El ataque a un oleoducto en Arabia Saudita puede abrir una ventana para el petróleo argentino
La salida de servicio del ducto Este-Oeste de Arabia Saudita, en medio de la escalada bélica en Medio Oriente, reaviva el interés global por los barriles de Vaca Muerta.
Un ataque contra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, una de las arterias clave para el transporte de petróleo saudita hacia mercados de exportación, dejó fuera de servicio a la infraestructura en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente. El hecho se suma a una seguidilla de episodios que en las últimas semanas presionaron al alza el precio internacional del petróleo, que ya había superado la barrera de los US$ 105 por barril tras la política de represalias que Estados Unidos aplica desde este mes contra buques petroleros iraníes.
La interrupción de un ducto de esa magnitud reduce, al menos de manera transitoria, la capacidad de Arabia Saudita para sostener el ritmo habitual de sus exportaciones y abre un espacio en el mercado global que otros productores pueden intentar cubrir. En ese escenario, la Argentina —y en particular Vaca Muerta— vuelve a aparecer como una de las cuencas mejor posicionadas para captar demanda adicional, en un contexto en el que YPF y sus socios ya vienen ampliando de manera sostenida su capacidad de exportación.
La coyuntura llega en un momento en el que el sector energético argentino discute abiertamente cómo capitalizar los sucesivos shocks geopolíticos. Directivos como Horacio Marín, presidente de YPF, vienen sosteniendo en distintos foros internacionales que la escala de Vaca Muerta —con proyectos RIGI que ya superan, solo para la petrolera estatal, los US$ 154.000 millones— le permite a la Argentina jugar un rol de proveedor confiable frente a la volatilidad de otras regiones productoras.
No es la primera vez que Medio Oriente empuja al crudo local
No es la primera vez que la tensión en Medio Oriente termina empujando indirectamente el interés por el crudo latinoamericano: la política de represalias "tanker for tanker" que Estados Unidos aplica contra buques iraníes ya había generado un efecto similar semanas atrás. La diferencia esta vez es que el ataque afecta directamente infraestructura de exportación saudita, el mayor productor mundial, lo que amplifica el impacto potencial sobre los flujos globales de crudo.
Para la Argentina, la pregunta de fondo no es si existe una oportunidad —los precios altos y la incertidumbre en el Golfo Pérsico ya la generan por sí solos— sino cuánta de esa demanda adicional puede efectivamente canalizar hacia sus propios puertos, en un momento en que la infraestructura de evacuación de Vaca Muerta, con el oleoducto VMOS como pieza central, todavía está completando su expansión.


