Ormuz, el alivio para el mercado petrolero podría llegar en 2027
Argentina busca aprovechar la crisis petrolera en el Estrecho de Ormuz para posicionar a Vaca Muerta en el mercado internacional, mientras la Agencia Internacional de la Energía proyecta un déficit de oferta hasta 2026.
Para Argentina, la crisis de Ormuz tiene una doble lectura. En el corto plazo, un mercado con menor oferta puede mejorar los precios y generar mejores condiciones para los productores de Vaca Muerta.
MINERGYLa crisis petrolera provocada por el bloqueo del estrecho de Ormuz volvió a colocar a Vaca Muerta en el centro de la escena energética internacional. La interrupción del tránsito por uno de los principales corredores petroleros del mundo redujo la oferta global, profundizó el descenso de las reservas y elevó la presión sobre los precios del crudo.
En este contexto, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) recortó en 1,7 millones de barriles diarios su previsión de oferta mundial para el tercer trimestre respecto de su informe anterior y ahora calcula un déficit de 1,8 millones de barriles diarios entre producción y demanda.
Para Argentina, el escenario presenta una oportunidad concreta: una oferta internacional más ajustada puede mejorar el atractivo de las exportaciones de petróleo neuquino. Pero también plantea un desafío mayor para Vaca Muerta, que deberá competir en un mercado más volátil y demostrar capacidad para producir, transportar y colocar crudo de manera eficiente.
Ormuz, el gran cuello de botella
El estrecho de Ormuz es una de las rutas estratégicas para el comercio mundial de energía. La escalada del conflicto en Medio Oriente prácticamente paralizó el tránsito marítimo y afectó las exportaciones de los principales productores del Golfo Pérsico.
Durante julio, las exportaciones de esa región se redujeron en 2,1 millones de barriles diarios, hasta un promedio de 15 millones. La caída fue todavía más marcada durante el mes: los embarques pasaron de alrededor de 20 millones de barriles diarios a comienzos de julio a unos 12 millones hacia el cierre.
La menor disponibilidad de petróleo ya tuvo impacto sobre las reservas mundiales. De acuerdo con la AIE, los inventarios globales cayeron en 69 millones de barriles durante julio, hasta quedar por debajo de los 7.900 millones, el nivel más bajo desde abril de 2025.
El organismo advierte que la presión sobre el mercado aumentará mientras continúe interrumpido el tránsito por Ormuz.
Vaca Muerta, frente a una oportunidad exportadora
La tensión internacional llega cuando Argentina busca consolidar a Vaca Muerta como una plataforma de producción y exportación de petróleo a gran escala.
Neuquén viene incrementando sus volúmenes de crudo no convencional y avanzando en obras destinadas a ampliar la capacidad de evacuación. El crecimiento de la infraestructura permitirá colocar mayores cantidades de petróleo en mercados externos y aprovechar una demanda internacional que puede mantenerse firme ante una oferta restringida.
El problema es que un mercado tensionado también puede ser más exigente. Para Vaca Muerta, la oportunidad no estará solamente en producir más barriles. Será necesario sostener costos competitivos, aumentar la eficiencia de los desarrollos y contar con una logística capaz de garantizar entregas regulares a los compradores internacionales.
La AIE estima que la oferta mundial promediará durante 2026 unos 102 millones de barriles diarios, 4,3 millones menos que en 2025. El incremento esperado en la producción de los países de América, calculado en 1,4 millones de barriles diarios, no alcanzaría para compensar las pérdidas de Medio Oriente y Rusia.
Esa diferencia puede beneficiar a los productores capaces de incrementar rápidamente su oferta. Argentina, con Vaca Muerta, aparece entre los países que buscan aprovechar esa oportunidad.
La perspectiva de la AIE es que el mercado comience a recomponerse hacia finales de 2026. Para 2027, el organismo proyecta un fuerte aumento de la oferta mundial, de 8,3 millones de barriles diarios, hasta alcanzar unos 110,3 millones.
Ese incremento permitiría reducir parte de la tensión generada por la crisis actual y ofrecería un mayor margen para reconstruir las reservas internacionales. Sin embargo, la AIE mantiene una advertencia sobre los riesgos. La duración del bloqueo de Ormuz será determinante para saber cuánto tiempo puede mantenerse el déficit de oferta y qué impacto tendrá sobre los precios.
La demanda también comenzó a reaccionar al shock energético. El consumo mundial se contrajo en 4,9 millones de barriles diarios durante el segundo trimestre y la AIE prevé otra caída de 2,8 millones durante el tercero, en buena medida como consecuencia del impacto de los precios elevados.
Para el cierre de 2026 se espera una recuperación moderada, mientras que para 2027 la agencia proyecta un crecimiento de la demanda de 2,4 millones de barriles diarios.
El desafío argentino
Para Argentina, la crisis de Ormuz tiene una doble lectura. En el corto plazo, un mercado con menor oferta puede mejorar los precios y generar mejores condiciones para los productores de Vaca Muerta.
Pero el verdadero desafío será aprovechar esa ventana para consolidar una posición exportadora que pueda sostenerse incluso cuando el mercado vuelva a equilibrarse.
La ampliación de oleoductos, terminales y capacidad de almacenamiento será determinante. También lo será la posibilidad de desarrollar mercados de destino estables y contratos de largo plazo. Vaca Muerta tiene el recurso, pero el salto exportador depende de convertir ese potencial geológico en barriles competitivos y disponibles para el mercado internacional.
El escenario de Ormuz puede acelerar ese proceso. Mientras el mundo enfrenta una oferta petrolera restringida, Argentina tiene una oportunidad para ganar mercados; cuando llegue el alivio proyectado para 2027, la competencia será mayor y Vaca Muerta deberá demostrar que puede sostener su ventaja.

