La técnica del MIT que promete litio más barato y menos contaminante

Investigadores del MIT desarrollaron un método que extrae litio de la espodumena en menos de 12 horas y podría bajar el costo por debajo de los US$ 6.000 por tonelada.

La buena noticia llega desde el norte argentino: el litio vuelve a despegar.

La buena noticia llega desde el norte argentino: el litio vuelve a despegar.

EFE

Un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) desarrolló una nueva técnica para extraer litio que promete ser más rápida, más barata y considerablemente menos contaminante que los métodos utilizados actualmente por la industria. El hallazgo, publicado en la revista científica Science, ya dio origen a una empresa derivada, Rock Zero, que buscará llevar la tecnología a escala industrial en los próximos años.

Hoy existen dos métodos principales para producir litio a nivel mundial. El primero consiste en extraerlo de salmueras, aguas con alta concentración salina que acumularon el metal durante miles de años, un proceso que solo resulta viable en determinadas regiones geológicas —como los salares del noroeste argentino— y que requiere enormes piscinas de evaporación con tiempos de producción que se miden en meses. El segundo método, más extendido a nivel global, consiste en triturar roca con contenido de litio, calentarla a temperaturas extremas y procesarla con sustancias químicas agresivas para el ambiente.

El equipo del MIT centró sus primeros ensayos en la espodumena, el mineral que concentra la mayor parte de la producción mundial de litio proveniente de roca dura. En el proceso convencional, este material debe calentarse a temperaturas muy elevadas para volver accesible el metal que contiene. La nueva técnica, en cambio, logra el mismo resultado en tanques plásticos agitados y a temperaturas cercanas a los 95 grados centígrados, muy por debajo de los procesos térmicos tradicionales.

De varios días a menos de 12 horas

El impacto en los tiempos de producción es uno de los datos más llamativos del desarrollo. Según los primeros ensayos del equipo, la extracción de litio mediante el método tradicional podía demandar un par de días; con la nueva técnica, ese proceso se redujo a menos de 12 horas. Además de acelerar los tiempos, el sistema genera subproductos aprovechables: carbonato de litio apto para baterías, alúmina utilizable en la industria del aluminio y sílice que puede emplearse en la fabricación de concreto. El ácido utilizado durante el proceso, por su parte, puede reutilizarse en sucesivos ciclos, lo que reduce tanto el costo como el impacto ambiental de la operación.

Según los cálculos preliminares del equipo del MIT, el costo de producción podría ubicarse por debajo de los US$6.000 por tonelada de litio una vez que la tecnología alcance escala industrial, una cifra que la volvería competitiva incluso frente a los métodos de extracción más económicos que existen en la actualidad. Se trata de un dato relevante en un mercado que, tras haber tocado mínimos de precio en el último año, todavía busca tecnologías que permitan sostener la rentabilidad de los proyectos frente a la volatilidad de las cotizaciones internacionales.

El proceso de extracción del litio comienza en los salares.

El proceso de extracción del litio comienza en los salares.

Un desarrollo que mira, aunque sea de reojo, al litio argentino

Aunque la investigación del MIT se concentró inicialmente en minerales de roca dura como la espodumena, el desarrollo de tecnologías de extracción más eficientes y económicas resulta relevante también para los países con salares de salmuera, como la Argentina, que concentra parte de sus principales yacimientos de litio en el denominado Triángulo del Litio, compartido con Chile y Bolivia. Cualquier avance que reduzca los costos de procesamiento del mineral —ya sea que provenga de roca o de salmuera— tiene el potencial de mejorar la competitividad de los proyectos en desarrollo y de acelerar la puesta en marcha de nuevas inversiones en la región.

La comercialización de esta tecnología, de todos modos, recién está en una etapa inicial. Rock Zero, la empresa surgida a partir de la investigación, deberá ahora demostrar que el proceso puede replicarse a una escala industrial mucho mayor a la de los ensayos de laboratorio, un desafío habitual para cualquier innovación científica que busca dar el salto hacia la producción comercial. Si el desarrollo logra sostener sus resultados iniciales a mayor escala, podría convertirse en una pieza más del rompecabezas que la industria del litio necesita resolver para acompañar el crecimiento sostenido de la demanda global vinculada a la electromovilidad y el almacenamiento de energía.

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