El monotributo gana terreno con Javier Milei pero cae el empleo privado registrado
La cantidad de inscriptos en el régimen simplificado sube más de 7% desde que asumió Milei, en medio de la caída del empleo registrado.
El monotributo se consolidó como el refugio laboral de la era Milei. Según el informe de Situación y Evolución del Trabajo Registrado que elabora la Secretaría de Trabajo sobre la base del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), con datos actualizados a abril de 2026, la cantidad de personas inscriptas en el régimen general del monotributo aumentó 150.200 desde que asumió el actual Gobierno, un incremento superior al 7% sobre su base de adherentes.
El fenómeno ocurre en paralelo a un deterioro sostenido del empleo asalariado registrado. Según el mismo relevamiento, el empleo privado formal cayó 2,1% en los últimos doce meses, lo que equivale a 128.600 puestos de trabajo menos. En el acumulado desde diciembre de 2023, el empleo registrado total —sumando sector privado, público, monotributo social y casas particulares— perdió 627.900 puestos, con el empleo asalariado privado como principal responsable de esa caída, seguido por el empleo público, que retrocedió 106.700 posiciones.
Detrás de este desplazamiento hay varios factores que se combinan: la pérdida de empleo registrado empuja a una parte de los trabajadores hacia la informalidad o el trabajo por cuenta propia; la necesidad de complementar ingresos lleva a otra parte a sumar una actividad adicional facturada por monotributo; y el crecimiento de aplicaciones de reparto y transporte —el fenómeno conocido como "Uber y Rappi"— sigue incorporando trabajadores que antes operaban en negro y hoy necesitan facturar de manera sostenida.
Un régimen que crece mientras el resto retrocede
El contraste entre modalidades laborales es elocuente. Mientras el monotributo general fue la única categoría con una expansión relevante desde el cambio de gobierno, el monotributo social —destinado a los contribuyentes de menores ingresos— tuvo una caída de 398.000 inscriptos, concentrada principalmente hacia fines de 2024. En conjunto, el trabajo independiente creció 1,8% en los últimos doce meses, un alza de 50.100 personas, explicada casi en su totalidad por el avance del monotributo general.
La consultora CIFRA-CTA había identificado este patrón meses atrás bajo el nombre de "empleo refugio": por cada diez trabajadores asalariados registrados que perdieron su puesto, se crearon cinco monotributos, una relación que en algunos períodos llegó a ocho por cada diez. Se trata de una estrategia de subsistencia frente al deterioro del mercado laboral formal, más que de un signo de dinamismo genuino en la actividad independiente.
La presión del FMI para reformar el régimen
El crecimiento del monotributo no pasó inadvertido para el Fondo Monetario Internacional. En el marco de la Segunda Revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas vigente, el organismo volvió a plantear la necesidad de una reforma del régimen simplificado, al considerar que impone una carga tributaria efectiva muy inferior a la del sistema general, lo que —según el FMI— fomenta la fragmentación empresarial y limita el crecimiento de las firmas. El organismo reconoció, de todos modos, que el monotributo ayudó a formalizar trabajadores y amplió la cobertura previsional y de salud para un universo que hoy supera los 4,7 millones de adherentes en todo el país.
Pese a la insistencia del Fondo, ningún gobierno desde la creación del régimen —incluido el actual— avanzó con una reforma de fondo. La explicación política es sencilla: los monotributistas representan una porción significativa de la clase media argentina, un electorado que ningún oficialismo está dispuesto a incomodar con un aumento generalizado de su carga impositiva a poco más de un año de las elecciones legislativas.

