Con el segundo cargamento instalado frente a Punta Colorada, el proyecto VMOS que llevará el crudo de Vaca Muerta al Atlántico completa una etapa histórica.

ancla vmos

El fondo del Golfo San Matías ya sostiene las piezas que harán posible la exportación de petróleo de Vaca Muerta por el Atlántico. El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) completó la semana pasada la instalación offshore de cadenas y anclas frente a las costas de Punta Colorada, en Río Negro, cerrando la fase submarina más exigente de toda la obra. Con el arribo del segundo cargamento de equipamiento y la colocación de los componentes previstos para esta etapa, el sistema de fondeo que mantendrá fijas las dos monoboyas de exportación quedó tendido en el lecho marino. Es el segundo hito consecutivo de una campaña que no tiene antecedentes en la historia de la infraestructura energética argentina.

Las cadenas instaladas miden 400 metros de longitud y superan las 70 toneladas de peso cada una. Las anclas que las sujetan al fondo pesan 42 toneladas. Esas dimensiones no son un detalle técnico menor: traducen en acero y geometría las fuerzas que el sistema deberá resistir en un ambiente marino expuesto a las condiciones del Atlántico Sur, donde viento y oleaje son variables permanentes de diseño. El Golfo San Matías, que hasta hace pocos años era apenas el telón de fondo de una costa patagónica prácticamente invisible para el sector energético nacional, se convirtió en el escenario de una operación de ingeniería submarina sin precedente local.

La empresa a cargo de la etapa es la noruega DOF Group, adjudicada para la instalación y precomisionamiento de las dos monoboyas en un contrato clasificado por la propia compañía como "sustancial", con un valor estimado de entre US$ 25 y US$ 50 millones. Para ejecutar el plan, DOF opera dos embarcaciones en simultáneo: el Skandi Hera —buque tipo AHTS de casi 94 metros de eslora, especializado en maniobras de alta exigencia— y el Skandi Patagonia, buque multipropósito de apoyo submarino que aporta sistemas de posicionamiento dinámico, grúas de gran capacidad y campana de buceo para tareas de inspección y soporte técnico.

VMOS Punta Colorada
Recta final para el oleoducto de VMOS, que lleva desde Vaca Muerta hasta Punta Colorada, la salida del petróleo por el Atlántico.

Recta final para el oleoducto de VMOS, que lleva desde Vaca Muerta hasta Punta Colorada, la salida del petróleo por el Atlántico.

Qué es un sistema CALM y por qué define la capacidad exportadora

Las dos monoboyas del VMOS responden a la tecnología CALM —Catenary Anchor Leg Mooring—, el estándar más extendido en terminales de exportación offshore del mundo. Son estructuras flotantes ancladas al fondo marino mediante cadenas catenarias que operan como punto de conexión entre el oleoducto submarino y los buques petroleros de gran porte. El mecanismo es conceptualmente simple: el barco se amarra a la boya y carga el crudo a través de una manguera flexible, sin necesidad de ingresar a un puerto convencional ni depender de infraestructura costera fija. En la práctica, implica resolver problemas de ingeniería que van desde el comportamiento dinámico del sistema bajo cargas variables hasta la corrosión en ambientes salinos de alta exigencia.

Las monoboyas del VMOS quedarán emplazadas entre 5 y 9 kilómetros de la costa, unidas a la terminal terrestre de Punta Colorada mediante un oleoducto submarino que dará continuidad a la traza de 437 kilómetros que viene desde Vaca Muerta. Esa distancia al litoral no es arbitraria: permite operar buques de mayor calado que los que pueden maniobrar en puertos costeros convencionales de la región, lo que habilita cargas de mayor volumen por escala y reduce los costos logísticos del transporte marítimo. La modalidad es estándar en terminales offshore de Arabia Saudita, Nigeria, Brasil y el Mar del Norte, pero en Argentina representa un salto cualitativo en la infraestructura de exportación petrolera que hasta ahora dependía de terminales con acceso limitado para buques de gran porte.

La ubicación exacta de las monoboyas fue definida el año pasado por el buque OSV Fugro Resilience, que realizó estudios geotécnicos del lecho marino durante cuatro semanas en aguas del Golfo San Matías. Las cadenas y anclas instaladas en estas semanas son el resultado directo de ese trabajo previo: cada componente fue diseñado y dimensionado en función de las condiciones específicas del fondo marino relevado en esa campaña.

