Posco amplía su proyecto de litio Sal de Oro en el norte con el aval del RIGI
La surcoreana suma US$ 208 millones para la segunda etapa de Sal de Oro, entre Salta y Catamarca, con 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio.
El litio argentino sumó otra aprobación oficial, y esta vez no fue un proyecto nuevo sino la ampliación de uno que ya está produciendo. El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció la incorporación al RIGI de la segunda etapa del proyecto de litio Sal de Oro, en Salta y Catamarca, con una inversión total de US$ 208 millones. La planta que esa inversión va a financiar producirá 23.000 toneladas anuales de carbonato de litio, lo que la propia compañía estima en exportaciones de más de US$ 300 millones por año.
Sal de Oro no es un proyecto que arranca de cero: ya tiene infraestructura, campamento y una primera planta operando. El plan original de Posco contemplaba una inversión de US$ 633 millones para una planta integrada de fosfato, hidróxido y carbonato de litio, y la etapa de hidróxido, en General Güemes, es la primera de su tipo en la Argentina y está operativa desde 2024. La etapa de carbonato que ahora entra al RIGI apalanca esa infraestructura ya montada, lo que explica por qué el costo por tonelada de capacidad instalada es relativamente bajo frente a un proyecto que arrancara de cero.
Con esta incorporación, la cantidad de iniciativas aprobadas dentro del régimen sigue creciendo a un ritmo sostenido. Sal de Oro se convirtió en el décimo proyecto minero aceptado dentro del RIGI y en la decimoctava iniciativa, de cualquier sector, que recibió luz verde desde la creación del régimen. La aprobación llegó el mismo día que otra, de escala mucho mayor: el gasoducto San Matías, con una inversión de US$1.300 millones para exportar GNL desde Río Negro, parte del proyecto Southern Energy que integran YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG.
Por qué Posco apunta al carbonato y no el hidróxido
La elección del producto no es casual. Posco Future M, el brazo de materiales de batería del grupo, abrió una sociedad con la china CNGR y su filial FINO para producir cátodos de fosfato de hierro y litio destinados al almacenamiento, con primeras entregas previstas para la segunda mitad de 2026, y esa tecnología usa carbonato, no hidróxido. La compañía además viene reemplazando hidróxido por carbonato, más barato, incluso en cátodos de níquel medio, así que la etapa de carbonato no agrega litio genérico: alimenta el segmento de demanda que más se acelera, traccionado por el almacenamiento estacionario y el consumo eléctrico de los centros de datos.
Con la nueva planta, la capacidad combinada de Posco en el Salar del Hombre Muerto llega a cerca de 50.000 toneladas, entre las dos plantas. La compañía no se quedó ahí: Posco adquirió por US$65 millones el proyecto Hombre Muerto Norte, en Salta, comprando el 100% de las acciones de NRG Metals Argentina, subsidiaria de la canadiense Lithium South, lo que incorporó las concesiones Sophia I, II y III, y las áreas Hydra X y XI, un yacimiento que podría alcanzar una producción estimada de hasta 15.600 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente.
Un distrito que ya no compite solo por extraer
El Salar del Hombre Muerto, a más de 4.000 metros de altura entre Salta y Catamarca, se volvió uno de los puntos más codiciados del Triángulo del Litio. Ahí también operan Rio Tinto, tras la adquisición de Arcadium Lithium, y la australiana Galan Lithium, en un distrito donde cada metro cúbico de salmuera procesada ya tiene varios destinos posibles. La etapa de carbonato marca el ingreso de Posco a la cuarta fase de su estrategia local, la de expansión cuantitativa, dentro de un programa que la compañía proyecta hasta los US$ 4.000 millones hacia el final de la década.
La provincia de Salta también puso números sobre la mesa. En abril, el gobernador Gustavo Sáenz recibió a directivos de Posco Argentina, y en ese encuentro la provincia destacó que Sal de Oro representa una inversión superior a los US$ 2.000 millones en su desarrollo integral y la generación de más de 500 empleos directos, en un esquema que combina extracción en la Puna con infraestructura industrial en el llano. El movimiento confirma algo que ya no es noticia en sí misma, pero que cada aprobación vuelve a subrayar: el litio argentino dejó de ser una apuesta de extracción pura y empieza a competir por capturar márgenes en distintos eslabones de la cadena de baterías.

