YPF consiguió US$ 500 millones del BID Invest para las rutas que necesita Vaca Muerta
Horacio Marín firmó una carta mandato para financiar obras viales en Neuquén, dentro del Plan 4x4. Se da en paralelo a otro crédito de US$1.000 millones para TGS.
Las obras de logística son clave para el avance de la cuenca neuquina
Cada camión que circula hoy por las rutas de Neuquén con destino a un yacimiento de Vaca Muerta es, en algún sentido, una prueba de estrés para una red vial diseñada para otro volumen de tráfico. YPF decidió que ese problema necesita financiamiento internacional dedicado, y lo consiguió esta semana. Horacio Marín, presidente y CEO de la petrolera, confirmó la firma de una carta mandato con James Scriven, titular de BID Invest -el brazo privado del Banco Interamericano de Desarrollo-, para estructurar un financiamiento de hasta US$ 500 millones destinado específicamente a obras viales estratégicas en la provincia.
"Firmamos una carta mandato para estructurar un financiamiento de hasta US$ 500 millones destinado a obras viales estratégicas en la provincia de Neuquén, como parte de nuestro Plan 4x4", publicó Marín en su cuenta de X tras el encuentro. Una carta mandato no es el desembolso en sí, sino el paso previo: define qué entidad va a encargarse de diseñar y estructurar la operación financiera, y habilita a las partes a empezar a trabajar sobre los tramos concretos que se van a priorizar. Trascendió, además, que Scriven podría visitar la cuenca neuquina para conocer en el terreno las necesidades de infraestructura, aunque esa visita todavía no tiene confirmación oficial.
El Plan 4x4, el marco bajo el cual se inscribe este acuerdo, es la estrategia con la que YPF busca multiplicar por cuatro el valor de la compañía y consolidarla como uno de los principales exportadores de hidrocarburos no convencionales de la región hacia 2030. La lógica detrás del financiamiento vial es bastante directa: la expansión sostenida de la actividad en Vaca Muerta generó una presión creciente sobre una infraestructura de rutas que, en buena parte, todavía responde a los volúmenes de tráfico de una década atrás, antes de que el no convencional escalara a su ritmo actual.
Un acuerdo con el BID que no llega solo
Lo que distingue a este financiamiento de un anuncio aislado es el contexto en el que se inserta: la cuenca neuquina está atravesando, en simultáneo, una de las rondas de financiamiento internacional más intensas de su historia reciente. Mientras YPF cerraba el acuerdo con BID Invest, un grupo de bancos globales integrado por Citigroup, Banco Santander y JP Morgan avanza en paralelo en la estructuración de un crédito cercano a los US$ 1.000 millones para un proyecto de Transportadora de Gas del Sur (TGS) en la misma cuenca. Y la propia YPF sigue delineando, en otro frente, la ingeniería financiera del megaproyecto Argentina LNG -el de licuefacción y exportación de gas natural-, con compromisos de inversión que rondarían los US$ 14.000 millones, lo que representaría el esquema de project finance de mayor escala en la historia reciente de la energía en América Latina.
Tomados en conjunto, estos tres movimientos describen algo más que una serie de acuerdos puntuales: muestran a Vaca Muerta entrando en una fase donde la limitante ya no es exclusivamente el capital para perforar pozos, sino el capital para construir todo lo que rodea a esos pozos -rutas, gasoductos, plantas de procesamiento- y que permite que la producción extraída efectivamente llegue a destino. Es la misma lógica que el informe de McKinsey sobre la cuenca viene señalando desde mayo: la geología y el capital de riesgo ya dejaron de ser el cuello de botella central.
Lo que todavía no está definido
El acuerdo con BID Invest, por ahora, define el monto y el propósito general del financiamiento, pero no los tramos específicos que se van a construir o mejorar. Esa definición queda para la etapa de estructuración concreta de la operación, que recién comienza tras la firma de la carta mandato. Tampoco hay, todavía, un cronograma público de desembolsos ni una fecha estimada de cierre financiero. Lo que sí queda claro es la dirección del mensaje: organismos multilaterales como el BID empezaron a mirar a la infraestructura conexa de Vaca Muerta -no solo a los pozos- como un activo de inversión en sí mismo, con un perfil de riesgo que consideran lo bastante sólido como para comprometer cientos de millones de dólares antes de que la obra exista.
