Tesla y YPF negocian un data center en Neuquén alimentado con gas de Vaca Muerta

La automotriz de Elon Musk, Tesla, evalúa el proyecto con YPF Luz, mientras el data center de OpenAI y Sur Energy en la Patagonia sigue en pie.

La modernización tecnológica y la IA permiten que los centros de datos soporten analítica avanzada y procesamiento de información en tiempo real.

La modernización tecnológica y la IA permiten que los centros de datos soporten analítica avanzada y procesamiento de información en tiempo real.

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Lo único firmado entre YPF y Tesla, por ahora, son cargadores. Pero la conversación que más le importa a la petrolera es otra: un centro de datos en Neuquén, alimentado con gas de Vaca Muerta, que todavía no tiene acuerdo cerrado. Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, recorrió esta semana la Gigafactory de Tesla en Texas junto con Michael Snyder, vicepresidente de energía y carga de la compañía estadounidense, y avanzaron en una carta de intención que combina infraestructura de carga rápida, almacenamiento energético y un proyecto conjunto con YPF Luz para levantar ese centro de datos.

Lo concreto, hasta ahora, es bastante más modesto que el anuncio. Lo único firmado es la carta de intención por infraestructura de carga rápida, almacenamiento de energía e innovación tecnológica, que habilitará 17 estaciones con cargadores Tesla en las estaciones de YPF durante el segundo semestre, distribuidas en tres corredores. El data center, en cambio, sigue en etapa de conversación. Marín fue claro respecto del alcance del documento marco: habilita a negociar formalmente, pero todavía no pone sobre la mesa montos de inversión ni plazos de ejecución, y en declaraciones públicas remarcó que el negocio no está cerrado.

Por qué un fabricante de autos eléctricos quiere meterse en un proyecto de cómputo en medio de la Patagonia tiene una explicación simple: la demanda eléctrica de la inteligencia artificial creció tan rápido que ya compite con la industria y el transporte como vector de consumo, y eso convirtió al gas de Vaca Muerta en un activo codiciado por actores que nunca habían mirado a la cuenca neuquina.

Michael Snyder Vice President of Energy and Charging at Tesla y Horacio Marín, presidente y CEO de YPF

Michael Snyder Vice President of Energy and Charging at Tesla y Horacio Marín, presidente y CEO de YPF

Cargadores firmados, data center en veremos

El esquema que se discute divide responsabilidades con bastante claridad. Tesla se encargaría de la infraestructura de cómputo a través de su unidad de negocios específica, mientras que la unidad eléctrica de YPF aportaría el gas necesario para el desarrollo del proyecto. Para negociar el plan llegará una delegación de Tesla en julio, que visitará primero Buenos Aires y luego Neuquén, con la intención de firmar un acuerdo en los próximos meses.

El propio Gobierno argentino aparece como variable del negocio. Allegados al proyecto confiaron que es una iniciativa que podría entrar al Súper RIGI, el régimen ampliado de promoción de inversiones que el Ejecutivo intenta aprobar en el Congreso y que apunta a desembolsos superiores a los USD 1.000 millones, con los data centers como uno de los protagonistas centrales. Sin ese marco normativo aprobado, la escala del proyecto -si se confirma- queda en parte condicionada a una ley que todavía no existe.

Detrás de la cautela de YPF hay un dato geopolítico que no es menor. Musk sigue de cerca el avance de inversiones chinas en la región y compite con ellas en rubros donde tiene intereses directos, lo que vuelve a la negociación con YPF parte de una estrategia más amplia frente a China en América Latina.

El gas como moneda de cambio

El proyecto de Tesla no llega a una cuenca con excedente de gas esperando comprador. La producción de gas seco de Vaca Muerta alcanzó niveles récord a comienzos de 2026, lo que ya puso a prueba la infraestructura de transporte y exportación disponible, y ese gas tiene compromisos firmados con anterioridad. El proyecto Southern Energy (SESA), que integran YPF, Pan American Energy, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, prevé licuar y exportar gas desde el Golfo San Matías a partir de septiembre de 2027, con un contrato cerrado por 7.000 millones de dólares con la alemana SEFE para el suministro de dos millones de toneladas anuales durante ocho años.

Sumar un consumidor de la escala de un data center de IA implica, entonces, repartir un recurso que ya está comprometido en otro frente exportador. Para YPF, de todas formas, asociar a un cliente del perfil de Tesla refuerza el rol de Vaca Muerta como plataforma energética integral, más allá del petróleo y el gas convencional, y le da un argumento adicional para captar los incentivos del régimen ampliado que el Gobierno busca priorizar.

La otra apuesta digital de la Patagonia

Tesla no es la única gran tecnológica mirando a Neuquén. El 10 de octubre de 2025, la empresa argentina Sur Energy y la estadounidense OpenAI firmaron una carta de intención que contempla instalar un centro de datos de próxima generación con una capacidad estimada de hasta 500 MW, que según Sur Energy podría implicar una inversión de hasta USD 25.000 millones -monto que OpenAI no confirmó-. La ubicación se viene afinando en el departamento de Confluencia, con terrenos vistos en Senillosa y Arroyito, cerca del Gasoducto Perito Moreno y de Añelo, el corazón de Vaca Muerta; según fuentes consultadas por Infobae, el proyecto sigue en pie aunque hay puntos todavía bajo análisis.

El propio gobierno neuquino bautizó la estrategia. Pocos días después del acuerdo con OpenAI, en noviembre de 2025, Neuquén presentó el proyecto de "microrregión" para atraer este tipo de inversiones, un corredor que va desde Añelo y Tratayén hasta el río Limay, en Arroyito, bajo el concepto de "Gas to Digital": convertir el gas de la cuenca en infraestructura de cómputo en lugar de exportarlo únicamente como combustible.

Lo que todavía no tiene esa carrera es una regla clara. En el país no existen regulaciones específicas para mega data centers como los que se proyectan en la Patagonia, y la propia Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén reconoció que no hay normativa que regule su instalación, en una región árida donde el agua ya es motivo de disputa entre comunidades, productores rurales y la industria petrolera.

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