Añelo: el pueblo que el petróleo convirtió en ciudad antes de que pudiera prepararse

La capital de Vaca Muerta pasó de 100 habitantes a más de 40.000 entre residentes permanentes y trabajadores flotantes. El boom llegó antes que el asfalto, el agua y las escuelas.

Hay una oficina de Correos y Telégrafos en Añelo que todavía está en pie. Es un rancho de adobe que data de 1880 y sobrevivió a todo lo que vino después: la llegada del petróleo convencional, el descubrimiento del shale, la invasión de camionetas y grúas, el boom inmobiliario y la pregunta que hoy recorre el país entero sobre hasta dónde puede llegar Vaca Muerta. Ese edificio de barro es, en cierto modo, la mejor postal de Añelo: un pueblo con historia larga que el siglo XXI encontró sin tiempo para prepararse.

Ubicada a cien kilómetros al norte de la capital neuquina, sobre la margen izquierda del río Neuquén, Añelo fue durante la mayor parte de su existencia un lugar discreto y olvidado. Suelo árido, viento constante, bardas que cortaban el horizonte. En 1994 vivían allí apenas un centenar de personas. En 2010, el censo contó 2.689. En 2022, el mismo relevamiento registró más de 6.400 en el municipio y casi 18.000 en el departamento. Hoy, con más de 10.000 habitantes permanentes y otros 15.000 de residencia temporaria, Añelo se convirtió en el lugar que más rápidamente se pobló en todo el país, con un crecimiento que más que cuadruplicó al registrado a nivel nacional en el mismo período. Lo que no cambió a la misma velocidad fue todo lo demás.

Añelo, el pueblo que la geología eligió

El nombre Añelo viene del mapudungun y significa, según distintas fuentes, "donde hay sal" o "lugar salado". La región fue habitada por comunidades mapuche mucho antes de que el Estado argentino trazara sus límites administrativos. Numerosas comunidades fueron trasladadas desde el siglo XIX a tierras que en ese momento no tenían valor reconocido, pero que en el siglo XXI resultarían estratégicas para la matriz energética del país. Ese desplazamiento histórico es el antecedente de conflictos que siguen vivos.

El petróleo convencional llegó a la región décadas antes de que Añelo fuera noticia nacional. Pero fue en 2010, cuando YPF confirmó las dimensiones de la formación Vaca Muerta —una roca madre de 30.000 kilómetros cuadrados que la Agencia de Información de Energía de Estados Unidos catalogó como uno de los mayores reservorios de shale del planeta— que el destino del pueblo cambió de manera irreversible. Era la localidad más cercana al corazón de los yacimientos. De golpe, se convirtió en la puerta de entrada al negocio energético más importante de la Argentina en décadas.

LOMA CAMPANA, AÑELO
Loma Campana, en Añelo, corazón de Vaca Muerta, Neuquén.

Loma Campana, en Añelo, corazón de Vaca Muerta, Neuquén.

El crecimiento que llegó antes que la infraestructura

Lo que siguió fue una expansión tan acelerada que el Estado nunca pudo seguirle el ritmo. Las empresas instalaron campamentos, los proveedores de servicios levantaron galpones, los trabajadores llegaron de Mendoza, Buenos Aires, Córdoba y del norte del país. El mercado de alquileres respondió con una lógica propia y despiadada: la tasa de ocupación de unidades habitacionales llegó al 96 y al 100 por ciento. Los valores se dolarizaron. La renta inmobiliaria de Añelo se convirtió en la más alta del país en términos relativos.

Pero debajo de esa efervescencia había carencias concretas y urgentes. La más visible fue el agua. En 2022, cuando las comunidades mapuche cortaron el acceso a cinco yacimientos principales, los vecinos de Añelo se sumaron con sus propios reclamos. La ausencia de agua potable en condiciones regulares —en una ciudad que el discurso oficial había bautizado como "la Dubai argentina"— expuso la distancia entre el relato del boom y la vida cotidiana de quienes vivían ahí. Las calles sin pavimentar, las escuelas en tráileres prefabricados y la falta de cloacas completaban el cuadro.

Con una ciudad que recibe 20.000 vehículos por día y acumula 1.700 solicitudes de lotes vecinales pendientes, el intendente Fernando Banderet marcó posición: quien quiera invertir en Añelo tendrá que acompañar el crecimiento de la ciudad. La frase resume una tensión que atraviesa toda la historia reciente del pueblo: la industria creció sobre el territorio sin que el municipio tuviera capacidad fiscal ni técnica para regular ese crecimiento a la misma velocidad.

AÑELO ruta
Ruta que atravisa Añelo y tráfico intenso, en Vaca Muerta, Neuquén.

Ruta que atravisa Añelo y tráfico intenso, en Vaca Muerta, Neuquén.

El negocio de alquilar en el epicentro del shale

Junto con el boom petrolero llegó otro que lo alimenta y lo replica: el inmobiliario. Añelo tiene hoy un mercado de alquileres que no se parece a ningún otro del país, porque el inquilino no es una familia buscando dónde vivir sino una empresa petrolera buscando donde alojar a su personal. Esa diferencia lo cambia todo.

