620 contenedores y una acería: así avanza la declaración de guerra de Sidersa contra China

La firma rosarina construye vía RIGI y por US$ 300 millones la primera planta integrada en 63 años. El 100% del equipamiento llega a San Nicolás este año.

Vista aérea de la planta de Sidersa.

Vista aérea de la planta de Sidersa.

Sidersa

jDesde la autopista Rosario-Buenos Aires ya se distingue la silueta de lo que va a ser, si los plazos se cumplen, la primera acería integrada que se levanta en la Argentina en más de seis décadas. La obra de Sidersa en San Nicolás demanda una inversión de US$300 millones y es la primera planta de este tipo construida en el país en los últimos 63 años. El avance ya es palpable: a mediados de junio la construcción mostraba un 27% de progreso, con estructuras que ya albergan lo que será la acería, el tren de laminación, el depósito de materia prima y el predio de generación de energía.

Una familia rosarina, capital propio y un crédito complementario

El proyecto se llama Sidersa+ y es, hasta ahora, el único emprendimiento puramente industrial que logró entrar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). De los US$ 300 millones que insume la planta de San Nicolás, US$200 millones son capital propio de la familia dueña de la compañía, mientras que el financiamiento bancario y de mercado de capitales cumple un rol complementario. La empresa ya colocó por segunda vez Obligaciones Negociables en la Bolsa, recaudando US$50 millones a una tasa del 7,5% anual. La estructura accionaria está repartida entre Jesús Alberto Spoto, con el 52,50%; su esposa Alicia Coletto, con el 25%; Ricardo Settimini, con el 12,50%; y Oscar Coletto, con el 10%, todos de extracción rosarina y con seis décadas de trayectoria en el sector siderometalúrgico.

Cuando el proyecto ingresó formalmente al RIGI, en julio de 2025, el monto declarado ante el Comité Evaluador era algo menor: la resolución firmada por el entonces ministro de Economía aprobó la adhesión de Sidersa por US$286 millones. La diferencia con los US$300 millones que hoy maneja la empresa puede explicarse por ajustes en el alcance del proyecto durante estos meses, aunque la firma no detalló el motivo puntual del incremento.

Un operario de la fábrica de Sidersa, acero industria nacional.

Un operario de la fábrica de Sidersa, acero industria nacional.

El equipamiento que viene en barco, contenedor por contenedor

Lo que distingue a esta etapa de la obra es la llegada masiva de maquinaria. Según contó el propio Oscar Coletto a la prensa que recorrió la planta esta semana, antes de que termine el año va a haber ingresado al país la totalidad del equipamiento: unos 620 contenedores que en conjunto suman 7.500 toneladas de máquinas. Los equipos para el proceso productivo son provistos por Danieli, la firma italiana líder en tecnología siderúrgica, y un cuarto de las máquinas ya se encontraba en el país a mediados de junio.

La tecnología elegida apunta tanto a la eficiencia energética como a la seguridad operativa. El gerente general de calidad de Sidersa explicó que la planta permite el precalentamiento de la chatarra antes de la fundición, lo que mejora el rendimiento energético, y que además se ahorra el proceso de enfriado de la palanquilla, el subproducto que luego se lamina. En cuanto a la operación, los trabajadores van a controlar la producción desde puestos remotos, sin contacto directo con el material en proceso. La empresa describe a su tecnología como una de las más sustentables disponibles a nivel mundial, con base en el reciclaje de chatarra y la posibilidad de conexión directa a fuentes renovables; ese dato -una huella de carbono cinco veces menor a la de las tecnologías tradicionales- corresponde a comunicados de la propia compañía y no aparece corroborado de forma independiente en la cobertura periodística relevada, por lo que conviene atribuirlo expresamente a Sidersa si se incluye en la nota final.

La fábrica de Sidersa y el laminado de acero industria nacional.

La fábrica de Sidersa y el laminado de acero industria nacional.

Una apuesta con fecha y con un rival declarado

Los plazos están definidos con precisión. A mediados de 2027 comenzarán las primeras pruebas y en 2028 la planta prevé alcanzar la producción plena de varillas y alambrón para la construcción, los productos con los que Sidersa+ va a salir a competir en el mercado. La capacidad proyectada es de 360.000 toneladas anuales de acero de construcción y alambrón, en un predio de 46 hectáreas.

El motivo declarado del proyecto no es solo de escala, sino también de posicionamiento frente a la competencia externa. Coletto fue explícito sobre por qué la empresa decidió no aprovechar incentivos para importar bienes de capital de origen chino, a pesar de que otros proyectos beneficiados por el RIGI sí lo hicieron: prefirió fortalecer la cadena de proveedores locales, que son a su vez clientes de Sidersa. Jesús Spoto, el socio mayoritario, fue más directo todavía al advertir que están ingresando productos terminados de acero del exterior y que eso representa una señal de alerta para la industria nacional.

Queda planteada, entonces, una tensión que va a definirse recién en 2028: si una planta de última generación, financiada mayormente con capital familiar y pensada para competir por costo y calidad, alcanza para resistir la presión de las importaciones de acero terminado en un mercado que, mientras tanto, sigue abierto.

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