El litio vuelve a traccionar: la minería argentina exportó un récord de US$3.254 millones en el cuatrimestre
Las ventas externas del sector treparon 84,3% interanual entre enero y abril, con el litio como principal motor de crecimiento.
La minería argentina cerró el primer cuatrimestre de 2026 con el mejor registro de su historia para ese período: US$3.254 millones exportados, un salto de 84,3% frente a los mismos cuatro meses de 2025. El dato, difundido por el ministro de Economía, Luis Caputo, en redes sociales y respaldado por información de la Secretaría de Minería de la Nación, ubica al sector 161,8% por encima del promedio histórico 2010-2025 para ese mismo tramo del año.
El litio fue, otra vez, el protagonista del salto: sus exportaciones crecieron 137,8% interanual en valor durante el cuatrimestre, según los mismos datos oficiales. Los minerales metalíferos —oro, plata y cobre, agrupados— subieron 77,6%. La combinación de ambos rubros explica casi por completo el envión: la minería argentina, que durante décadas ocupó un lugar secundario en la canasta exportadora del país, empieza a pesar de manera estructural en el comercio exterior.
El contexto de precios ayuda a entender el fenómeno. En enero, el carbonato de litio equivalente (LCE) tocó los US$20.000 por tonelada en el mercado spot de China, un nivel que no se veía desde antes del derrumbe que arrastró al mineral entre octubre de 2022 y mayo de 2025, cuando el precio cayó 86% hasta los US$8.500 por tonelada —por debajo, en ese momento, del costo promedio mundial de producción, estimado en US$12.000—. La recuperación, atribuida por la consultora Benchmark Mineral Intelligence a inventarios bajos en China y mayor demanda de vehículos eléctricos, devolvió rentabilidad a una industria que llegó a frenar operaciones por la caída de precios.
El litio, otra vez en el centro de la escena
Argentina cuenta hoy con siete operaciones litíferas en producción —cuatro de ellas iniciadas desde fines de 2024— y una capacidad instalada que supera las 200.000 toneladas anuales. Plantas como Centenario Ratones, Sal de Oro y Mariana se sumaron en los últimos dos años a proyectos ya consolidados como Cauchari-Olaroz, que alcanzó en 2024 el 60% de su capacidad de diseño tras su inauguración en 2023.
La combinación de mayor volumen producido y precios en recuperación es la que explica el salto del 137,8%: a diferencia de otros minerales del complejo exportador argentino, donde el valor sube pese a caer la producción física —como ocurrió con el oro en 2025—, en el litio la producción y el precio están creciendo en simultáneo. Es una dinámica menos común y, según coinciden los informes sectoriales consultados, más sostenible en el tiempo si el escenario de precios internacionales no se revierte.
Geografía y RIGI: dónde se concentra el boom
La concentración geográfica del fenómeno es marcada. Santa Cruz, San Juan, Jujuy, Catamarca y Salta explican, juntas, alrededor del 99% de las exportaciones mineras del país. El litio se reparte principalmente entre Salta, Jujuy y Catamarca, mientras que San Juan y Santa Cruz concentran el grueso de oro, plata y los proyectos de cobre en desarrollo.
El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) es, según la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), una pieza clave del envión: de 13 iniciativas mineras presentadas bajo el régimen por un total de US$42.000 millones, siete ya fueron aprobadas por un valor conjunto de US$7.948 millones. "Una herramienta extremadamente poderosa que brinda estabilidad por 30 años", la describió Daniel González, secretario coordinador de Energía y Minería, en una presentación sectorial reciente.
Las proyecciones que vienen, con la cautela de siempre
CAEM estimó en mayo que el cierre de 2026 podría ubicarse por encima de los US$9.000 millones en exportaciones de oro, plata y litio —contra los US$6.056 millones de 2025—, e incluso advirtió que esa cifra podría resultar conservadora si los precios actuales se mantienen. Es, vale aclararlo, una proyección de la cámara empresaria del sector, no un dato confirmado por el organismo de estadísticas oficial: el cuatrimestre real, el único dato verificado hasta ahora, asciende a US$3.254 millones.
A más largo plazo, la Secretaría de Minería proyectó en un informe de abril que las exportaciones del sector podrían sextuplicarse hacia 2035, traccionadas por el cobre y el litio, aunque esa expansión exigiría un piso de US$57.000 millones en inversión de capital —US$41.190 millones solo para los proyectos cupríferos en cartera—. Son números que dependen de que se concreten ocho desarrollos de cobre que hoy están en distintas etapas de aprobación, financiamiento y construcción, y que la propia Secretaría reconoce como un escenario, no como un hecho consumado.
Lo que sí es un hecho consumado es el cuatrimestre. Con China, Estados Unidos, Corea del Sur, Alemania y Canadá absorbiendo cantidades crecientes de litio y minerales metalíferos argentinos —con subas interanuales de hasta 187% en el caso chino, según el propio Caputo—, la pregunta para el resto del año ya no es si la minería va a seguir creciendo. Es si el resto de la economía argentina va a estar en condiciones de capitalizar ese ingreso de dólares antes de que el ciclo de precios, como ya pasó una vez con el litio, vuelva a girar.