Las inversiones inmobiliarias en Añelo para renta generan una ganancia neta del 10 al 12% anual en dólares, frente al 4 o 5% que se obtiene con un departamento promedio en Buenos Aires. Proyectos como Wenelén Suites II, de Dypsa Group, se lanzaron a la preventa con 14 departamentos de dos ambientes y 39 metros cuadrados cada uno, totalmente amoblados, con retorno proyectado en ese rango. La primera etapa se vendió en dos meses. Otras desarrolladoras como ASPA, ZLT y Altos Neuquinos operan bajo esquemas de pool de renta: el ingreso se distribuye entre todos los propietarios del edificio, lo que garantiza flujo incluso cuando una unidad queda vacía.

El modelo tiene una particularidad que pocos mercados inmobiliarios argentinos pueden ofrecer: el inquilino es la empresa, que alquila las unidades para alojar a sus operarios. Eso reduce la vacancia a niveles mínimos y convierte el negocio en un instrumento financiero respaldado por un inmueble físico. En el pico del ciclo, en 2023 y 2024, algunos propietarios llegaron a percibir entre 2.000 y 2.500 dólares mensuales por un departamento de dos ambientes.

El presente es algo más moderado. César Paredes, director comercial de Inversión Vaca Muerta, reconoció que el mercado atraviesa una desaceleración: hay más oferta que demanda, los valores cayeron respecto de los picos de 2024 y hoy un propietario percibe en promedio entre dos y dos millones doscientos mil pesos mensuales por una unidad estándar de la industria. Aun así, esa cifra duplica o triplica lo que ofrece cualquier otra plaza del país. El propio Paredes lo sintetizó sin eufemismos: "El secreto está en encontrar la empresa que te asegure el alquiler."

Esa dependencia es también la fragilidad del modelo. Si la actividad en los yacimientos se frena, si una operadora recorta personal o migra a campamentos propios, la vacancia sube y la renta cae. El fideicomiso financiero "Espacio Añelo", impulsado por Idero, apunta a democratizar ese mercado permitiendo invertir desde mil dólares en activos ya construidos y alquilados. La cadena Howard Johnson, por su parte, desembolsó 50 millones de dólares en infraestructura hotelera en la localidad. Todos apuestan a que Vaca Muerta tiene, como dijo uno de sus promotores, "potencial para 100 o 150 años".

Bajada de Añelo Shell 2
Sistema de procesamiento de Shell en Bajada de Añelo.

Sistema de procesamiento de Shell en Bajada de Añelo.

Comunidades originarias en el epicentro del conflicto

El desarrollo de Vaca Muerta no ocurrió en un territorio vacío. Las comunidades mapuche que históricamente habitaron la región —Campo Maripe, Kaxipayiñ, Paymenil, Fvta Xayen— viven dentro o en los bordes de los yacimientos en explotación. El conflicto territorial que esto genera combina derechos ancestrales, reclamos ambientales, disputas judiciales y presiones económicas de escala multimillonaria, y no tiene resolución a la vista.

En Neuquén hay 63 comunidades reconocidas con personería jurídica. Sin embargo, varias de las que más conflictos generaron en torno a Vaca Muerta no cuentan con ese respaldo legal, lo que complica tanto los reclamos como la negociación. El caso más visible fue el de la comunidad Campo Maripe, cuyos miembros fueron procesados por usurpación de tierras en el corazón de los yacimientos y absueltos en 2019 tras un juicio que polarizó a la opinión pública provincial.

Los reclamos no son solo territoriales. Referentes de comunidades denunciaron contaminación de suelo y agua, emanación de gases tóxicos y la presencia de piletas con gas sulfhídrico al aire libre, práctica prohibida por la normativa vigente. La fractura hidráulica, el consumo de agua y la gestión de residuos de perforación son los ejes de un debate ambiental que la velocidad del boom tendió a dejar en segundo plano pero que cada corte de ruta vuelve a poner sobre la mesa.

añelo

Lo que el Estado empezó a hacer

Frente a la acumulación de déficits, los últimos años registraron una respuesta institucional más sistemática. El gobernador Rolando Figueroa inauguró en Añelo obras de pavimentación, un destacamento policial, espacios verdes y viviendas, en el marco de un plan que incluye ampliación de redes de gas, una circunvalación vial y una escuela técnica de 5.000 metros cuadrados con inversión superior a los 10 millones de dólares.

La provincia avanza en 300 viviendas distribuidas en seis planes habitacionales en distintos sectores de la localidad, con unidades de 65 metros cuadrados y prioridad para mano de obra local. También se inauguraron una sala de kinesiología y un espacio de salud mental, señal de que el municipio empieza a atender dimensiones del crecimiento que van más allá del cemento y el asfalto.

La ciudad que Vaca Muerta todavía está construyendo

Añelo tiene hoy una pregunta que no tenía hace quince años: qué clase de ciudad quiere ser. El municipio diseñó un master plan de crecimiento que busca ordenar la expansión y garantizar que el desarrollo energético se traduzca en calidad de vida para los vecinos permanentes, no solo en rentabilidad para los inversores. Las proyecciones indican que el pico de demanda habitacional llegará hacia fines de 2026 e inicios de 2027, en coincidencia con las fases de mayor actividad de los proyectos en curso, y que la localidad podría alcanzar los 50.000 habitantes hacia 2032.

El rancho de adobe del siglo XIX sigue en pie en el centro del pueblo. A su alrededor, grúas, edificios nuevos, camionetas de empresas y familias que llegaron de todo el país con la intención de quedarse. Añelo ya no es el pueblo que eligió la geología: es la ciudad que la industria construyó a su ritmo, y que ahora intenta, con más voluntad que recursos, decidir ella misma qué quiere ser cuando crezca.

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