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Horacio Marín

Horacio Marín ratifica la posición de YPF: sin especulación y con traslado técnico a los surtidores

El CEO de YPF, Horacio Marín, aseguró que la suba del crudo es transitoria y que sólo se trasladarán costos reales a los surtidores.

Horacio Marín, CEO de YPF.

Horacio Marín, CEO de YPF.

En medio de la escalada en Medio Oriente y la volatilidad que llevó al petróleo a rozar los US$100, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, envió una señal clara hacia el mercado interno: la compañía no modificará su política comercial por shocks geopolíticos transitorios ni aprovechará subas coyunturales para ampliar márgenes en los surtidores.

Desde Neuquén, en el marco del Vaca Muerta Insights, el ejecutivo calificó el actual salto del crudo como un “cisne negro” para la industria global, pero lo encuadró como un fenómeno pasajero, sin impacto estructural en la estrategia de la petrolera. La definición no es menor: en un país donde el precio de los combustibles tiene efecto directo sobre la inflación, YPF vuelve a posicionarse como actor estabilizador.

“No vamos a especular”

Marín sostuvo que la suba del petróleo responde a restricciones puntuales en la oferta internacional derivadas del conflicto, pero no configura una nueva tendencia de largo plazo. Bajo esa lectura, la compañía adoptó un criterio técnico para evitar traslados abruptos al mercado doméstico.

Según explicó, YPF tomó como referencia el precio previo al conflicto y sólo trasladará el impacto real que la suba del crudo genera en sus costos de abastecimiento. “No aumentamos margen”, aseguró. La compañía -planteó- absorbe parte de la volatilidad gracias a su posición financiera y operativa, y sólo transfiere el efecto mínimo necesario para preservar equilibrio.

El mensaje central fue que no habrá aumentos diseñados para capturar rentas extraordinarias en el corto plazo. Si el crudo baja, el precio interno acompañará; si sube, el traslado será acotado a los costos efectivos. “Estamos haciendo un acuerdo honesto y moral con los consumidores”, resumió.

Combustibles y política económica

La definición adquiere dimensión nacional porque YPF concentra más de la mitad del mercado de combustibles. Su política de precios actúa como referencia para el resto de las operadoras y condiciona la dinámica inflacionaria.

La decisión de no alterar el rumbo comercial está respaldada por una transformación operativa más profunda. Marín anticipó que la producción de shale oil tendrá un salto significativo en el segundo semestre, con una meta de hasta 250.000 barriles diarios hacia fin de año, frente a un primer semestre más estable en torno a 200.000–210.000 barriles.

La inversión prevista ronda los US$6.000 millones en 2026, con mayor productividad y sin expansión proporcional de equipos. En paralelo, la compañía redujo de forma drástica su exposición a campos convencionales —de 160.000 barriles diarios a menos de 30.000— y consolidó un modelo centrado en no convencional, con costos integrales estimados entre US$7 y US$8 por barril.

Ese rediseño del portfolio es el que permite, según la conducción, amortiguar episodios de volatilidad sin necesidad de trasladarlos plenamente al surtidor.

El trasfondo estratégico: exportaciones y GNL

Aunque el eje del mensaje fue el precio de los combustibles, el trasfondo es más amplio. YPF avanza en la estructuración financiera del proyecto de gas natural licuado (GNL), que la empresa describe como el mayor project finance de América Latina desde México hacia el sur.

La apuesta apunta a consolidar a la Argentina como exportador energético de escala, con metas de exportación que podrían superar los US$30.000 millones anuales hacia comienzos de la próxima década.

En esa hoja de ruta, la política de combustibles funciona como componente de credibilidad: estabilidad interna para sostener expansión externa.

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