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Vicuña y una cifra millonaria para San Juan: casi US$ 2.000 millones en sus primeros 10 años

El proyecto Vicuña proyecta facturar más de US$ 51.000 millones hasta 2039, de los cuales San Juan recibiría casi US$ 2.000 millones en regalías y un anticipo de US$ 250 millones.

El proyecto minero Vicuña podría aportar a San Juan cerca de US$ 2.000 millones durante sus primeros diez años de facturación, entre regalías y el fideicomiso de infraestructura previsto en el acuerdo firmado entre la compañía y la Provincia.

El cálculo surge del análisis de la Evaluación Económica Preliminar (PEA) de Vicuña, que proyecta una facturación bruta acumulada de US$ 51.066 millones entre 2030 y 2039 por la venta de cobre, oro y plata.

Sobre ese monto, el esquema acordado establece un 3% de regalías sobre las ventas brutas y, desde el sexto año de operaciones, un aporte adicional del 1,5% destinado a un fideicomiso. Con esos parámetros, el flujo estimado para San Juan durante la primera década alcanza aproximadamente US$ 1.999 millones.

A ese monto hay que agregar otros US$ 250 millones que Vicuña se comprometió a desembolsar para infraestructura antes del inicio de la producción. La cifra, de concretarse las proyecciones actuales, ubicaría al proyecto como uno de los grandes motores de recursos para las arcas sanjuaninas durante las próximas décadas.

Más de US$ 51.000 millones en ventas

La PEA, publicada en febrero de 2026 y posteriormente formalizada mediante el reporte técnico NI 43-101 presentado por Lundin Mining, contempla una vida minera inicial de 70 años, con el comienzo de la producción previsto para 2030.

El estudio reúne las proyecciones de los proyectos Josemaría y Filo del Sol bajo el desarrollo conjunto de Vicuña. Para los primeros diez años con facturación, el modelo proyecta ingresos por unos US$ 24.987 millones provenientes del cobre, US$ 17.672 millones del oro y US$ 8.407 millones de la plata.

En conjunto, los tres metales alcanzarían ventas por US$ 51.066 millones. La evolución no sería pareja. Según la PEA, Vicuña comenzaría 2030 con una facturación estimada de US$ 2.206 millones y llegaría en 2039 a unos US$ 7.138 millones. Ese crecimiento impactaría directamente sobre los ingresos provinciales.

En el primer año, el 3% de regalías sobre las ventas proyectadas representaría unos US$ 66,2 millones. En 2031 ya superaría los US$ 100 millones y hacia 2039 las regalías llegarían a unos US$ 214,1 millones.

El salto aparece desde 2035

La segunda mitad de la primera década concentra buena parte del impacto económico para San Juan. Entre 2030 y 2034, los primeros cinco años de facturación, las regalías acumularían aproximadamente US$ 598 millones.

Desde 2035 se incorporaría el aporte adicional del 1,5% sobre las ventas brutas, destinado al fideicomiso de infraestructura. Con ambos conceptos, el aporte teórico para San Juan entre 2035 y 2039 rondaría los US$ 1.401 millones.

En otras palabras, aproximadamente siete de cada diez dólares del aporte total calculado para la primera década se concentrarían durante los últimos cinco años del período. El cálculo de 2035 considera el 1,5% aplicado sobre todo el año. En la práctica, si la producción comenzara avanzada 2030, el primer pago correspondiente al sexto año podría ser proporcional.

Incluso tomando un escenario más conservador y contabilizando un año calendario completo del fideicomiso recién desde 2036, el aporte acumulado durante 2030-2039 seguiría por encima de los US$ 1.900 millones.

La clave está en cómo se calculan las regalías

Una de las particularidades del acuerdo entre San Juan y Vicuña está en la base sobre la cual se calculan las regalías. El esquema tradicional de la Ley de Inversiones Mineras toma como referencia el denominado valor boca de mina, que contempla determinadas deducciones vinculadas con transporte, tratamiento, comercialización y otros costos.

