Eduardo Elsztain defendió sus inversiones en Malvinas: negocios e integración para acercar la soberanía

A contramano del camino tomado por el Gobierno, Elsztain reivindicó su participación en la Falkland Islands Co como una estrategia para recuperar las islas

Eduardo Elsztain
Publicada por MDZol.com

La decisión de Eduardo Elsztain de mantener una participación accionaria en una de las compañías más importantes de las Islas Malvinas abrió una situación cuanto menos paradojal. Mientras el Gobierno acaba de endurecer su estrategia para aislar económicamente a las empresas que participan del desarrollo petrolero del archipiélago, uno de los empresarios argentinos de mayor peso reivindica la inversión y la integración económica como instrumentos para avanzar en el reclamo de soberanía.

No existe, al menos por la información conocida, una contradicción con la letra de la Ley 26.659. La norma que el Gobierno decidió aplicar con mayor rigor apunta específicamente contra quienes desarrollen actividades hidrocarburíferas en la plataforma continental argentina sin autorización nacional y alcanza también determinadas relaciones con esas compañías. Falkland Islands Company (FIC), donde Elsztain posee una participación minoritaria cercana al 2%, no es una petrolera.

La diferencia aparece, en cambio, en la filosofía detrás de ambas estrategias. El presidente Javier Milei anunció la semana pasada un endurecimiento de las sanciones frente al avance del proyecto petrolero Sea Lion, operado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration, cuya producción está prevista para comenzar en 2028. La decisión busca elevar el costo de participar directa o indirectamente del desarrollo de hidrocarburos en aguas que la Argentina considera propias.

Elsztain plantea casi el recorrido contrario: sostiene que una mayor presencia económica argentina en las islas puede contribuir a acercar posiciones y, a largo plazo, favorecer el reclamo de soberanía.

"Probablemente hubiéramos evitado la guerra"

El empresario explicó que comenzó a adquirir acciones de FIC entre 2005 y 2006 inspirado por una reflexión de su abuelo Isaac: “Si Argentina se hubiera involucrado económicamente en la vida de las Islas Malvinas durante todo el siglo XX, probablemente hubiéramos evitado la guerra”.

Su tesis es que estrechar los vínculos sociales, económicos, culturales y productivos podía convertirse en una herramienta complementaria de la estrategia diplomática argentina. En 2017 fue incluso más lejos e intentó avanzar sobre el control de la compañía.

La operación no prosperó ante la oposición británica y Elsztain terminó conservando solamente la participación minoritaria adquirida en el mercado. Ahora aseguró que la experiencia, pese al fracaso, “valió la pena” y afirmó que, si tuviera nuevamente la posibilidad, volvería a intentarlo.

FIC tiene un peso particular porque participa de diferentes actividades económicas de las islas, entre ellas negocios inmobiliarios, comerciales, logísticos, agropecuarios y hoteleros.

Quirno salió a respaldarlo

La controversia adquirió una dimensión política este lunes cuando el canciller Pablo Quirno decidió intervenir públicamente.

Frente a cuestionamientos contra Elsztain en las redes sociales, Quirno fue terminante: “Todo lo contrario a traidor...”, escribió al compartir la explicación del empresario sobre los motivos de su inversión.

El respaldo resulta especialmente significativo porque fue el propio canciller quien defendió el endurecimiento de la política frente a la explotación petrolera de Malvinas. Quirno sostuvo que la Argentina tiene “la obligación de restituir la soberanía respetando el modo de vida de los isleños” y rechazó que las últimas medidas respondan a una decisión electoral.

Así, el Gobierno parece establecer una diferenciación: una cosa es la inversión argentina en actividades económicas de las islas y otra, jurídicamente distinta, la participación en la explotación de recursos hidrocarburíferos sin autorización de Buenos Aires.

De los shoppings al oro de San Juan

Elsztain tampoco es un empresario marginal para la economía argentina. Es el principal referente de IRSA, uno de los mayores grupos inmobiliarios del país, con una fuerte presencia en centros comerciales y edificios corporativos. También preside Cresud, vinculada al negocio agropecuario, y participa en el sector financiero a través del Banco Hipotecario.

En los últimos años amplió además considerablemente su apuesta por la minería. Es presidente de Austral Gold, compañía que este año reactivó la mina de oro y plata Casposo, en Calingasta, San Juan, después de una inversión superior a US$15 millones. La operación proyectó exportaciones por unos US$60 millones durante 2026.

Su presencia minera se extiende además a Casposo-Manantiales y a participaciones en compañías vinculadas con proyectos de metales preciosos. El propio Elsztain ha definido a los minerales como una nueva frontera de crecimiento para la Argentina, aunque sus principales negocios continúan concentrados en el real estate y el agro.

Dos caminos para una misma causa

La situación deja así una particular convivencia de estrategias. La política oficial busca utilizar el poder regulatorio argentino para desalentar la explotación de recursos naturales en Malvinas sin autorización nacional. El decreto anunciado por Milei apunta especialmente al desarrollo de Sea Lion y pretende ampliar la efectividad de las sanciones sobre las compañías involucradas, sus accionistas y proveedores.

Elsztain, en cambio, propone ganar presencia económica dentro de las propias islas. Su argumento es que una mayor interdependencia podría haber evitado incluso el enfrentamiento de 1982 y que todavía puede contribuir a transformar la relación con los isleños.

Las dos posiciones no necesariamente chocan desde el punto de vista legal. La participación de Elsztain en FIC, por las actividades conocidas de la compañía, no equivale a intervenir en la explotación petrolera que sanciona la legislación argentina.

Pero sí exponen dos concepciones diferentes sobre la dimensión económica del conflicto: una procura elevar el costo de hacer negocios vinculados con recursos naturales argentinos sin autorización; la otra considera que aumentar la presencia argentina en la economía de las islas puede convertirse en una herramienta para acercarlas.

Por ahora, el Gobierno decidió que ambas pueden convivir. El respaldo público de Quirno a Elsztain terminó de dejarlo en claro.

Las más Leídas