La campaña, los plazos y lo que falta

El cronograma de la fase offshore del VMOS prevé dos campañas. La primera, en curso durante el segundo trimestre de 2026, comprende el pre-lay de amarres y la instalación de los colectores de extremo de tubería. La segunda, programada para el tercer y cuarto trimestre del año, incluirá la conexión de bobinas de tie-in y el precomisionamiento de cada monoboya. La duración combinada de ambas etapas supera los 250 días de trabajo en el mar, con más de 120 técnicos y especialistas desplegados a lo largo de la operación.

En tierra, el proyecto también avanza en su recta final. En la terminal de Punta Colorada se completó la última soldadura automática en línea regular y se terminó la construcción de virolas en los tanques de almacenamiento TK404 y TK401. A unos 200 kilómetros al norte, el Puerto San Antonio Este opera como plataforma logística central de toda la etapa marítima: desde allí partió el Skandi Hera con el segundo cargamento de equipamiento, y desde allí se coordinan los movimientos de embarcaciones y materiales para las semanas que vienen. El consorcio que impulsa el VMOS —integrado por YPF, Vista Energy, Pampa Energía, Pan American Sur, Chevron Argentina, Pluspetrol, Shell Argentina, Tecpetrol y Gas y Petróleo del Neuquén— tiene marcada una fecha en el calendario: diciembre de 2026 como inicio de las exportaciones de crudo.

Río Negro suma un nuevo hito en el VMOS en Punta Colorada

El cuello de botella que el VMOS viene a romper

Para entender la magnitud de lo que se construye en Punta Colorada, conviene tener presente el problema que el VMOS viene a resolver. La producción de petróleo no convencional de Vaca Muerta creció a un ritmo que la infraestructura de transporte existente no logró acompañar. El sistema de Oldelval, con una capacidad nominal cercana a los 158.000 barriles diarios, no puede absorber el incremento de oferta asociado al desarrollo acelerado de la formación neuquina. El resultado fue un cuello de botella estructural que limitaba las exportaciones y deprimía el precio neto recibido por los productores, obligados a operar con descuentos para colocar su producción en un sistema saturado.

La primera etapa del VMOS habilitará la evacuación de 190.000 barriles diarios en el tercer trimestre de 2026 —un volumen que sumado a la capacidad existente representa un salto exportador inmediato. El diseño del sistema contempla fases de expansión sucesivas: 390.000 barriles diarios en 2027 y una capacidad máxima de 550.000 barriles por día, con posibilidad de escalar hasta 700.000 con la incorporación de boyas adicionales. A ese techo, el VMOS movería casi cuatro veces la capacidad actual de Oldelval y convertiría a Argentina en un exportador de crudo de relevancia regional con proyección de largo plazo. El proyecto fue financiado con un préstamo sindicado de US$ 2.000 millones y tiene un costo total estimado en US$ 3.000 millones.

Weretilneck y el mar como metáfora

El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, eligió el lenguaje de la transformación para referirse al avance de las obras: "Lo que hoy está pasando frente a nuestras costas es mucho más que la llegada de un barco. Es Río Negro ocupando un lugar central en el futuro energético de la Argentina". Unas horas antes había dicho que "el futuro ya está frente a las costas de Río Negro" y que lo que se despliega frente a Sierra Grande "no es una imagen más, es una señal concreta de la transformación que está viviendo nuestra provincia".

La retórica provincial tiene sustento en los números. Río Negro, que hasta hace una década no figuraba en el mapa de las grandes provincias energéticas argentinas, acumula hoy una serie de obras y aprobaciones que redefinen su peso en el sector: el VMOS como columna vertebral exportadora, la ley de canon hídrico sobre las represas del Comahue aprobada esta semana por la Legislatura, y una posición logística que la ubica como el nodo atlántico natural de la producción de Vaca Muerta. Punta Colorada, que en el mapa figura como un punto remoto en la costa patagónica al sur de Sierra Grande, se convierte en el lugar donde el petróleo neuquino se transforma en divisa.

Cuando las monoboyas estén conectadas al oleoducto submarino y los primeros buques carguen crudo en el Golfo San Matías, las cadenas que el Skandi Hera dejó en el fondo esta semana serán el único componente invisible de toda la operación. Son también, en cierta medida, el más importante.

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