En el caso de Vicuña, Provincia y compañía acordaron establecer las regalías en 3% de los ingresos o ventas brutas durante la vida del proyecto. A eso se suma, desde el sexto año de operaciones, el 1,5% de las ventas brutas destinado al fideicomiso.

Para San Juan, esto implica una base de cálculo más amplia que la del esquema tradicional basado en el valor boca de mina. La propia PEA había contemplado durante su elaboración la posibilidad de que la base de las regalías fuera modificada. El acuerdo posterior terminó consolidando ese mecanismo.

Para los primeros diez años con facturación, el modelo proyecta ingresos por unos US$ 24.987 millones provenientes del cobre, US$ 17.672 millones del oro y US$ 8.407 millones de la plata.

Los casi US$ 2.000 millones proyectados para la primera década no incluyen los US$ 250 millones de aporte extraordinario para infraestructura acordados entre Vicuña y San Juan.

Se trata de un desembolso diferente de las regalías y del fideicomiso. Es único, no reembolsable y no compensable, por lo que no podrá ser descontado posteriormente de las regalías. El dinero será destinado a obras de infraestructura acordadas con la Provincia, principalmente vinculadas con rutas, recursos hídricos y saneamiento.

La particularidad es que esos fondos estarán disponibles durante la etapa previa a la producción, cuando Vicuña todavía se encuentre en construcción y aún no genere ingresos por la venta de minerales.

De esta manera, el acuerdo establece dos flujos diferenciados: un primer aporte extraordinario de US$ 250 millones antes de la producción y, posteriormente, ingresos anuales vinculados directamente con la facturación de la mina.

La cuenta depende del precio del cobre, el oro y la plata

Hay una variable que puede cambiar de manera significativa estas cifras: el precio de los metales. Los US$ 51.066 millones de facturación y, por lo tanto, los casi US$ 2.000 millones proyectados para San Juan, se construyeron sobre los supuestos económicos utilizados por la PEA.

El escenario base contempla un precio de US$ 4,60 por libra de cobre, US$ 3.300 por onza de oro y US$ 40 por onza de plata. Con esos valores, el estudio calculó para Vicuña un valor presente neto después de impuestos de unos US$ 9.500 millones y una tasa interna de retorno del 14,8%.

Pero los precios utilizados en el modelo quedaron por debajo de las cotizaciones observadas en el mercado durante agosto de 2026. Al 25 de agosto, el cobre a tres meses en la Bolsa de Metales de Londres rondaba los US$ 6,50 por libra, mientras que el oro se ubicaba cerca de US$ 4.652 por onza y la plata alrededor de US$ 68,77.

Eso no significa que esos valores puedan proyectarse hasta 2030 o 2039. El precio de los metales puede cambiar significativamente en el tiempo. Pero el mecanismo es claro: si Vicuña factura más, también aumentan las regalías y el aporte al fideicomiso; si factura menos, los ingresos provinciales disminuyen.

La propia PEA muestra el impacto de una mejora de precios. En un escenario de sensibilidad con cobre a US$ 6 por libra, oro a US$ 5.000 por onza y plata a US$ 80, el valor presente neto del proyecto subiría hasta unos US$ 28.800 millones.

Una proyección que todavía puede cambiar

Los casi US$ 2.000 millones no representan dinero garantizado ni un ingreso ya asegurado para San Juan. La PEA es una Evaluación Económica Preliminar y funciona como un estudio conceptual. El propio informe advierte que incorpora recursos inferidos y que todavía pueden modificarse los parámetros del proyecto a medida que avance hacia estudios más detallados y una eventual decisión final de inversión.

Por eso, la cifra debe interpretarse como una proyección basada en los parámetros actuales de Vicuña y en el esquema económico acordado con San Juan. Aun con esa cautela, el número muestra la dimensión que podría alcanzar el proyecto.

Si se cumple el escenario utilizado por la compañía, San Juan pasaría de recibir unos US$ 66 millones en regalías durante el primer año de facturación a superar los US$ 300 millones anuales entre regalías y fideicomiso hacia el final de la primera década. Y ese sería apenas el comienzo: detrás de esos primeros diez años quedarían otras seis décadas de vida minera proyectada para Vicuña.