El pronóstico de Luis Caputo: "Argentina será cara en dólares" por el boom de la energía y la minería

Durante la presentación del programa financiero para afrontar los vencimientos de deuda, Luis Caputo dijo que el país tenderá a encarecerse en dólares.

El ministro de Economía, Luis Caputo.

El ministro de Economía, Luis Caputo.

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A diferencia de otras ocasiones, Luis Caputo dedicó buena parte de su exposición sobre el programa financiero del Tesoro a explicar cómo imagina la economía argentina dentro de pocos años. En ese contexto lanzó una definición que llamó la atención: sostuvo que la Argentina "va a ser un país caro en dólares", aunque aclaró que no será producto de un atraso cambiario sino del aumento genuino de la riqueza derivado de las exportaciones de energía, minería y otros sectores competitivos.

La afirmación fue realizada durante la presentación del esquema con el que el Gobierno prevé afrontar los vencimientos de deuda hasta el final del mandato de Javier Milei. Allí, Caputo insistió en que el objetivo oficial es mantener el equilibrio fiscal, reducir el peso de la deuda sobre el PBI y construir un "colchón" financiero que permita atravesar 2027 sin sobresaltos.

Un cambio de paradigma

El concepto de una Argentina "cara en dólares" suele asociarse históricamente a procesos de atraso cambiario, cuando el tipo de cambio queda rezagado frente a la inflación y deteriora la competitividad.

Sin embargo, Caputo planteó un escenario diferente. Según explicó, el país puede tener costos y salarios medidos en dólares superiores a los actuales porque también será mucho más productivo y generará una cantidad significativamente mayor de divisas.

En otras palabras, el Gobierno apuesta a un modelo similar al de países exportadores de recursos naturales como Australia, Noruega o Canadá, donde los elevados ingresos por exportaciones sostienen niveles de ingreso también altos.

El rol de Vaca Muerta

Dentro de esa visión, Vaca Muerta aparece como el principal motor.

Las proyecciones oficiales estiman que las exportaciones energéticas podrían superar los US$30.000 millones anuales hacia comienzos de la próxima década, impulsadas por el crecimiento de la producción de petróleo, las exportaciones de GNL, la expansión de los oleoductos y la infraestructura portuaria que hoy se encuentra en construcción.

La cuenca neuquina ya viene mostrando récords consecutivos de producción y concentra inversiones por decenas de miles de millones de dólares, buena parte de ellas bajo el paraguas del RIGI.

Equipo de fractura hidráulica operando en Vaca Muerta, Neuquén

Equipo de fractura hidráulica operando en Vaca Muerta, Neuquén

La minería, el segundo gran pilar

A ese fenómeno se suma la minería.

El desarrollo simultáneo de los proyectos de cobre en San Juan, junto con la expansión del litio en el NOA, podría transformar completamente el perfil exportador argentino durante la próxima década.

Diversas consultoras estiman que el cobre podría aportar por sí solo entre US$12.000 y US$15.000 millones anuales una vez que entren en producción los principales proyectos actualmente en construcción o etapa avanzada de factibilidad.

Si se agregan litio, oro, plata y otros minerales, las exportaciones mineras podrían duplicar ampliamente los niveles actuales.

La economía que imagina el Gobierno

La idea que dejó entrever Caputo es que ese ingreso masivo de dólares permitirá sostener una moneda más fuerte sin afectar la competitividad.

El razonamiento oficial es que una economía con mayor productividad, más inversiones y mayores exportaciones puede convivir con salarios más elevados medidos en dólares, sin repetir los desequilibrios del pasado.

En ese escenario, el crecimiento del ingreso real sería consecuencia de una expansión de la capacidad productiva y no de un tipo de cambio artificialmente atrasado.

Un debate abierto

La hipótesis, sin embargo, no está exenta de cuestionamientos.

Parte de los economistas advierte que un país excesivamente caro en dólares puede afectar la competitividad de otros sectores, especialmente la industria manufacturera, las economías regionales y el turismo receptivo.

El interrogante es si el extraordinario crecimiento esperado para la energía y la minería alcanzará para compensar esas diferencias y convertirse en el nuevo ancla de la economía argentina.

Contexto sectorial

Para los sectores energético y minero, las declaraciones del ministro constituyen una ratificación del lugar central que ocupan dentro del programa económico oficial.

Desde hace meses el Gobierno sostiene que el complejo energético y minero será el principal generador de divisas de la próxima década. Las proyecciones oficiales hablan de exportaciones conjuntas cercanas a los US$75.000 millones anuales hacia 2035, una cifra que convertiría a ambos sectores en el principal sostén externo de la economía argentina y en la base del modelo de crecimiento que describe el equipo económico.

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