El modelo Weretilneck: cómo el shale impulsa inversiones clave en rutas y conectividad

La expansión de Vaca Muerta y el creciente movimiento de cargas obligan a la provincia a asumir la gestión de rutas nacionales y del Tren del Valle para modernizar su conectividad.

Shale y Río Negro: La expansión del no convencional impulsa inversiones urgentes en rutas, puentes y conectividad ferroviaria.

Shale y Río Negro: La expansión del no convencional impulsa inversiones urgentes en rutas, puentes y conectividad ferroviaria.

AMCHAM

El crecimiento de Vaca Muerta está modificando los requerimientos de infraestructura de Río Negro y llevó a la provincia a asumir un rol más activo sobre sus rutas y vías ferroviarias. En ese contexto, el gobernador Alberto Weretilneck calificó como “histórica” la decisión de tomar en sus manos la gestión de corredores nacionales y del Tren del Valle.

El mandatario planteó que la provincia deberá afrontar una agenda de inversiones para recuperar infraestructura deteriorada, atender el aumento del tránsito y diseñar una red de conectividad acorde con la nueva escala productiva de la región.

“Es la primera vez en la historia de nuestra provincia que vamos a decidir nosotros lo que pasa con nuestras rutas y con nuestras vías”, afirmó Weretilneck, quien cuestionó décadas de falta de inversión nacional y sostuvo que el deterioro acumulado “no se resuelve de un día para otro”.

La presión sobre la infraestructura rionegrina creció en paralelo con la expansión de Vaca Muerta, que incrementó el movimiento de camiones, trabajadores, insumos y servicios entre Neuquén y Río Negro. A ese flujo se suma la actividad tradicional del Alto Valle y el tránsito de larga distancia que atraviesa la provincia.

El desafío, por lo tanto, excede el mantenimiento de rutas: implica reordenar la conectividad regional para acompañar una economía que está creciendo a mayor velocidad que la infraestructura existente.

La primera batalla: recuperar las rutas

Weretilneck anticipó que la primera etapa estará concentrada en recuperar condiciones básicas de transitabilidad y avanzar sobre obras consideradas urgentes.

Entre las prioridades mencionó la rotonda de Choele Choel, el Puente 83 en Cipolletti y distintas intervenciones sobre la Ruta Nacional 151, incluido buena parte del tramo entre Barda del Medio y Catriel y el puente ferroviario ubicado en Cipolletti.

Las obras adquieren especial importancia por el aumento del transporte vinculado a la actividad hidrocarburífera. El crecimiento de Vaca Muerta convirtió a las rutas rionegrinas en corredores estratégicos para el traslado de equipos, arena, combustibles y otros insumos hacia los yacimientos neuquinos, mientras que la provincia también funciona como vía de salida para parte de la producción.

Ese incremento de la circulación genera una presión adicional sobre caminos y puentes que fueron diseñados para una intensidad de tránsito menor.

“Podíamos seguir esperando o hacernos cargo. Preferí asumir el riesgo”, sostuvo el gobernador, al explicar la decisión de avanzar con la gestión provincial.

La expansión de Vaca Muerta está obligando a Río Negro a revisar sus prioridades de infraestructura.

La expansión de Vaca Muerta está obligando a Río Negro a revisar sus prioridades de infraestructura.

Del mantenimiento a una nueva red logística

El segundo desafío será de mayor alcance: planificar la infraestructura que necesitará la región durante las próximas décadas.

Weretilneck anticipó que Río Negro trabajará junto con Neuquén y el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para diseñar un nuevo sistema vial y de conectividad.

“Vamos a hacer lo que nunca hizo la Nación, lo que nunca hizo Buenos Aires: planificar, pensar y diseñar”, afirmó. La mirada regional responde a una transformación que ya desbordó los límites administrativos de ambas provincias.

Vaca Muerta, el Alto Valle y los corredores hacia los puertos conforman cada vez más un mismo sistema productivo. El tránsito de cargas y personas conecta localidades de Río Negro y Neuquén en forma permanente y exige obras coordinadas.

La infraestructura deberá responder, además, a necesidades diferentes: transporte hidrocarburífero, producción frutícola, movilidad urbana e interurbana y circulación de trabajadores.

El Tren del Valle vuelve a la agenda

En ese esquema, el Tren del Valle aparece como una alternativa para descongestionar las rutas y mejorar la conexión entre las ciudades del Alto Valle.

Weretilneck ubicó la recuperación del servicio ferroviario como uno de los objetivos estratégicos de esta nueva etapa y lo definió como “un sueño enorme”.

La posibilidad de fortalecer el transporte ferroviario adquiere relevancia frente al crecimiento poblacional y productivo de la región. Más habitantes, mayor actividad económica y un volumen creciente de trabajadores generan una demanda de movilidad que no puede resolverse únicamente con automóviles y colectivos.

Un sistema ferroviario eficiente permitiría complementar la red vial y mejorar la conexión entre localidades de Río Negro y Neuquén.

El shale cambia las prioridades

La expansión de Vaca Muerta está obligando a Río Negro a revisar sus prioridades de infraestructura. La provincia no solamente debe garantizar caminos transitables: necesita corredores capaces de soportar mayor circulación, puentes adecuados, conectividad ferroviaria y una planificación logística integrada con Neuquén.

El desafío también tiene una dimensión económica. La infraestructura determina los costos de transporte y, por lo tanto, la competitividad de los sectores productivos.

En una región donde conviven hidrocarburos, agricultura, industria, servicios y turismo, la falta de capacidad logística puede convertirse en un límite para el crecimiento.

Por eso, el Gobierno provincial plantea que la recuperación de las rutas es apenas el primer paso. “Vamos a necesitar tiempo, recursos, los mejores profesionales y mucho diálogo”, reconoció Weretilneck, al enumerar la magnitud de la tarea.

La intención es atender las emergencias más inmediatas mientras se diseña una infraestructura capaz de responder a la transformación económica que atraviesa la región.

Una infraestructura que quedó chica

El boom del shale aceleró una discusión que Río Negro ya no puede postergar: cómo adaptar rutas, trenes y corredores logísticos a una actividad productiva que multiplicó los flujos de cargas y personas.

La provincia decidió asumir una mayor responsabilidad sobre su infraestructura en un momento en que la relación con Neuquén es cada vez más estrecha.

La apuesta de Weretilneck es que la nueva etapa no se limite a reparar lo deteriorado, sino que permita recuperar capacidad de decisión y anticiparse a las necesidades futuras.

“A partir de ahora, la decisión de qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo está en nuestras manos”, afirmó. El crecimiento de Vaca Muerta puso a Río Negro frente a una nueva realidad: si el shale cambia la escala de la economía regional, las rutas y los trenes también deberán cambiar de escala.

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