Vaca Muerta necesita hasta US$ 170.000 millones para no perder el tren del GNL

Un informe de McKinsey advierte que, sin inversión en infraestructura, la cuenca no podrá exportar a la escala que promete su potencial geológico.

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Neuquén ya no tiene un problema de recurso: tiene un problema de infraestructura. La provincia alcanzó en abril un récord de 628.924 barriles diarios y consolidó su dominio sobre la producción de petróleo y gas no convencional del país, pero un informe reciente de McKinsey & Company advierte que ese crecimiento puede quedar varado si no se resuelve, con urgencia, el cuello de botella logístico que enfrenta la cuenca.

El informe, firmado por Francisco Ortega y Luciano Di Fiori y publicado en mayo de 2026, sostiene que el principal obstáculo para el desarrollo de Vaca Muerta ya no es geológico ni financiero, sino la cadena de valor: gasoductos, terminales flotantes, plantas de procesamiento y logística de cargas pesadas. Para resolverlo, la cuenca necesitará entre US$125.000 y US$170.000 millones en inversión a lo largo de la próxima década, repartidos entre infraestructura de extracción, transporte, terminales de exportación y redes para el consumo nacional.

El premio, si esa inversión se concreta, es alto. Bajo condiciones favorables, el desarrollo pleno de Vaca Muerta podría representar hasta el 5% del PBI argentino en 2030, con exportaciones de hasta US$ 30.000 millones anuales y la creación de 25.000 empleos directos por año en petróleo y gas. Pero McKinsey no presenta ese escenario como automático: lo condiciona, explícitamente, a una expansión de infraestructura que todavía no está garantizada.

Recta final para el oleoducto de VMOS, que lleva desde Vaca Muerta hasta Punta Colorada, la salida del petróleo por el Atlántico.

Recta final para el oleoducto de VMOS, que lleva desde Vaca Muerta hasta Punta Colorada, la salida del petróleo por el Atlántico.

Vaca Muerta y Permian, la comparación que más incomoda

El informe usa una referencia que funciona como advertencia. McKinsey contrasta a Vaca Muerta con la cuenca del Permian, en Estados Unidos, que consumió US$ 46.000 millones en actividades equivalentes durante 2024 solamente, una cifra similar a lo que Neuquén invirtió en una década completa. Para alcanzar una escala comparable, la actividad de perforación debería duplicarse hacia 2030: de unos 450 pozos anuales a más de 900, replicando el modelo de industrialización tipo "fábrica" que ya aplican otras cuencas shale del mundo.

La brecha de costos entre ambas cuencas es uno de los hallazgos más duros del informe. Hoy, perforar un pozo estándar de 2.800 metros en la cuenca neuquina cuesta entre US$12 y US$16 millones, entre un 30% y un 40% más caro que un pozo equivalente en el Permian, con una brecha total de costos de hasta el 35% en perjuicio de las operaciones argentinas. Entre el 20% y el 30% de esa diferencia se explica por logística: el transporte de equipos pesados -plataformas de perforación, arena de fractura, tuberías- dentro de la cuenca es el principal factor.

Gasoductos, barcos y una ventana que se cierra

La parte más concreta del informe está en el tramo de transporte de gas. McKinsey estima que Vaca Muerta requerirá entre US$10.000 y US$21.000 millones en inversión midstream hasta 2030, para gasoductos de largo aliento, plantas de procesamiento, fraccionamiento de líquidos y sistemas de recolección intracuenca. En el escenario base, proyecta un gasoducto de 450 kilómetros y 36 pulgadas de diámetro hacia la primera terminal flotante de GNL, con un costo estimado de US$1.600 millones; en el escenario alto, una troncal de 48 pulgadas hasta Punta Colorada, por US$5.000 millones.

El reloj, según la consultora, corre más rápido de lo que parece. A mediados de la década de 2030 el mercado mundial de GNL atravesará una brecha de suministro de entre 135 y 220 millones de toneladas anuales, y la Argentina, por su base de reservas, está en condiciones de cubrir parte de ese faltante -siempre que la infraestructura esté lista antes de que otros proveedores ocupen ese espacio. El conjunto de proyectos de GNL en distintas etapas de maduración -los buques flotantes Hilli Episeyo y MKII, junto al proyecto Argentina LNG- podría atraer alrededor de US$30.000 millones entre 2026 y 2030, y las exportaciones de GNL podrían alcanzar hasta US$13.000 millones anuales hacia 2034, equivalentes a una cuarta parte de los ingresos totales por hidrocarburos del país.

El oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), con una capacidad declarada de 700.000 barriles diarios, ya está en construcción. McKinsey avisa que ni siquiera esa obra alcanza: hará falta una ampliación adicional para acomodar la producción que se espera después de 2030.

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