Nueva frontera para el litio: proyectan una segunda ola de demanda que podría transformar el mercado global
Centros de datos, la robótica, la energía nuclear avanzada y otras tecnologías emergentes podrían convertirse en un nuevo motor para el litio.
Durante la última década, el litio se consolidó como uno de los minerales estratégicos de la transición energética gracias a su papel central en las baterías para vehículos eléctricos. Sin embargo, un nuevo estudio plantea que el mercado podría estar entrando en una etapa diferente: una segunda ola de demanda impulsada por la inteligencia artificial, la robótica, la energía nuclear avanzada y otras tecnologías de alto crecimiento.
La proyección surge de un informe elaborado por GEM Mining Consulting, que analiza cómo nuevas aplicaciones tecnológicas podrían sumar una demanda adicional significativa para el mineral en las próximas décadas. Según el estudio, estos usos emergentes incorporarían unas 105.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE) hacia 2035, volumen que crecería hasta 303.000 toneladas en 2040 y alcanzaría las 720.000 toneladas anuales en 2050.
Pero el escenario más llamativo es el denominado "transformacional". Bajo esa hipótesis, donde varias de estas tecnologías logran expandirse simultáneamente, la demanda adicional podría llegar a 2,81 millones de toneladas LCE por año hacia mediados de siglo, equivalente a cerca del 40% del mercado mundial proyectado para entonces.
La tesis de fondo es que el litio podría dejar de ser un insumo asociado casi exclusivamente a la electromovilidad para convertirse en una plataforma tecnológica más amplia, con aplicaciones vinculadas a sectores estratégicos como la computación avanzada, la defensa, la aviación, la energía nuclear, la captura de carbono y nuevos materiales industriales.
El efecto indirecto de la inteligencia artificial
La conexión entre inteligencia artificial y litio no siempre resulta evidente a primera vista. Sin embargo, los especialistas sostienen que el crecimiento explosivo de los centros de datos está generando una demanda energética sin precedentes.
A medida que se multiplican las plataformas de IA, también crece la necesidad de infraestructura eléctrica capaz de abastecer enormes volúmenes de procesamiento de datos. Este fenómeno está impulsando inversiones en generación eléctrica, almacenamiento energético y nuevas tecnologías nucleares, sectores donde el litio tiene un rol cada vez más relevante.
La Agencia Internacional de Energía estima que los centros de datos consumieron alrededor de 415 TWh de electricidad en 2024 y proyecta que esa demanda podría más que duplicarse hacia 2030. Parte de esa expansión requerirá sistemas de almacenamiento energético para estabilizar las redes eléctricas y garantizar el suministro, un segmento que ya aparece como uno de los principales motores del mercado del litio.
Más allá de las baterías
El estudio también señala que buena parte del valor futuro podría no estar únicamente en el carbonato o hidróxido de litio utilizados actualmente para fabricar baterías.
La consultora identifica oportunidades crecientes para productos especializados como litio metálico, bromuro y cloruro de litio, materiales cerámicos avanzados, hidruros e incluso isótopos específicos empleados en aplicaciones nucleares y tecnológicas de alta complejidad.
Esto supone un desafío adicional para los países productores, que podrían verse obligados a desarrollar nuevas capacidades industriales y tecnológicas para capturar una mayor porción del valor agregado asociado a estos mercados emergentes.
La aparición de esta potencial segunda ola de demanda encuentra a Argentina en una posición particularmente favorable. El país atraviesa una etapa de expansión de proyectos en Jujuy, Salta y Catamarca, con nuevas inversiones impulsadas por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y por el creciente interés internacional en los minerales críticos.

