Tierras raras: el recurso que Argentina todavía no conoce, pero el mundo ya disputa
Mario Belardinelli, de KPMG Argentina, advierte que el país necesita avanzar en el conocimiento geológico y las capacidades industriales para capitalizar su potencial en tierras raras.
Argentina y tierras raras: El país tiene indicios pero necesita más conocimiento geológico y desarrollo industrial para capitalizar su potencial.
Argentina cuenta con indicios de presencia de tierras raras, pero todavía necesita profundizar el conocimiento geológico y desarrollar capacidades industriales para convertir ese potencial en un negocio minero.
Así lo analiza Mario Belardinelli, socio líder de Minería de KPMG Argentina, quien plantea que estos minerales deben ser estudiados desde tres dimensiones: el conocimiento del recurso, la capacidad para procesarlo y el contexto geopolítico internacional.
El análisis de Belardinelli toma como referencia los enfoques desarrollados por SEGEMAR, la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) y KPMG, y advierte que la existencia de manifestaciones geológicas no implica, por sí misma, la existencia de un recurso económicamente explotable.
Según el especialista, Argentina se encuentra actualmente en una etapa de conocimiento geológico en desarrollo. Esto supone que existen indicios y condiciones favorables, pero todavía falta información suficiente para determinar con precisión el volumen, la calidad y las condiciones de explotación de posibles depósitos.
Belardinelli diferencia así entre una ocurrencia geológica y un recurso económicamente definido. La primera identifica manifestaciones mineralógicas o condiciones favorables. La segunda requiere información técnica y económica que permita evaluar si un proyecto puede ser desarrollado de manera rentable.
En ese contexto, la exploración adquiere un papel central. “La información geológica no es un insumo pasivo, sino un factor determinante que condiciona la posibilidad misma de estructurar proyectos, reducir incertidumbre y atraer inversión”, explica.
El verdadero negocio está en el procesamiento
El segundo desafío aparece una vez identificado el recurso. Para Belardinelli, las tierras raras presentan una particularidad frente a otros segmentos de la minería: una parte significativa del valor se genera después de la extracción.
La separación y refinación de estos elementos requiere tecnología especializada y capacidades industriales que no están disponibles de manera generalizada. Por eso, disponer de mineralización no garantiza automáticamente una posición relevante en la cadena internacional.
“La existencia de mineralización no garantiza una posición relevante en la cadena global, en la medida en que las etapas de mayor valor agregado se desarrollan en otros eslabones”, advierte el socio líder de Minería de KPMG Argentina.
La discusión, entonces, excede a la minería extractiva. Argentina deberá definir si busca posicionarse como productor de materias primas o si pretende avanzar hacia etapas de mayor procesamiento y generación de valor.
Un recurso cada vez más estratégico
El interés por las tierras raras está vinculado con su utilización en industrias relacionadas con la transición energética, la digitalización y la tecnología.
Para Belardinelli, su importancia no depende solamente de cuánto mineral exista, sino también de factores como la concentración de la oferta mundial, la evolución de la demanda y las dificultades para sustituir determinados elementos.
Ese escenario está llevando a distintos países a buscar nuevas fuentes de abastecimiento y reducir los riesgos asociados a cadenas de suministro demasiado concentradas. “Las tierras raras dejan de ser consideradas únicamente como insumos industriales para convertirse en activos estratégicos”, sostiene.
Para Argentina, esa transformación abre una ventana de oportunidad. La búsqueda de nuevas fuentes de abastecimiento a nivel global podría favorecer a países que actualmente cuentan con potencial geológico, aunque todavía no hayan desarrollado una industria consolidada.
La oportunidad y las condiciones necesarias
El análisis de Belardinelli plantea que Argentina parte de una situación con tres características: indicios geológicos que requieren mayor investigación, una brecha en capacidades industriales específicas y un escenario internacional que genera oportunidades, pero también exigencias crecientes.
En ese sentido, el desarrollo de las tierras raras requerirá mucho más que inversiones en exploración. También será necesario contar con tecnología, infraestructura, recursos humanos especializados, previsibilidad regulatoria y estándares ambientales y sociales adecuados.
El especialista resume el desafío en tres conceptos: conocimiento, capacidad y contexto. El conocimiento permitirá transformar el potencial geológico en recursos identificados. Las capacidades industriales serán necesarias para capturar una mayor porción del valor generado por la cadena. Y el contexto internacional determinará las oportunidades de inserción para la producción argentina.
“Las tierras raras no constituyen únicamente un recurso emergente, sino un caso paradigmático donde confluyen geología, industria y geopolítica”, concluye Belardinelli. Para Argentina, la carrera recién comienza. El desafío no será solamente encontrar tierras raras, sino generar las condiciones para que ese potencial pueda convertirse en inversión, producción, industria y una posición relevante dentro de las nuevas cadenas globales de minerales críticos.

