La minería resucita el Túnel de Agua Negra, pero la obra todavía está lejos de comenzar

El boom del cobre en San Juan volvió a poner en agenda la conexión permanente con Chile. Pero detrás de los anuncios todavía no aparecen avances definitivos.

Abundan los renders, pero las fotos reales se demoran

Abundan los renders, pero las fotos reales se demoran

EBITAN

El crecimiento de la minería de cobre en San Juan volvió a sacar del archivo uno de los mayores proyectos de infraestructura binacional de la Argentina: el Túnel Internacional de Agua Negra. La conexión permanente con Chile aparece cada vez más atractiva frente a la magnitud de las inversiones que se proyectan en la provincia, aunque su eventual construcción sigue bastante más lejos de lo que sugieren algunos anuncios recientes.

La iniciativa contempla dos túneles semiparalelos de casi 14 kilómetros entre San Juan y la Región de Coquimbo, que permitirían reemplazar el actual paso cordillerano de alta montaña por una conexión operativa durante todo el año. Sería, además, una pieza central del corredor bioceánico que busca vincular el Atlántico con los puertos chilenos sobre el Pacífico.

El proyecto no es nuevo. La Entidad Binacional Túnel de Agua Negra (EBITAN) fue creada en 2009 y durante la década siguiente se avanzó con estudios, esquemas de financiamiento y hasta un proceso de precalificación de empresas interesadas en participar de la construcción.

Los US$280 millones que volvieron a aparecer

Parte de la expectativa reciente surgió por la reaparición de un financiamiento de US$280 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para una primera etapa del proyecto.

Sin embargo, no se trata de un crédito nuevo. La operación fue aprobada el 18 de octubre de 2017 y los contratos correspondientes datan de 2018. Más importante aún, en la información actualizada del propio BID esa primera operación figura actualmente con estado “cerrado”.

Algo similar ocurre con el Programa de Estructuración del Túnel Internacional Paso de Agua Negra (PETAN), diseñado para financiar estudios técnicos, completar la ingeniería y asistir a ambos países en la licitación del contrato de diseño y construcción. Aprobado en 2016 por US$40 millones, también aparece actualmente como cerrado en los registros del organismo.

Desde Chile incluso hubo advertencias frente a la interpretación de esas cifras como un nuevo impulso financiero. La Corporación para el Desarrollo y la Integración Paso Agua Negra (CORPAN) aclaró meses atrás que los montos que volvieron a circular en medios argentinos correspondían al proceso iniciado en 2017 y no constituían un nuevo financiamiento para comenzar inmediatamente la obra.

Una línea por US$1.500 millones que permanece abierta

El panorama tiene un matiz importante. El BID mantiene en sus registros el Programa de Construcción del Túnel Internacional de Agua Negra mediante una línea de crédito condicional por hasta US$1.500 millones.

A diferencia de las operaciones anteriores, ese programa todavía aparece con estado “implementación”. Fue aprobado también en octubre de 2017 y tenía como objetivo financiar la construcción y mejorar la conexión entre San Juan y Coquimbo.

Pero entre la existencia de aquella línea y el comienzo efectivo de la obra queda un largo trecho. No aparece hasta ahora una nueva adjudicación del túnel, un contrato actualizado de construcción ni un cronograma que permita establecer una fecha concreta para el inicio de los trabajos.

Incluso la información oficial argentina de EBITAN continúa haciendo referencia al pedido de financiamiento al BID y al proceso de precalificación realizado para la licitación, sin informar una adjudicación posterior o una fecha de inicio de obra.

El cobre cambia la ecuación

Lo que sí cambió sustancialmente desde aquellos primeros intentos es el escenario económico de San Juan. El desarrollo de una nueva generación de proyectos de cobre volvió mucho más relevante la discusión sobre infraestructura, energía y logística necesaria para movilizar inversiones y producción a una escala inédita para la provincia.

Vicuña, Los Azules y Lunahuasi encabezan esa transformación y vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de mejorar las conexiones con Chile. El acceso a los puertos del Pacífico adquiere otro valor cuando se proyectan operaciones mineras que pueden mantenerse durante décadas y movilizar enormes volúmenes de insumos, equipamiento y producción.

Esa nueva realidad explica buena parte del regreso de Agua Negra a la agenda. La minería puede aportar una justificación económica y logística mucho más potente que la que tenía el proyecto hace una década.

Pero todavía falta convertir ese interés en decisiones concretas. Reactivar institucionalmente el proyecto, actualizar sus costos y estudios, definir el esquema financiero y acordar entre Argentina y Chile cómo avanzar son pasos previos a una eventual licitación y construcción.

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