PSJ rediseña su mina de cobre: procesará 50% más mineral sin aumentar el uso de agua

El proyecto incorporará un sistema de filtrado que permitirá elevar la capacidad a 42.000 toneladas diarias manteniendo el caudal de 141 litros por segundo.

Proyecto San Jorge
PSJ

PSJ Cobre Mendocino modificó el diseño de su futura mina en Uspallata y consiguió elevar en un 50% la capacidad prevista de procesamiento sin aumentar el volumen de agua autorizado. El proyecto pasará de tratar 28.000 a 42.000 toneladas de mineral por día, uno de los principales cambios introducidos mientras avanza en la ingeniería final previa a la construcción.

La modificación central será la incorporación de un sistema de filtrado de colas de alta capacidad, que permitirá recuperar una mayor proporción del agua utilizada en el proceso y devolverla al circuito productivo. Según informó la compañía, las mejoras fueron presentadas ante la autoridad de aplicación de Mendoza y ya obtuvieron su aprobación.

El dato central es que el aumento de capacidad no requerirá modificar los 141 litros por segundo de agua ya autorizados. El nuevo esquema permitirá procesar 14.000 toneladas diarias adicionales dentro de la disposición general y la superficie que ya habían sido evaluadas y aprobadas ambientalmente.

Cómo funcionará el nuevo sistema

Después de la flotación, las colas atravesarán inicialmente un proceso de espesamiento para recuperar parte del agua y alcanzar aproximadamente un 60% de sólidos. Luego ingresarán al nuevo sistema de filtrado, que extraerá una cantidad adicional de líquido hasta obtener un material con alrededor de 85% de sólidos y un contenido reducido de humedad.

El material resultante podrá transportarse para su disposición mediante apilamiento en seco, mientras el agua recuperada volverá al circuito de la planta. El diseño del depósito de colas filtradas fue realizado por Knight Piésold, especializada internacionalmente en ingeniería y estabilidad geotécnica de este tipo de instalaciones.

La modificación también apunta a mejorar las condiciones de estabilidad del depósito y facilitar un cierre progresivo durante la propia vida útil de la mina. La menor humedad permitiría incorporar coberturas y tareas de revegetación en sectores que alcancen su configuración definitiva sin esperar necesariamente al cierre completo de la operación.

PSJ Cobre Mendocino aparece como el primer proyecto greenfield en producir en la nueva etapa del cobre argentino.

PSJ Cobre Mendocino aparece como el primer proyecto greenfield en producir en la nueva etapa del cobre argentino.

Más mineral económicamente aprovechable

El salto de capacidad no responde solamente al cambio tecnológico. Las nuevas perforaciones in-fill y la actualización del modelo geológico permitieron precisar la distribución del mineral, mientras que la compañía revisó la ley de corte utilizada para determinar qué material resulta económicamente procesable.

En esa decisión también aparece el escenario internacional. PSJ reconoció que la actualización del cut-off responde tanto a la nueva información geológica como a las condiciones actuales del mercado del cobre. Como consecuencia, una parte del mineral de menor ley que en el diseño anterior iba a ser destinada a la escombrera podrá ahora ingresar al proceso productivo.

En la etapa previa a la construcción

Los cambios llegan cuando PSJ atraviesa una fase decisiva. El proyecto ya cuenta con Declaración de Impacto Ambiental y fue incorporado al RIGI por una inversión total de US$891 millones, de los cuales alrededor de US$630 millones corresponden a la etapa de construcción. La compañía mantiene como objetivo avanzar hacia esa fase durante 2027.

Paralelamente, comenzaron nuevos estudios ambientales y sociales en Uspallata y su área de influencia para actualizar la línea de base antes de las obras. Los trabajos se extenderán durante los próximos meses y forman parte del paquete de estudios preparatorios que acompaña la definición final de ingeniería.

PSJ aparece así entre los proyectos de cobre argentinos más avanzados hacia la etapa constructiva, aunque todavía no comunicó formalmente una decisión final de inversión. El dato resulta relevante en momentos en que los grandes desarrollos cupríferos del país aceleran estudios, permisos y financiamiento para transformar los proyectos en minas. En el caso mendocino, la ingeniería final acaba de sumar una modificación sustancial: procesar la mitad más de mineral sin pedir más agua que la ya autorizada.

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