Litio en tensión: proyectan déficit global y presión sobre precios desde 2026
Factores operativos, restricciones comerciales y baja inversión configuran un mercado del litio con menor margen de respuesta.
El mercado global del litio se encamina hacia un cambio de ciclo que podría impactar de forma directa en los países productores, incluida Argentina. Un informe reciente de la firma Canaccord Genuity proyecta que, a partir de 2026, la oferta comenzará a quedar por debajo de la demanda, dando lugar a un déficit estructural que podría extenderse hasta 2035.
La estimación se apoya en un doble fenómeno: una demanda sostenida -principalmente impulsada por la industria de baterías para vehículos eléctricos- y una respuesta de oferta que no logra escalar al mismo ritmo, en un contexto de baja inversión en nuevos proyectos y demoras en el desarrollo de capacidades productivas.
Restricciones de oferta y señales de precio
En el corto plazo, el mercado ya muestra señales de ajuste. El reporte identifica factores concretos que presionan sobre la disponibilidad de litio, entre ellos la paralización de operaciones en una mina relevante en China, restricciones a las exportaciones en países productores y la incertidumbre en torno a nuevos desarrollos.
Este escenario comenzó a trasladarse a los precios, que en los últimos meses evidencian una tendencia alcista. La dinámica responde más a limitaciones del lado de la oferta que a un salto abrupto de la demanda, lo que refuerza la idea de un mercado tensionado incluso antes de la consolidación del déficit proyectado.
Déficit prolongado y desafíos para nuevas inversiones
Aunque el informe anticipa que un nuevo ciclo de precios podría incentivar inversiones entre 2027 y 2028, la respuesta no sería suficiente para recomponer el equilibrio en el corto plazo. Las dificultades para desarrollar proyectos en tiempos competitivos y las restricciones estructurales del sector limitan la capacidad de reacción.
En este contexto, el análisis plantea que el mercado requerirá una aceleración sostenida de proyectos, mayor financiamiento para exploración y explotación, y mejoras en los marcos regulatorios para habilitar nueva producción. Incluso sin nuevas interrupciones en países clave, la brecha entre oferta y demanda podría sostenerse durante casi una década.
Para Argentina, este escenario redefine el posicionamiento del litio dentro de su matriz minera: la ventana de oportunidad no sólo depende del recurso, sino de la capacidad de transformar proyectos en producción en plazos competitivos frente a un mercado que empieza a mostrar restricciones estructurales.
