El cobre roza el récord de US$14.800, pero la producción mundial cayó 1,1% en el primer semestre

Pese a los precios históricos del cobre y una demanda impulsada por la electrificación y los centros de datos, las grandes minas no logran responder.

catodos de cobre
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El cobre acaba de ofrecer dos números que resumen una de las grandes paradojas del mercado de minerales críticos: su cotización rozó un récord de US$14.800 por tonelada, mientras la producción minera mundial cayó 1,1% durante el primer semestre de 2026.

El cobre a tres meses llegó a tocar los US$14.779 por tonelada en la Bolsa de Metales de Londres (LME), impulsado por las preocupaciones sobre la disponibilidad del metal y por factores comerciales. El precio acumula una suba cercana al 18% en lo que va del año.

Sin embargo, las mineras no están pudiendo responder con más oferta. Las cifras preliminares del International Copper Study Group (ICSG) muestran que la producción mundial de cobre de mina retrocedió 1,1% durante los primeros seis meses del año.

La caída abre además un interrogante sobre el resultado de todo 2026. El ICSG todavía proyecta un crecimiento de la producción minera del 1,6%, aunque ya redujo su estimación desde el 2,3% que esperaba anteriormente. Para alcanzar ese objetivo será necesaria una recuperación considerable durante la segunda mitad del año.

Grandes minas, grandes problemas

La explicación no está en una falta de incentivos económicos. Con semejantes precios, producir cobre resulta cada vez más atractivo. El problema es que la minería no puede aumentar su oferta rápidamente y varios de los grandes yacimientos mundiales atraviesan dificultades operativas.

Uno de los casos más relevantes es Grasberg, en Indonesia. La gigantesca mina operada por Freeport-McMoRan sufrió en septiembre de 2025 un grave accidente por un flujo de barro que obligó a suspender parte de sus operaciones y alteró sus planes de producción.

La recuperación viene siendo más lenta de lo previsto y la compañía postergó hasta comienzos de 2028 el regreso a plena capacidad de Grasberg Block Cave. El impacto se hizo visible en sus números: durante el segundo trimestre de este año la producción de cobre de Freeport cayó 18,2% interanual, hasta 786 millones de libras.

Kamoa-Kakula tampoco recupera el ritmo

Otro problema aparece en la República Democrática del Congo. Kamoa-Kakula, uno de los grandes complejos cupríferos incorporados a la oferta mundial durante los últimos años, también tuvo que revisar sus expectativas después de los inconvenientes registrados en 2025.

Ivanhoe Mines esperaba inicialmente producir entre 380.000 y 420.000 toneladas de cobre durante 2026. En marzo redujo esa previsión a entre 290.000 y 330.000 toneladas y posteriormente volvió a recortar el techo, hasta un rango de entre 290.000 y 310.000 toneladas.

La recuperación completa demandará tiempo. La compañía espera volver a producir entre 380.000 y 420.000 toneladas en 2027 y superar nuevamente las 500.000 toneladas anuales desde 2028.

Los problemas de Grasberg y Kamoa-Kakula se suman a revisiones en otros grandes países productores. El propio ICSG explicó parte del recorte de su pronóstico mundial por menores expectativas para la República Democrática del Congo, Chile e Indonesia.

Una demanda que sigue creciendo

Del otro lado aparece una demanda que, más allá de las oscilaciones de corto plazo de la economía mundial, enfrenta fuertes motores estructurales.

La expansión y modernización de las redes eléctricas, los vehículos eléctricos, las energías renovables y, más recientemente, las enormes inversiones en centros de datos e infraestructura para inteligencia artificial necesitan cantidades crecientes de cobre.

El ICSG prevé que el consumo mundial de cobre refinado aumente 1,6% durante 2026 y vuelva a crecer otro 2% en 2027. El Banco Mundial también identificó a la electrificación, los centros de datos y el transporte entre los factores que sostienen la demanda.

Los precios no pueden fabricar nuevas minas

El contraste entre cotización y producción expone una de las características centrales de la minería del cobre: mientras el precio puede reaccionar prácticamente de inmediato ante una expectativa de escasez, aumentar la oferta puede demandar años.

Los grandes proyectos requieren exploración, definición de recursos, estudios de factibilidad, permisos ambientales, financiamiento, construcción de infraestructura y finalmente el desarrollo de la mina. A eso se suma que varios de los grandes yacimientos actualmente en explotación enfrentan menores leyes minerales y costos crecientes.

Por eso, incluso un cobre en torno de los US$14.800 por tonelada no garantiza que la producción pueda reaccionar en el corto plazo.

La incógnita estará puesta ahora en el segundo semestre. La previsión del ICSG todavía contempla que la producción minera mundial termine 2026 con un crecimiento del 1,6%, pero el punto de partida es una contracción del 1,1% en los primeros seis meses.

Si la recuperación de las grandes minas vuelve a demorarse, el año podría cerrar con una imagen todavía más llamativa: precios históricos, una demanda estructuralmente creciente y una producción mundial incapaz de acompañarlos.

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