La minería proyecta triplicar sus inversiones y alcanzar los US$7.500 millones anuales desde 2028

CAEM defendió el impacto del RIGI ante el Senado y aseguró que ya existen 17 proyectos de minería presentados por US$39.000 millones.

Trabajos en una mina.

Trabajos en una mina.

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La industria minera proyecta un fuerte salto de las inversiones durante los próximos años, a medida que los grandes proyectos incorporados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) comiencen a traducir los compromisos anunciados en desembolsos concretos.

El presidente de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), Roberto Cacciola, llevó las estimaciones al Senado, donde expuso ante el plenario de las comisiones de Presupuesto, Economía Nacional y Legislación sobre el impacto que tuvo hasta ahora el régimen sobre el sector.

Según los cálculos empresarios, la inversión minera se ubicará entre US$2.400 y US$2.500 millones durante 2026, aumentará hasta aproximadamente US$4.500 millones el próximo año y alcanzará luego una meseta de entre US$7.000 y US$7.500 millones anuales a partir de 2028.

De cumplirse esa proyección, en apenas dos años el ritmo anual de inversión prácticamente triplicaría los niveles previstos para 2026.

US$39.000 millones presentados al RIGI

Cacciola aseguró que actualmente existen 17 proyectos mineros presentados al RIGI por alrededor de US$39.000 millones.

De ese universo, 12 iniciativas ya obtuvieron la aprobación del Gobierno nacional y representan compromisos por unos US$21.000 millones, mientras otras cinco permanecen en proceso de evaluación. La expectativa de la cámara es que estas últimas puedan recibir el visto bueno durante los próximos meses.

La minería es, de hecho, el sector con mayor cantidad de proyectos aprobados dentro del régimen. Sobre un total de 22 iniciativas autorizadas hasta esta semana, 12 corresponden a la actividad minera.

La diferencia entre los montos comprometidos y los desembolsos anuales resulta central para medir el impacto real del programa. El ingreso al RIGI asegura las condiciones para ejecutar inversiones que se extienden durante varios años, pero no implica que todo el capital anunciado ingrese inmediatamente al país.

La apuesta está puesta en el cobre

El salto esperado desde 2027 estará vinculado fundamentalmente con la construcción de los grandes proyectos de cobre y con la continuidad de la expansión del litio.

Cacciola sostuvo que el RIGI resultó especialmente relevante para destrabar la decisión de las grandes compañías internacionales sobre los desarrollos cupríferos argentinos.

El RIGI ha sido una herramienta contundente para que los grandes inversores de minería del mundo decidan finalmente poner en valor sobre todo los proyectos de cobre”, afirmó durante su presentación.

La expectativa empresaria se apoya en una cartera excepcional para los estándares internacionales. CAEM sostiene que Argentina dispone de seis grandes proyectos de cobre en condiciones de avanzar hacia su desarrollo, además de los emprendimientos de litio que ya ingresaron en producción o atraviesan procesos de ampliación.

De una carga tributaria superior al 50% a niveles competitivos

La defensa que realizó CAEM del régimen se concentró en tres puntos.

El primero fue la carga impositiva. Según Cacciola, antes del RIGI la presión tributaria total sobre un proyecto minero superaba el 50%, mientras que con los beneficios incorporados por el nuevo esquema se reduce a niveles de entre 38% y 40%, comparables con los que enfrentan las compañías en Chile, Perú, Australia y Canadá.

“Competimos con Chile, con Perú, con Australia y Canadá”, señaló el empresario al explicar que la disponibilidad del recurso geológico no resulta suficiente si las condiciones económicas terminan dejando a los proyectos argentinos por detrás de otras alternativas internacionales.

El segundo elemento destacado fue la posibilidad de disponer progresivamente de una parte de las divisas generadas por los proyectos, tanto para afrontar importaciones como para distribuir utilidades.

El tercero estuvo relacionado con la seguridad jurídica y la posibilidad de recurrir a mecanismos internacionales de resolución de controversias ante eventuales incumplimientos.

El antecedente de la Ley de Inversiones Mineras

Sobre este último punto, Cacciola introdujo una crítica a la experiencia argentina de las últimas décadas.

Recordó que el país cuenta desde los años 90 con la Ley 24.196 de Inversiones Mineras, que también contempla estabilidad para los proyectos, pero sostuvo que sus disposiciones fueron incumplidas en diferentes oportunidades.

Para CAEM, esos antecedentes terminaron afectando durante años la capacidad argentina de atraer inversiones de largo plazo.

El RIGI intenta precisamente reforzar esas garantías para proyectos cuya construcción puede demandar cinco años o más y cuya vida útil se extiende durante varias décadas.

El desafío ahora es convertir anuncios en obras

Los números muestran, sin embargo, que la aprobación de proyectos es apenas el primer paso.

El Gobierno calcula que los 22 proyectos de todos los sectores ya admitidos en el RIGI, que representan compromisos totales por US$47.073 millones, desembolsarán US$4.252 millones durante 2026 y otros US$3.485 millones en 2027. El resto de las inversiones se ejecutará progresivamente durante los años siguientes.

En minería ocurre algo similar. Los US$39.000 millones presentados al régimen constituyen la cartera potencial, mientras las estimaciones de CAEM muestran una ejecución que crecerá escalonadamente a medida que los proyectos alcancen sus decisiones definitivas, consigan financiamiento y comiencen la construcción.

En paralelo aparece otro desafío: preparar infraestructura, proveedores y trabajadores para absorber semejante crecimiento. La propia cámara viene advirtiendo que el desarrollo de los grandes proyectos requerirá nuevas inversiones en transporte y energía y una planificación de largo plazo para evitar que esos déficits se conviertan en un límite para la expansión.

Cacciola sintetizó ante los senadores la expectativa del sector: “En poco tiempo la minería no solo va a ser una política de Estado, sino que en exportaciones y en inversión va a ser uno de los principales sectores de la economía argentina”.

La prueba comenzará ahora. Después de una etapa dominada por anuncios, aprobaciones y compromisos de inversión, el salto previsto para 2027 y, especialmente, para 2028 deberá mostrar cuánto de los miles de millones presentados al RIGI logra efectivamente transformarse en construcción de minas, infraestructura y nueva producción.

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