Gas y petróleo, codo a codo en un mismo corredor: el nuevo gasoducto que sigue casi al milímetro al VMOS
El ducto de Argentina LNG compartirá el 83% de su traza con el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, en un corredor que se consolida como el gran nodo exportador del país.
La compleja obra cruza por debajo del lecho del río
Gobierno de Río NegroEl proyecto Argentina LNG avanza sobre una decisión de ingeniería que redefine el mapa de la infraestructura energética argentina: el gasoducto de 580 kilómetros que llevará gas desde Tratayén (Neuquén), hasta Punta Colorada (Río Negro), utilizará el mismo corredor territorial que el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) en el 83% de su traza. De esos 580 kilómetros, cerca de 480 se construirán dentro de la franja ya definida para el oleoducto, lo que reduce significativamente la necesidad de nuevas intervenciones sobre el territorio.
Se trata, vale aclarar, de dos infraestructuras completamente independientes: un gasoducto y un oleoducto, cada uno con sus propios ductos, instalaciones y condiciones operativas, que correrán en paralelo por la misma franja territorial. Uno llevará petróleo crudo hasta la costa atlántica; el otro, gas natural que se transformará en gas natural licuado (GNL) para su exportación. La decisión de compartir corredor no es un detalle menor: permite aprovechar zonas que ya obtuvieron licencia ambiental y social en procesos anteriores, y agiliza la gestión de servidumbres sobre una traza que atraviesa 92 unidades catastrales, con 71 puestos o cascos de establecimientos rurales.
Un desafío técnico ya conocido: el cruce del río Negro
El estudio de impacto ambiental del nuevo gasoducto identificó como principal desafío técnico el cruce subterráneo del lecho del río Negro, el mismo punto crítico que ya debió resolver el oleoducto VMOS en un sector ubicado unos 15 kilómetros al este de Chelforó. La experiencia previa de esa obra funciona, en los hechos, como hoja de ruta técnica para el nuevo proyecto, que replicará buena parte de las soluciones de ingeniería ya validadas.
El nuevo ducto tendrá un diámetro de 36 pulgadas y una capacidad de transporte nominal de 28 millones de metros cúbicos estándar por día, operando a una presión máxima de 98 kilogramos por centímetro cuadrado. La construcción demandará un plazo de ejecución de 24 meses, con unas 1.500 personas trabajando en la obra del gasoducto y sus instalaciones superficiales. El estudio ambiental calificó a la población directamente afectada como "mayoritariamente rural y ganadera", con una valoración general "favorable con condiciones" y un impacto clasificado predominantemente como "moderado y recuperable" mediante un Plan de Gestión Ambiental que deberá elaborarse antes del inicio de las obras.
El documento también incorporó datos concretos sobre el impacto económico que este tipo de obras genera en las comunidades rurales que atraviesa la traza. Como antecedente, se citó el caso de Valcheta durante la construcción del VMOS, donde se emplearon unas 50 personas de la zona, con un impacto económico local estimado entre $150 y $200 millones de pesos por la contratación de mano de obra y servicios rionegrinos. Ese antecedente funciona como parámetro de referencia para dimensionar el efecto multiplicador que podría tener la nueva obra sobre las comunidades del corredor.
Punta Colorada, el nodo que concentra todo
El corredor compartido termina de consolidar a Punta Colorada como uno de los principales nodos exportadores de energía del país. En ese sector avanza la construcción de la terminal del VMOS, que recibirá petróleo transportado por un oleoducto de 437 kilómetros desde Allen y contará con capacidad para movilizar hasta 550.000 barriles diarios en su etapa final, con seis tanques de almacenamiento e infraestructura marítima para cargar grandes buques. Sobre ese mismo enclave, Argentina LNG sumará las instalaciones necesarias para exportar gas natural licuado, con plantas flotantes ancladas mar adentro.
La fase de GNL que desarrollan YPF, la italiana Eni y XRG —el brazo internacional de inversiones energéticas de la petrolera emiratí ADNOC— proyecta una capacidad de 12 millones de toneladas anuales, distribuidas en dos unidades flotantes de seis millones de toneladas cada una. YPF conservará el 36% de participación en el proyecto, que representa uno de los desarrollos de mayor escala de toda la estrategia exportadora de Vaca Muerta.
Con el gasoducto y el oleoducto convergiendo sobre el mismo territorio, la costa atlántica de Río Negro se perfila como el punto donde confluirán, en los próximos años, dos de las principales corrientes exportadoras de la energía argentina: el petróleo que sale directo hacia el Atlántico y el gas que, transformado en GNL, buscará mercados en Europa y Asia. Ambos ductos, aunque nunca se toquen, contarán la misma historia: la de una cuenca que ya no tiene espacio para desperdiciar corredores.

