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La demanda de litio se reactiva de la mano de las baterías de almacenamiento de energía y abre un nuevo panorama para 2026

Los cambios en el mercado están impulsados por la transición eléctrica, las reformas del sistema energético de China y la expansión de los centros de datos. Se espera un crecimiento de hasta el 30%.

Después de más de dos años marcados por la sobreoferta y la caída de precios, el mercado del litio empieza a mostrar señales de cambio, con perspectivas alentadoras para 2026, que vuelven a poner a este mineral en el centro del debate global.

El cambio está motivado por el fuerte crecimiento de los sistemas de almacenamiento de energía con baterías, impulsados por la transición eléctrica, las reformas del sistema energético de China y la expansión de los centros de datos.

Durante el segundo semestre de 2025, la demanda vinculada al almacenamiento energético sorprendió al alza. Las baterías ya no solo sostienen el avance de los autos eléctricos, sino que cumplen un rol cada vez más relevante en redes eléctricas, industrias y grandes complejos tecnológicos. En China, este segmento se convirtió incluso en la principal exportación de tecnologías limpias, superando en valor a los vehículos eléctricos. Ese fenómeno comenzó a absorber parte del excedente que había presionado al mercado desde 2022.

Salar de Arizaro

El Salar de Arizaro, uno de los proyectos en Argentina, fue adquirido por China Union Holdings Ltd.

Las proyecciones de bancos de inversión y consultoras reflejan este giro. Algunas estimaciones anticipan que el mercado global podría pasar de un superávit en 2025 a un déficit en 2026, con faltantes que irían desde decenas de miles de toneladas de carbonato de litio equivalente. En paralelo, se espera que la demanda mundial crezca entre 17% y 30% el próximo año, mientras que la oferta también seguirá expandiéndose, aunque con márgenes más ajustados.

En ese contexto, los precios —que tocaron mínimos a mediados de 2025— ya mostraron una fuerte recuperación hacia fin de año, con subas de más del 100% en algunos mercados de referencia.

Un nuevo motor que cambia el equilibrio del mercado

El almacenamiento de energía aparece como el gran catalizador de esta reactivación. De acuerdo con distintas proyecciones, la demanda de litio para este uso podría crecer más de 50% en 2026 y representar cerca de un tercio del consumo total, desplazando parte del peso que históricamente tuvieron las baterías de autos eléctricos. Reformas regulatorias en China, inversiones en redes eléctricas más flexibles y la proliferación de centros de datos —cada vez más intensivos en consumo energético— explican buena parte de este salto.

Este cambio también empieza a influir en la estructura del negocio. Analistas advierten que el almacenamiento puede convertirse en un “factor de equilibrio” para el litio, mejorando sus fundamentos de largo plazo. Sin embargo, también señalan un límite: precios demasiado elevados podrían afectar la viabilidad económica de estos sistemas y frenar inversiones, lo que actuaría como un techo natural para la cotización del mineral.

La contracara: dudas sobre las baterías para autos

El panorama no está exento de riesgos. Mientras el almacenamiento gana protagonismo, el mercado de baterías para vehículos eléctricos enfrenta señales de desaceleración, especialmente en China. Dirigentes del sector automotor anticipan una fuerte caída en la demanda de baterías a comienzos de 2026, asociada al fin gradual de incentivos fiscales y a un enfriamiento en las ventas de autos eléctricos. Algunas proyecciones hablan de retrocesos de hasta 30% en ciertos segmentos.

A esto se suma la incertidumbre sobre las exportaciones. Aunque China sigue siendo el principal proveedor global de baterías, las ventas hacia algunos mercados clave muestran signos de debilidad y enfrentan nuevas restricciones regulatorias. En paralelo, la posible adopción más rápida de tecnologías alternativas —como las baterías de ion-sodio para almacenamiento— podría moderar el crecimiento del consumo de litio a mediano plazo.