Malvinas: Uruguay niega estar detrás del cable submarino de la contratista holandesa de YPF en Vaca Muerta
El gobierno uruguayo salió a desmentir cualquier proyecto de fibra óptica hacia las islas después de que trascendieran las escalas del buque Fugro Supporter en el puerto de Montevideo.
El buque holandés Fugro Supporter realiza tareas de inspección marítima frente a las costas de Uruguay.
ShutterstockEl Gobierno de Uruguay negó haber recibido o participado en algún proyecto para instalar un cable submarino de telecomunicaciones entre las Islas Malvinas y Montevideo, después de que trascendieran los movimientos del buque de investigación Fugro Supporter, que hizo escala en el puerto uruguayo antes de dirigirse hacia el archipiélago. Tanto la Cancillería como el Ministerio de Industria uruguayos señalaron que no existe ningún trámite ni proyecto en curso vinculado a un cable con destino a las islas.
La versión había tomado fuerza a partir de los propios movimientos del buque: la embarcación, propiedad de la firma neerlandesa Fugro, viene realizando desde hace semanas estudios geofísicos y geotécnicos del lecho marino del Atlántico sur, el tipo de trabajo que suele anteceder al tendido de un cable submarino. La escala en Montevideo antes de zarpar hacia Malvinas alimentó las especulaciones sobre un eventual tendido de fibra óptica de unos 2.100 kilómetros entre las islas y la capital uruguaya.
Desde la empresa salieron a aclarar el alcance de esos trabajos. Fugro sostuvo que las tareas realizadas por el buque estuvieron vinculadas a un proyecto de telecomunicaciones y no a actividades de exploración hidrocarburífera, una distinción que no despeja del todo la incógnita de fondo —qué proyecto de telecomunicaciones es ese y quién lo impulsa— pero que sí busca desmarcar a la compañía de cualquier vínculo con la actividad petrolera en la zona.
La sombra del antecedente en Vaca Muerta
El trasfondo de la situación tiene un antecedente reciente en el propio sector energético argentino. Fugro NV integra el listado de empresas —cerca de 60, según las últimas actualizaciones— que la Cancillería argentina, a cargo de Pablo Quirno, viene monitoreando por un eventual incumplimiento de la Ley 26.659, la norma de 2011 que restringe la actividad de compañías vinculadas a operaciones no autorizadas por la Argentina en la Plataforma Continental. El decreto 868/26 profundizó ese esquema sancionatorio y lo ligó de manera directa a los trámites hidrocarburíferos y al propio Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La paradoja es que la misma Fugro ya había quedado en el centro de una situación similar meses atrás: la compañía, junto con la también neerlandesa Bluewater Energy, fue contratada por el consorcio Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), liderado por YPF junto a otras operadoras de la cuenca, para trabajos vinculados a la infraestructura de exportación de crudo desde Punta Colorada, en Río Negro. Una empresa bajo la lupa del Gobierno argentino por sus vínculos con Malvinas presta servicios, al mismo tiempo, a uno de los proyectos insignia del propio Estado en Vaca Muerta.
Un dato sin explicación oficial
Con la negativa uruguaya de por medio, la escala del Fugro Supporter en Montevideo queda como un dato llamativo sin una explicación oficial que lo respalde. El episodio se da, además, en un contexto de máxima sensibilidad: desde la cadena nacional de Javier Milei a comienzos de septiembre, en la que el presidente anunció que endurecería las sanciones contra empresas vinculadas a la explotación de recursos en el archipiélago, cualquier movimiento de una firma señalada por la Cancillería en aguas próximas a Malvinas queda bajo un escrutinio inmediato.
