721 caños y un buque factoría: el detrás de escena del tramo submarino de VMOS
Llegaron a Río Negro los caños para los 7 km de ducto offshore que unirán la Terminal Punta Colorada con las monoboyas de carga de VMOS.
La plataforma autoelevable Combifloat C7 para el VMOS ya fue emplazada frente a Punta Colorada, en Río Negro.
@Weretilneck
Llegaron a la provincia de Río Negro los 721 caños de acero de 38 pulgadas de diámetro para el VMOS.
www.vmos.arEl proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto que conecta la producción de shale oil de Vaca Muerta con una terminal de exportación marítima en la costa rionegrina, avanza hacia una de sus etapas más complejas desde el punto de vista de la ingeniería: la construcción del tramo submarino que unirá la Terminal Punta Colorada, en Sierra Grande, con las dos monoboyas de carga ubicadas en el Golfo San Matías. Según información difundida por el Gobierno de Río Negro, ya llegaron a la provincia 721 caños de acero de 38 pulgadas de diámetro, con revestimiento tricapa y una cobertura adicional de hormigón, pensados para soportar las condiciones del lecho marino a lo largo de los siete kilómetros de ducto offshore que demanda esta etapa del proyecto.
Para la construcción de ese tramo, VMOS incorporó al buque factoría Seminole, cuya tarea central será soldar y tender los caños directamente sobre el fondo marino, un procedimiento habitual en obras de ductos offshore a nivel internacional pero inédito en la escala en que se está ejecutando en la Patagonia. La operación cuenta además con el apoyo de una plataforma modular de tipo combifloat, preparada para soportar hasta 400 toneladas de carga y operar en condiciones marítimas exigentes, que según trascendió ya se encuentra emplazada frente a Punta Colorada.
El otro componente central de esta etapa son las dos monoboyas que integrarán el sistema de carga offshore, cada una con un peso de 272 toneladas y 15,3 metros de diámetro, diseñadas para permitir la carga directa de petróleo en buques de gran porte, del tipo VLCC (Very Large Crude Carrier, por sus siglas en inglés), la categoría de buques petroleros de mayor capacidad que existe. Según el cronograma difundido por las autoridades rionegrinas, se espera que ambas unidades lleguen a destino hacia fines de octubre de 2026, después de un extenso traslado marítimo que, de acuerdo con reportes previos del propio proyecto, incluyó el cruce del estrecho de Ormuz.
Las cadenas y las anclas
En paralelo al arribo de las monoboyas y de los caños para el ducto, ya se instalaron en el lecho marino las cadenas y anclas que formarán parte del sistema de amarre, un trabajo que se viene desarrollando de manera escalonada desde mediados de 2026 y que forma parte de lo que el propio proyecto denomina su "campaña marítima", es decir, el conjunto de tareas de instalación offshore que se ejecutan de manera coordinada frente a la costa de Punta Colorada.
El ducto submarino y las monoboyas representan, en los hechos, el último eslabón de un sistema exportador que integra a VMOS con la producción de petróleo no convencional de Vaca Muerta. Una vez terminado ese tramo, el shale oil producido en la cuenca neuquina podrá recorrer todo el trayecto —desde los pozos de producción hasta los tanques de almacenamiento en tierra, y de ahí, a través del ducto offshore, hasta las monoboyas— sin necesidad de operaciones de trasbordo intermedias, lo que reduce costos logísticos y tiempos de exportación. Se trata de una de las llamadas "megaobras" que distintos informes del sector describen como parte del mapa de infraestructura que la Argentina necesita completar para consolidar su salto exportador de hidrocarburos no convencionales, junto con los desarrollos de gasoductos y de las terminales de GNL que también están en marcha en el sur del país.
El proyecto completo: qué representa VMOS para Argentina
Más allá del tramo submarino, conviene dimensionar la magnitud del proyecto en su conjunto. Según informó Maia Goldin, gerenta de Estrategia de YPF, la obra alcanzó en julio de 2026 más del 70% de ejecución, con la meta de habilitar la primera exportación de crudo desde Punta Colorada entre fines de este año y comienzos de 2027. La capacidad de transporte proyectada arrancará en 180.000 barriles diarios, escalará a 550.000 barriles por día hacia el tercer trimestre de 2027 y podría llegar hasta 700.000 barriles diarios a partir de 2028, en función de cómo evolucione la demanda de los productores de Vaca Muerta.
La inversión total del proyecto ronda los US$3.000 millones, financiados por un consorcio de productoras que integran YPF, Vista, Pan American Energy, Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol, es decir, buena parte de las principales operadoras que producen shale oil en la cuenca neuquina. El impacto económico proyectado por sus impulsores es elevado: exportaciones por unos US$15.000 millones anuales hacia 2030, con un potencial que, según esas mismas proyecciones, podría superar los US$20.000 millones en los años siguientes si el proyecto opera a su capacidad máxima.
Esa dimensión ayuda a explicar por qué cada avance en la obra —incluida la llegada de los caños para el tramo submarino y el despliegue del buque Seminole— genera seguimiento constante por parte del sector: VMOS no es solo una obra de infraestructura portuaria, sino una pieza central del esquema por el cual la Argentina espera multiplicar sus exportaciones de petróleo no convencional en los próximos años.
Río Negro, protagonista de una de las obras energéticas más relevantes del país
Para Río Negro, el avance de VMOS confirma un protagonismo creciente en la matriz exportadora de la energía argentina, en un rol distinto al que tradicionalmente ocupó Neuquén como epicentro productivo de Vaca Muerta: la provincia se consolida como la puerta de salida marítima del petróleo no convencional hacia los mercados internacionales. Ese rol conlleva, además, un desafío de gestión ambiental y de seguridad operativa específico de las obras offshore, que requieren protocolos distintos a los de la actividad petrolera convencional en tierra firme.
Con la llegada de los caños y el despliegue del buque Seminole, el proyecto entra en la fase que definirá buena parte del cronograma final de VMOS: la de unir físicamente, bajo el mar, la infraestructura en tierra con el sistema de carga que permitirá a la Argentina exportar directamente su petróleo no convencional desde la costa atlántica patagónica. Se trata de una obra que, en los próximos meses, seguirá dando señales concretas de avance —la llegada de las monoboyas hacia fin de octubre será el próximo hito a seguir— en un proyecto que resume, mejor que ningún otro, la escala de la infraestructura que la Argentina está construyendo para sostener el crecimiento de sus exportaciones energéticas.


