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Rosario y Zárate-Campana buscan captar el nuevo flujo exportador del cobre y el litio

El avance de los proyectos mineros de cobre y litio empieza a trasladarse al plano portuario. La disputa por la logística del nuevo ciclo extractivo.

La aceleración de los proyectos mineros en Argentina comenzó a reflejarse con fuerza en el plano logístico. El avance del cobre en el NOA y Cuyo y la expansión del litio anticipan volúmenes exportables crecientes, obligando a definir por dónde saldrá esa carga al mundo.

En ese escenario, los puertos del Gran Rosario y el complejo Zárate–Campana emergen como dos plataformas con aspiraciones concretas de convertirse en nodos de salida para la minería. Históricamente ligados al agro y, más recientemente, a los hidrocarburos, ambos sistemas evalúan inversiones y adaptaciones específicas para minerales.

El impacto potencial es significativo. La minería metalífera podría sumar en los próximos años un nuevo flujo de carga estructural, con requerimientos distintos: mayor trazabilidad, infraestructura especializada, contratos de largo plazo y altos estándares ambientales.

terminal zarate puerto

La terminal portuaria de Zárate.

Los costos, más allá del cobre y el litio

Fuentes del sector portuario advierten que el desafío no es solo de obras físicas, sino también de costos competitivos, previsibilidad operativa y coordinación multimodal, integrando rutas, ferrocarriles y terminales marítimas.

Con Vaca Muerta y la minería creciendo en paralelo, la logística se convirtió en una variable estratégica. La pregunta ya no es si habrá exportaciones mineras de escala, sino qué puertos estarán en condiciones de captarlas y sostenerlas en el tiempo.