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Transición energética; la revolución de las baterías llega a América Latina y Argentina ocupa un rol clave

La consultora Wood Mackenzie elevó su previsión a 34 GW para 2035, mientras Argentina ya adjudicó más de 1,4 GW en proyectos de almacenamiento de energía.

El mercado del almacenamiento de energía se prepara para dar un salto de escala en América Latina en medio de la transición energética global. La consultora Wood Mackenzie elevó su previsión y estima que la capacidad acumulada de sistemas de baterías pasará de 2,5 GW en 2025 a 34 GW en 2035, un crecimiento de casi 14 veces en una década.

La proyección implica una tasa de crecimiento anual compuesto cercana al 30% y confirma que las baterías dejaron de ser una tecnología marginal para convertirse en una pieza estratégica de los sistemas eléctricos de la región.

El avance está impulsado por tres factores principales: el crecimiento de la generación renovable, los crecientes vertimientos de energía y las restricciones de las redes de transmisión.

Argentina, entre los mercados que aceleran

Argentina aparece entre los países que están comenzando a desarrollar un mercado propio de almacenamiento a gran escala. Según Wood Mackenzie, las adjudicaciones recientes rondan los 1,3 GW, mientras que los datos oficiales disponibles elevan la cifra a 1.413,5 MW.

Los proyectos están destinados principalmente a aliviar restricciones en nodos críticos del sistema eléctrico y aportar potencia y reservas mientras avanzan las obras de ampliación de la red de transporte.

El desarrollo argentino tomó velocidad a partir de licitaciones específicas para sistemas de almacenamiento independientes, en un contexto en el que el crecimiento de la generación renovable exige nuevas herramientas para administrar la oferta y la demanda.

La lógica es sencilla: cuando el sol o el viento generan más electricidad de la que la red puede absorber, las baterías permiten almacenar parte de esa energía y devolverla al sistema cuando resulta necesaria.

El mercado del almacenamiento de energía se prepara para dar un salto de escala en América Latina

Chile lleva la delantera

Chile continúa siendo el mercado más avanzado de la región y concentra algunos de los mayores sistemas BESS actualmente en operación. El fuerte crecimiento de las energías renovables, especialmente solar, generó elevados niveles de vertimiento en determinadas zonas del país, lo que convirtió al almacenamiento en una alternativa cada vez más atractiva.

Sin embargo, Wood Mackenzie advierte sobre un nuevo desafío: la creciente cantidad de baterías puede generar una canibalización de precios, particularmente en el norte chileno, y reducir los ingresos obtenidos mediante el arbitraje energético.

México también atraviesa un punto de inflexión. La consultora estima que los nuevos mecanismos para proyectos estratégicos y los esquemas de desarrollo conjunto con la Comisión Federal de Electricidad podrían derivar en más de 3 GW de capacidad adjudicada hasta 2030.

El mercado mexicano contempla además nuevos proyectos de almacenamiento independientes y requisitos asociados a la incorporación de baterías en desarrollos renovables. Brasil, en tanto, prepara sus primeras subastas de reserva de capacidad destinadas específicamente a grandes sistemas de baterías. Los procesos previstos para diciembre de 2026 podrían acelerar las incorporaciones a partir de 2028.

Los contratos tendrán una duración de 15 años y los proyectos deberán contar con una potencia mínima de 30 MW y cuatro horas de duración.

El gran obstáculo: cómo pagar las baterías

Pese al fuerte crecimiento previsto, Wood Mackenzie identifica un problema que puede definir la velocidad real del mercado: la falta de modelos de ingresos previsibles.

En distintos países todavía no están claramente definidos los mecanismos de remuneración para servicios auxiliares, capacidad y arbitraje energético. A eso se suman dificultades de financiamiento, demoras en permisos y la escasez de compradores capaces de sostener contratos de largo plazo.

“América Latina ya no es un mercado frontera para el almacenamiento de energía”, señaló Pamela Morales, de Wood Mackenzie, aunque advirtió que el despliegue puede frenarse si los países no establecen marcos regulatorios integrales y mecanismos claros de remuneración.

La consultora considera que los mercados que logren crear condiciones financieras previsibles serán los que tengan mayores posibilidades de convertir las carteras de proyectos anunciadas en infraestructura efectiva.

Una nueva pieza del sistema energético

El crecimiento del almacenamiento marca un cambio en la forma de integrar las energías renovables. Las baterías permiten reducir el impacto de las restricciones de las redes, aprovechar excedentes de generación y aportar energía en los momentos de mayor demanda.

Para Argentina, el desafío será transformar las primeras licitaciones y proyectos adjudicados en un mercado sostenible, capaz de atraer financiamiento y acompañar el crecimiento de las renovables.

Con una proyección regional de 34 GW para 2035, la carrera por almacenar electricidad recién comienza. Y Argentina ya tiene una posición inicial desde la cual buscará no quedar afuera de uno de los nuevos negocios de la transición energética.