El litio argentino rompió el techo: producción récord, siete operaciones activas y una capacidad instalada que se multiplica
En abril se produjeron 11.466 toneladas de carbonato de litio, un 60,4% más que un año atrás. El mineral que no figuraba en el top exportador ahora está en el podio.
Hace diez años, la industria del litio en Argentina era un proyecto en construcción permanente. Había un solo emprendimiento en operación y una capacidad instalada de 35.500 toneladas. Hoy hay siete proyectos activos, la capacidad instalada rozó las 200.000 toneladas y el carbonato de litio apareció por primera vez entre los diez productos más exportados del país. El salto no es gradual: es de otro orden.
En abril de 2026 se beneficiaron 11.466 toneladas de carbonato de litio, lo que representa un salto del 60,4% respecto al mismo mes de 2025. El acumulado enero-abril de 2026 acumula un incremento del 48,2% frente al año anterior. Los datos surgen del Índice de Producción Industrial Minero publicado por el INDEC y no dejan margen para interpretaciones alternativas: la expansión es real, medida en volumen físico, no en precios.
El número de abril tiene además una referencia interna que lo ubica en perspectiva. La producción de carbonato de litio alcanzó las 11.466 toneladas, acercándose al récord histórico de diciembre pasado, cuando se rozaron las 13.000 toneladas. El pico absoluto de la serie todavía está en el tramo final de 2025, pero la tendencia del primer cuatrimestre de 2026 indica que no será un techo por mucho tiempo.
De la producción al podio exportador del litio
El crecimiento productivo tiene traducción directa en divisas. En el último informe sobre comercio exterior, el carbonato de litio se metió en el podio de los diez productos más exportados de Argentina. Hace exactamente un año, no figuraba. El dato condensa en una sola línea la velocidad del cambio: en doce meses, el mineral pasó de ser invisible en la balanza comercial a competir con productos que llevan décadas en el ranking.
Las cifras de exportación confirman esa trayectoria. Según los datos del primer cuatrimestre difundidos por el Ministerio de Economía, las exportaciones de litio crecieron 137,8% interanual, el guarismo más alto dentro del universo minero. En abril, el litio fue el mineral de mayor crecimiento relativo, con exportaciones que subieron un 153,9% interanual, impulsadas tanto por precios como por cantidades. En el acumulado del primer cuatrimestre, los volúmenes exportados de litio crecieron un 53,7%, lo que refleja una expansión real de la producción, no un simple efecto precio.
La distinción entre precio y volumen importa. Cuando una commodity sube en valor exportado pero cae en cantidades, el ingreso de divisas es frágil: depende de cotizaciones que el país no controla. Cuando crecen ambas variables al mismo tiempo, la base es más sólida. El litio argentino está en ese segundo escenario.
Siete operaciones, tres provincias, una geografía que se expande
El mapa productivo actual cubre tres provincias del noroeste. En Jujuy operan Salar Olaroz y Cauchari-Olaroz. En Salta, Sal de Oro, Proyecto Mariana y Ratones. En Catamarca, Mina Fénix y Tres Quebradas. El Proyecto Mariana, ubicado en el Salar de Llullaillaco en Salta, exportó cloruro de litio por primera vez desde su planta en General Güemes en febrero. Junto con Tres Quebradas, en Catamarca, son los dos proyectos que ingresaron en operación durante 2025 y que todavía están en proceso de ramp-up, lo que significa que su producción seguirá escalando en los próximos trimestres sin necesidad de nuevas inversiones de capital inmediatas.
Ese proceso de maduración es parte de la explicación del crecimiento actual. El informe proyecta un crecimiento del 48% en la producción de litio respecto a 2025. A diferencia del año pasado, cuando el aumento se debió exclusivamente a mayores volúmenes, en 2026 también contribuyen los precios globales, impulsando aún más el resultado. La combinación de más toneladas y mejores precios es la condición ideal para un sector exportador, y el litio argentino la tiene en este momento.
Lo que viene: RIGI, inversiones y una capacidad que se multiplica
El presente récord convive con una cartera de inversiones comprometidas que redefine la escala del sector hacia adelante. Cuatro proyectos de litio fueron aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con montos que superan ampliamente los parámetros históricos del sector en el país.
El más reciente en obtener el aval fue la ampliación de Cauchari-Olaroz. A través de la Resolución 825/2026 publicada en el Boletín Oficial, el Ministerio de Economía aprobó la adhesión al RIGI del proyecto de ampliación de la planta de litio Cauchari Olaroz, en Jujuy, por US$1.241 millones de la empresa Minera Exar. La obra permitirá llevar la producción de litio a 85.000 toneladas al año y generará 1.787 puestos de trabajo directos e indirectos. Cauchari-Olaroz opera actualmente a 40.000 toneladas anuales: la ampliación más que duplica esa capacidad dentro del mismo proyecto.
Antes de esa aprobación ya estaban en el RIGI el Proyecto Rincón de Río Tinto, en Salta, con una inversión de US$2.724 millones para expandir su capacidad a 60.000 toneladas anuales de litio de grado batería, implementando tecnología de Extracción Directa de Litio (DLE); el Proyecto Hombre Muerto Oeste de Galán Lithium, en Catamarca, con una inversión de US$217 millones, orientada a producir cloruro de litio de alta calidad y proyectada para exportar más de US$180 millones anuales a partir de 2029; y el Proyecto Fénix de Río Tinto, también en Catamarca, con US$818 millones comprometidos. Quedan pendientes de aprobación Sal de Vida y Sal de Oro.
El horizonte: 172.000 toneladas y uno de cada diez dólares
Las proyecciones para el conjunto del sector en 2026 parten de una base ya sólida y apuntan más alto. Para 2026, el escenario es optimista: se proyecta una producción de 172.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE), equivalente a un crecimiento cercano al 48% respecto de 2025. Con un valor promedio proyectado de US$14,9 por kilogramo, las exportaciones de litio podrían escalar hasta los US$2.559 millones, un salto del 181% frente a 2025.
El contexto de precios internacionales suma un factor adicional de impulso. Tras un período de alta volatilidad, el precio del carbonato de litio parece encontrar un piso de estabilidad, con expectativas de mediano plazo cercanas a los US$20.000 por tonelada. Para un sector que sufrió la corrección de precios de 2023 y 2024, la estabilización en ese rango es una señal de que la demanda estructural —traccionada por la industria de baterías y los vehículos eléctricos— sostiene el piso.
Si las proyecciones se concretan, 2026 podría marcar un punto de inflexión para el sector: por primera vez, uno de cada diez dólares que ingresen al país por exportaciones tendría origen en la minería. El litio no explica ese resultado solo —el oro sigue siendo el principal componente en valor—, pero es el mineral que define la trayectoria. Un solo proyecto activo hace una década, una capacidad instalada que se multiplicó por seis, siete operaciones hoy y una cartera de inversiones que promete volver a multiplicar esa base en los próximos años. La curva no muestra señales de aplanarse.


