Los gobernadores gritan su reclamo: necesitan rutas, trenes y puertos para un boom que ya no espera
El país promete exportar energía y minerales por cientos de miles de millones de dólares. Pero las rutas están rotas, los trenes no llegan y la Nación no construye casi nada y los gobernadores patalean.
El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, en la Expo EFI.
Expo EFILuis Caputo presentó en la Expo EFI, la convención más importante de economía, finanzas e inversiones de Argentina, las proyecciones: el sector energético generaría un superávit acumulado de US$ 350.000 millones entre 2026 y 2035. La minería, otros US$ 160.000 millones. "Entre ambos sectores hay casi un Producto Bruto Interno en diez años", remarcó.
Aplausos. Fotos. Después, los gobernadores.
Dos horas más tarde, en el mismo edificio, los mandatarios y ministros de las provincias que tienen que ejecutar ese sueño explicaban, panel tras panel, que no tienen casi cómo transportarlo desde el suelo. Sin rutas. Sin trenes. Sin puertos donde hacen falta. El PowerPoint de Caputo y la Ruta 22 de Neuquén son dos realidades que todavía no se conocen.
Minería y energía, gigantes a paso de bebé
Los ministros de minería y energía de Mendoza, San Juan, Catamarca y Salta se turnaron en uno de los paneles para decir, con distintas palabras, exactamente lo mismo. La mendocina Jimena Latorre planteó que "la clave de los proyectos es que integren regiones". Integrar regiones requiere rutas que soporten equipos pesados, energía de alta tensión y trenes que conecten la Cordillera con los puertos. Ninguna de esas tres cosas está resuelta. Ninguna tiene fecha.
Por Catamarca, Teresita Regalado fue más escueta: "La infraestructura es lo que permite el avance de la actividad". Una frase que en cualquier otro país sonaría a obviedad. Acá suena a reclamo. A su turno el salteño Gustavo Carrizo confirmó que la reactivación del Belgrano Cargas es un hecho. En Salta, recordó, apenas se exploró el 1% de la capacidad minera del territorio. Un uno por ciento. Con el tren convertido en promesa permanente desde hace décadas.
Las empresas del sector advierten que hoy son "gigantes dando pasos de bebé". Francisco Poodts Garda, de Aldebaran Resources con proyectos de cobre y oro en San Juan, no buscó eufemismos: "Pensar un desarrollo sin trenes es imposible". No dijo difícil. No dijo complejo. Dijo imposible. Y señaló que toda la atención del sector está puesta sobre la licitación del Belgrano Cargas.
Una licitación que se anuncia, se confirma y se demora desde hace tanto tiempo que ya tiene podría tener su propio género literario.
El Gobernador mendocino Alfredo Cornejo no es opositor al gobierno de Javier Milei. Es uno de sus aliados más consistentes y está chocho con el rumbo económico. Aun así, en la Expo EFI no pudo sostener el entusiasmo sin fisuras: "El Gobierno tiene razón en que debe ser con inversión privada, pero en la primera etapa no puede retirarse de golpe porque no hay financiamiento suficiente. Algunos hacemos esfuerzo en rutas nacionales, pero estamos a mitad de camino".
A mitad de camino. En un país que quiere duplicar sus exportaciones energéticas en diez años.
Todas las voces todas
Su par rionegrino, Alberto Weretilneck, lleva meses repitiendo lo mismo. Las rutas 22 y 151 son, según sus propias palabras, "el ingreso y el egreso del 95% de la producción de Vaca Muerta" y están "sin obras, sin mantenimiento y absolutamente destruidas".
Con el nivel de actividad actual, se tarda tres horas para entrar a los yacimientos. Tres horas. Para entrar. No para perforar, no para fracturar, no para exportar. Solo para entrar al trabajo.
Weretilneck llegó a evaluar una acción judicial para revertir el abandono, buscando una solución similar a la que adoptó Santa Fe para que se retomen obras en sus rutas estratégicas. Su par neuquino Rolando Figueroa planteó junto a él la provincialización de las rutas 22 y 151 para buscar inversión privada. La respuesta del Gobierno nacional fue breve: "Eso no va a pasar".
Vialidad Nacional, agregaron, está elaborando un esquema alternativo. Sin fecha. Sin monto. Sin detalle.
Por cada pozo perforado en Vaca Muerta se requieren en promedio 250 viajes de camión, lo que genera un flujo de más de 11.000 vehículos por día en la región. Ese tráfico circula, en su mayor parte, por las rutas que el Estado no repara y no transfiere.
No es magia, es inversión
Los gastos de capital del Estado nacional cayeron un promedio del 82% en 2024 a precios constantes. Hoy el Estado invierte 3,5 dólares por mes por habitante en obra pública. En 2023 invertía más de 20 dólares.
No es un ajuste. Tiene más pinta de desmantelamiento y abandono que otra cosa.
El gobierno apuesta al sector privado como reemplazo. La lógica tiene cierta coherencia en el papel. El problema es que el privado no llega donde no hay infraestructura, y la infraestructura no aparece si el Estado se fue. Sin logística adecuada, los costos operativos superan los umbrales que permiten justificar inversiones de largo plazo, como la inmensa mayoría de los proyectos de minería y energía.
Lo que queda es un país que firma contratos de GNL por miles y miles de millones de dólares, que proyecta exportaciones mineras por una década y que, mientras tanto, tiene a sus propios gobernadores aliados pidiendo en público que alguien repare las rutas. O que las transfiera. O que haga algo. Lo mismo con las líneas que están y las que podrían crearse.
Tres horas para entrar al yacimiento. Un PBI en diez años.
Alguno de los dos números va a ceder primero.
