El petróleo no encuentra techo: el Brent superó los US$108 y crece el riesgo sobre el abastecimiento mundial

El cierre temporal de un oleoducto clave de Arabia Saudita agravó el escenario: era una de las principales alternativas para evitar el estrecho de Ormuz.

bab el mandeb

El precio internacional del petróleo volvió a acelerar este lunes y profundizó una escalada que ya dejó definitivamente atrás la barrera de los US$100. El Brent llegó a tocar US$108,65 por barril y avanzaba más de 3% durante la jornada, empujado por nuevos ataques sobre infraestructura energética saudita y buques que navegan por Medio Oriente.

El crudo de referencia internacional cotizaba en torno a US$107,80, mientras el West Texas Intermediate (WTI) estadounidense superaba los US$102. La suba se produjo después de una semana de fuerte volatilidad en la que el Brent llegó el viernes a rozar los US$110 antes de retroceder hasta US$104,61 al cierre.

La recuperación de este lunes mostró que aquella baja estuvo lejos de significar una distensión. Nuevos ataques hutíes afectaron infraestructura de Arabia Saudita, mientras también se registraron incidentes contra embarcaciones en el Golfo. Al mismo tiempo, fueron postergadas las conversaciones previstas entre Irán y países del Golfo para intentar establecer condiciones de seguridad para la navegación por el estrecho de Ormuz.

El problema ya no es solamente Ormuz

El nuevo salto tiene una particularidad que aumenta la preocupación del mercado. Durante buena parte del conflicto, el foco estuvo puesto sobre el estrecho de Ormuz y la posibilidad de que las dificultades para atravesarlo dejaran atrapados millones de barriles diarios dentro del Golfo Pérsico.

Arabia Saudita cuenta, sin embargo, con una alternativa estratégica: el oleoducto Este-Oeste, que permite transportar petróleo desde las áreas productoras del este del país hasta el puerto de Yanbu, sobre el Mar Rojo, evitando Ormuz.

Esa válvula de escape también acaba de quedar bajo presión.

Ataques con drones obligaron a interrumpir temporalmente operaciones en el sistema saudita y dispararon inmediatamente las cotizaciones. La infraestructura tiene capacidad para transportar alrededor de 7 millones de barriles diarios y su afectación amenaza una vía que había ganado todavía más importancia precisamente por los problemas para navegar por Ormuz.

El mercado enfrenta así un escenario más complejo: no sólo importa cuánto petróleo puede producir Medio Oriente, sino por dónde puede sacarlo hacia los compradores.

El tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz se redujo sensiblemente

El tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz se redujo sensiblemente

Ahora, el estrecho de Bab el-Mandeb

A esa preocupación se agrega un tercer punto crítico. Los hutíes aumentaron durante los últimos días su presencia alrededor del estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén y constituye otra de las rutas fundamentales del comercio energético mundial.

La combinación resulta particularmente delicada. Ormuz condiciona la salida desde el Golfo Pérsico; el oleoducto Este-Oeste constituye una de las principales alternativas sauditas para evitarlo; y Bab el-Mandeb es una de las puertas necesarias para continuar desde el Mar Rojo hacia las rutas internacionales.

Es decir, la crisis dejó de estar concentrada sobre un único cuello de botella.

Según Reuters, actualmente estarían atravesando Ormuz entre 6 y 8 millones de barriles diarios, muy por debajo de los volúmenes anteriores a la guerra. Mientras tanto, los costos de transportar petróleo se dispararon y los compradores asiáticos están pagando fuertes primas para conseguir cargamentos alternativos provenientes de Estados Unidos, África Occidental y otros productores.

De US$98 a más de US$108 en una semana

La velocidad de la escalada permite dimensionar la presión. El lunes pasado el Brent operaba alrededor de US$98 por barril. El martes cruzó nuevamente los US$100 y el miércoles aceleró hasta US$107, para después rozar los US$110 durante la rueda del viernes.

Tras una toma de ganancias que lo llevó a cerrar esa jornada en US$104,61, este lunes volvió a superar los US$108 intradiarios.

En apenas una semana, por lo tanto, el mercado pasó de discutir si el petróleo lograría mantenerse sobre los US$100 a preguntarse cuál puede ser el próximo techo.

Y las previsiones empiezan a desplazarse en la misma dirección. S&P Global contempla precios cercanos a los US$100 durante el próximo año si se mantienen las actuales condiciones, pero advierte que una prolongación de las disrupciones podría llevar al Brent hacia US$120 por barril.

Wood Mackenzie, en tanto, contempla valores cercanos a US$110 hacia comienzos de 2027 antes de una eventual moderación, siempre condicionada a una normalización de los flujos a través de Ormuz.

Menos margen para absorber otro golpe

El problema adicional es que el mercado llega a esta nueva escalada con menos capacidad para responder que al comienzo del conflicto. Los inventarios globales de petróleo se redujeron en más de 500 millones de barriles desde el inicio de la guerra, mientras Arabia Saudita produjo en agosto alrededor de 6 millones de barriles diarios, su menor nivel en tres décadas.

La disponibilidad de combustibles refinados también se deterioró. Los flujos internacionales de productos derivados cayeron con fuerza y el diésel enfrenta particularmente una situación de escasez y precios elevados.

Eso significa que cada nuevo ataque sobre un oleoducto, una terminal o un buque tiene ahora mayor capacidad para trasladarse rápidamente a los precios.

Una buena noticia para Vaca Muerta que complica a los surtidores

Para la Argentina, el petróleo por encima de US$100 vuelve a mostrar sus dos caras. Del lado exportador, Vaca Muerta encuentra un escenario extraordinariamente favorable. La creciente producción de shale oil y la ampliación de la capacidad de evacuación permiten capturar precios internacionales que multiplican el atractivo económico de las exportaciones.

El escenario resulta especialmente favorable mientras avanza Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), diseñado para agregar hasta 550.000 barriles diarios de capacidad exportadora desde Punta Colorada y permitir que el crecimiento de la producción neuquina encuentre salida directa al mercado internacional.

Pero el efecto se invierte cuando la mirada llega a las estaciones de servicio.

Un Brent persistentemente por encima de US$100 vuelve a aumentar la distancia entre las referencias internacionales y los precios internos de los combustibles. Cuanto más se prolongue la escalada, mayor será la presión sobre las petroleras para trasladar una parte de ese incremento a naftas y gasoil.

La posibilidad de que la baja internacional posterior al primer salto del conflicto terminara generando alivio en los surtidores quedó definitivamente atrás.

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