El cobre argentino da su mayor salto: Vicuña ingresa al RIGI con US$ 18.000 millones en juego

El Comité Evaluador aprobó el ingreso del proyecto de BHP y Lundin Mining al régimen, habilitando la mayor inversión de cobre y minera de la historia del país.

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El Comité Evaluador del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aprobó este martes el ingreso del proyecto Vicuña, el complejo cuprífero que BHP y Lundin Mining desarrollan en la cordillera sanjuanina sobre los yacimientos Josemaría y Filo del Sol. Con una inversión inicial estimada en US$ 9.700 millones que podría escalar hasta los US$ 18.000 millones a lo largo de sus tres etapas, el anuncio marca un antes y un después en la historia minera argentina.

El ministro de Economía, Luis Caputo, fue quien comunicó la novedad y no escatimó en calificativos: se trata, dijo, del mayor proyecto minero de la historia del país y uno de los cinco desarrollos de cobre más importantes del mundo.

Vicuña se convierte además en el primer proyecto en ingresar al RIGI bajo la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (PEELP) en la rama del cobre, una distinción que no es menor. El régimen otorga beneficios impositivos de fondo —reducción del Impuesto a las Ganancias del 35% al 25%, devolución acelerada del IVA, eliminación de retenciones a partir del segundo año de operación— y garantiza estabilidad fiscal y normativa por cuatro décadas. Para un proyecto que planifica su vida útil en más de 70 años, esa previsibilidad no es un accesorio: es la condición de posibilidad.

La empresa había solicitado su adhesión al régimen a fines de 2025 y desde entonces la aprobación era esperada como el paso que habilitaría las decisiones de desembolso concretas. Según señaló Caputo, el proyecto compromete inversiones aceleradas por al menos US$ 2.000 millones durante los primeros dos años desde la aprobación.

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Un distrito de cobre de escala mundial

La magnitud del proyecto se entiende mejor cuando se desagregan sus cifras productivas. Según la Evaluación Económica Preliminar (PEA) presentada por la empresa en febrero de este año, Vicuña tiene potencial para producir en promedio 395.000 toneladas anuales de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata durante los primeros 25 años de operación. Las exportaciones proyectadas superan los US$ 2.600 millones al año, según estimaciones oficiales —una cifra equivalente a todo lo que exportó la minería argentina en 2025, según datos de la compañía.

El desarrollo está estructurado en tres fases. La primera, concentrada en Josemaría, implica la construcción de una mina a cielo abierto y una planta concentradora, con un desembolso de US$ 7.100 millones previsto entre 2027 y 2030. La segunda incorpora los recursos oxidados de Filo del Sol para ampliar la producción. La tercera contempla la expansión de la planta, el desarrollo de los sulfuros del yacimiento y la construcción de infraestructura crítica: una planta desalinizadora y un sistema de transporte de concentrado. Un proyecto dentro del proyecto.

En el plano laboral, la construcción requerirá alrededor de 12.000 empleos directos; la etapa operativa sostendrá unos 5.000 puestos directos y cerca de 19.000 indirectos. El proyecto ya emplea a más de 2.400 personas, con más del 81% de sus trabajadores directos provenientes de San Juan —operadores de maquinaria pesada de Iglesia, Jáchal y Guandacol que ya participan en las tareas de movimiento de tierra previas.

Las voces del anuncio

Caputo subrayó en su comunicación que la aprobación representa "uno de los cinco proyectos de cobre más importantes del mundo" aterrizando en territorio argentino, y destacó el potencial exportador del emprendimiento como uno de sus atributos centrales para la estrategia macroeconómica del Gobierno.

Desde San Juan, el gobernador Marcelo Orrego celebró la noticia con énfasis: "Celebro la aprobación del RIGI para Vicuña, el mayor proyecto minero de la historia de nuestro país. Más del 81% de los trabajadores directos son sanjuaninos. Iglesia y Jáchal ya forman parte de esta historia". El mandatario provincial conectó el anuncio con una narrativa de transformación más amplia: "Hace poco más de dos años iniciamos la segunda gran etapa de la minería sanjuanina. Hoy los resultados hablan solos: más previsibilidad, más inversión, más empleo. Este no es el San Juan de hace una década, es el San Juan que estamos construyendo juntos, mirando las próximas generaciones".

El ministro de Minería provincial, Juan Pablo Perea, fue en la misma dirección: "La mayor inversión privada de la historia argentina elige San Juan. Y no es un golpe de suerte. Es el resultado de una provincia que genera confianza, con reglas claras y previsibilidad de largo plazo. Cuando el Estado funciona y da certezas, la inversión llega".

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El undécimo y el debate que abre

Vicuña es el undécimo proyecto en ingresar al RIGI desde su creación, y su aprobación llega en un momento en que el régimen acumula compromisos por más de US$ 26.000 millones, con protagonismo repartido entre Vaca Muerta, el litio y ahora el cobre. San Juan, que ya concentra más del 60% del total de inversiones presentadas bajo el régimen en todo el país —con más de US$ 31.000 millones comprometidos en proyectos adheridos o en proceso—, consolida con Vicuña su posición como la provincia minera más activa de Argentina.

Pero la aprobación no llegó sin ruido. En los días previos, Vicuña quedó en el centro de una polémica al adjudicar la construcción del campamento Batidero a un consorcio liderado por firmas chinas, decisión que encendió las alarmas de cámaras empresarias y dirigentes políticos. El debate instalado —cómo compatibilizar inversiones históricas con participación efectiva de proveedores nacionales— no tiene una respuesta sencilla y es probable que acompañe al proyecto durante toda su construcción.

También está pendiente la firma del Acuerdo Integral entre la provincia y la empresa, que definirá los términos sobre regalías, aportes a fideicomisos de infraestructura y posibles adelantos para obras prioritarias. Orrego ya había anticipado una visita a Vancouver para reunirse con el directorio de accionistas de Vicuña Corp., integrado por representantes de Lundin Mining y BHP.

Lo que viene

Con el RIGI aprobado, Vicuña queda habilitado para avanzar hacia la Decisión Final de Inversión (FID, por sus siglas en inglés), el paso que convierte los compromisos sobre el papel en movimientos de tierra reales. Durante 2026 se prevé avanzar con la ingeniería de detalle, la adquisición de equipos críticos y distintas obras de infraestructura, entre ellas mejoras viales y ampliaciones del campamento.

El proyecto mira también más allá de sus propios yacimientos. La construcción de una planta desalinizadora —necesaria para abastecer de agua a una operación de esta magnitud en la cordillera— y de un sistema de transporte de concentrado implicarán obras de infraestructura que exceden los límites de la mina e impactarán en la conectividad regional. San Juan, que ya vio cómo Veladero, Los Azules y Gualcamayo ingresaban al RIGI antes que Vicuña, empieza a perfilarse como algo más que una provincia minera: como un nodo de infraestructura industrial en la región cuyana.

El cobre es hoy el metal de la transición energética, la materia prima que demandan los cables de alta tensión, los motores eléctricos y las redes de transmisión que sostienen la descarbonización global. Argentina lleva décadas sentada sobre reservas que el mundo necesita. Lo que cambió esta semana es que el país dio, por fin, un paso concreto para dejar de solo tenerlas.

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