El hallazgo que Lula convirtió en arma política: petróleo en la boca del Amazonas

Petrobras detectó crudo en aguas ultraprofundas de Amapá; la producción, si se confirma, podría comenzar recién en siete años.

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Petrobras confirmó la presencia de hidrocarburos en el pozo Morpho, ubicado a unos 175 kilómetros de la costa del estado de Amapá, en el extremo norte de Brasil. El hallazgo se dio en la Margen Ecuatorial brasileña, una franja que se extiende desde Amapá hasta Río Grande do Norte y que la petrolera estatal considera su probable nueva frontera energética. La perforación se realiza en aguas de 2.886 metros de profundidad, una de las zonas más desafiantes técnicamente que la compañía haya explorado en el país.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva visitó el buque de perforación NS-42 en Oiapoque y calificó el hallazgo como un pasaporte hacia el futuro del país. Desde ahí, aprovechó la escena para dirigirse a Donald Trump: si Estados Unidos insiste en mantener el conflicto con Irán y el consecuente cierre del Estrecho de Ormuz, sostuvo, Brasil está dispuesto a abrir su propia vía de abastecimiento petrolero para el mundo a través de la Margen Ecuatorial. El Estrecho de Ormuz permanece cerrado desde febrero, cuando la Guardia Revolucionaria iraní tomó esa medida en represalia por ataques de Estados Unidos e Israel, lo que disparó el precio internacional del crudo y modificó buena parte de la logística marítima en Medio Oriente.

Según Magda Chambriard, presidenta de Petrobras, la identificación de hidrocarburos en Morpho todavía no permite estimar el volumen del yacimiento ni confirmar su viabilidad comercial. La compañía prevé continuar los trabajos de exploración durante 15 a 20 días adicionales, con la perforación de al menos tres pozos más en la misma zona y otros cinco en áreas adyacentes. Si los estudios confirman un yacimiento de magnitud comercial, la propia petrolera calcula que el inicio de la producción podría demorar hasta siete años.

Una exploración con historia ambiental de fondo

Las tareas en la Margen Ecuatorial comenzaron en octubre de 2025, cuando Petrobras recibió la habilitación del gobierno pocas semanas antes de la cumbre climática celebrada en Belém. La decisión generó fuertes críticas de organizaciones ambientalistas, dado que los posibles yacimientos se encuentran cerca de la desembocadura del Amazonas y la exploración se desarrolla en aguas ultraprofundas, con los riesgos operativos y ambientales que ese tipo de proyectos conlleva en zonas de alta sensibilidad ecológica.

El contexto político brasileño también pesa en la lectura del anuncio. Faltan menos de dos meses para las elecciones presidenciales y las encuestas ubican a Lula técnicamente empatado con su rival, el derechista Flávio Bolsonaro. La combinación entre un hallazgo energético de escala potencialmente relevante y un discurso de soberanía nacional frente a Washington encaja con una estrategia de comunicación que el mandatario viene sosteniendo en los tramos finales de la campaña.

El anuncio se suma a un año donde Sudamérica viene consolidando su rol como proveedor energético alternativo frente a la volatilidad de Medio Oriente. Argentina, con Vaca Muerta como motor exportador de shale oil y gas, y ahora Brasil, con la apuesta declarada sobre la Margen Ecuatorial, proyectan liderar buena parte del crecimiento regional de la producción de petróleo y gas hasta 2050, según estimaciones de la OPEP. La diferencia central está en los tiempos: mientras Vaca Muerta ya exporta y expande infraestructura de forma acelerada, el hallazgo brasileño todavía depende de varios años de estudios antes de convertirse en producción efectiva.

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