Rolando Figueroa advirtió sobre el desafío de Vaca Muerta mientras crece el debate por el futuro del RIGI

En una jornada organizada por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el gobernador de Neuquén destacó que el crecimiento de Vaca Muerta ya genera nuevas demandas para la provincia.

Rolando Figueroa, gobernador de Neuquén.

Rolando Figueroa, gobernador de Neuquén.

Prensa Gobierno de Neuquén.

A dos años de la aprobación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el debate ya no pasa solamente por la llegada de capitales al país, sino por la capacidad de convertir esas inversiones en infraestructura, empleo, proveedores y desarrollo productivo.

En ese escenario, el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, puso el foco en las nuevas demandas que genera la expansión de Vaca Muerta y en el desafío de que el crecimiento energético tenga un impacto más amplio sobre la economía provincial.

“Vaca Muerta está generando nuevas demandas de infraestructura, educación, salud, vivienda y capacitación”, señaló Figueroa durante la conferencia “El RIGI: ¿Un instrumento para la modernización productiva?”, organizada por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (UBA-CONICET).

La intervención del gobernador expuso uno de los principales desafíos que surgieron durante los dos primeros años de aplicación del régimen: que el salto de las inversiones de gran escala no quede limitado a los proyectos promovidos, sino que genere capacidades productivas duraderas en los territorios donde se desarrollan.

El planteo adquiere especial relevancia en Neuquén, donde la expansión de Vaca Muerta impulsa nuevas inversiones y, al mismo tiempo, aumenta la presión sobre servicios e infraestructura. Figueroa destacó que la provincia trabaja para acompañar ese proceso mediante inversiones y políticas destinadas a atender las necesidades que genera el crecimiento de la actividad energética.

El diagnóstico fue compartido, con distintos matices, por otros participantes de la jornada. El vicegobernador de Catamarca, Rubén Dusso, sostuvo que la minería cuenta con una trayectoria anterior al RIGI, aunque consideró que el nuevo régimen multiplicó las posibilidades de inversión. A la vez, remarcó la necesidad de aprovechar el ciclo de inversiones para desarrollar proveedores, infraestructura y nuevas actividades que permitan construir una economía sostenible cuando los recursos naturales no renovables se agoten.

A dos años de su puesta en marcha, los anuncios de inversión vinculados con el RIGI superan los US$100.000 millones.

A dos años de su puesta en marcha, los anuncios de inversión vinculados con el RIGI superan los US$100.000 millones.

Un régimen que buscó destrabar inversiones

A dos años de su puesta en marcha, los anuncios de inversión vinculados con el RIGI superan los US$100.000 millones. Durante la conferencia, especialistas, funcionarios y representantes del sector privado coincidieron en que el régimen respondió a una necesidad concreta de la Argentina: reducir riesgos y ofrecer previsibilidad para proyectos de gran escala en sectores estratégicos.

Ricardo Carciofi, investigador del IIEP, destacó como una particularidad del RIGI que un gobierno de orientación libertaria haya aceptado la necesidad de una política promocional con fuertes incentivos tributarios.

En la misma línea, Fabio Quetglas, exdiputado nacional, sintetizó el punto de partida: “Argentina, como estaba, no iba a recibir grandes inversiones”. Desde esa perspectiva, el RIGI permitió generar condiciones para que proyectos de largo plazo comenzaran a evaluarse y, en algunos casos, avanzaran hacia su ejecución.

Flavia Royón, senadora nacional por Salta, consideró que el régimen “era necesario” para sectores estratégicos como la minería, el litio, el cobre, el gas natural licuado, la energía y Vaca Muerta. Aunque cuestionó que pueda resultar demasiado generoso y señaló deficiencias que deberían corregirse, sostuvo que era preferible contar con la herramienta antes que prescindir de ella.

Desde el sector privado, Alfredo Sánchez Moreno, gerente de Finanzas del Proyecto Los Azules, explicó que el RIGI permitió mejorar la posición argentina frente a competidores regionales como Chile y Perú. Según señaló, el régimen no solamente aportó incentivos económicos, sino también un componente considerado central por los inversores: previsibilidad y garantías jurídicas.

La discusión que abre el futuro del RIGI

El balance de los primeros dos años también abrió interrogantes sobre cuánto tiempo deben mantenerse los beneficios y cómo evaluar su impacto. Varios de los participantes plantearon la necesidad de transparentar los incentivos otorgados y contar con información que permita determinar si los proyectos promovidos generan inversiones adicionales que, de otro modo, no se habrían concretado.

Juan Carlos Hallak, director de la Maestría en Economía de la FCE-UBA, sostuvo que los dos primeros años permiten extraer aprendizajes sobre el diseño y la gestión del régimen, incluidos los márgenes de discrecionalidad y los mecanismos de evaluación.

Carciofi planteó, en tanto, que el tratamiento privilegiado puede justificarse por el objetivo de atraer inversiones, pero que se trata de una situación transitoria. Como el RIGI vence en 2027, consideró que no sería conveniente prorrogar el régimen actual sin una evaluación previa y reclamó que se hagan públicos los beneficios concedidos y la información necesaria para medir sus resultados.

El economista también cuestionó que el denominado “Super RIGI” pueda ser considerado una continuidad directa de la política vigente.

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