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Gualcamayo ingresa al RIGI: US$ 660 millones para extender la vida útil de la mina durante 30 años

El Gobierno aprobó el proyecto Carbonatos Profundos. A diferencia de otros casos, se trata de una reconversión productiva de una mina de oro en operación

La mina Gualcamayo dio un giro estratégico clave para su futuro productivo. El proyecto Carbonatos Profundos fue aprobado por el Comité Evaluador del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), habilitando una inversión superior a los US$ 660 millones que permitirá extender la vida útil del yacimiento por al menos tres décadas.

La iniciativa se desarrollará en San Juan y se convertirá en uno de los casos testigo del régimen para la minería metalífera.

A diferencia de la mayoría de los proyectos que ingresaron al RIGI, Gualcamayo no es un desarrollo desde cero. Se trata de una reconversión productiva sobre una mina en operación, con infraestructura instalada, conocimiento geológico acumulado y experiencia operativa previa. El plan apunta a explotar un nuevo sistema mineral —Carbonatos Profundos— que requiere un salto tecnológico y un rediseño integral del esquema productivo.

Mina Gualcamayo

La mina Gualcamayo ingresó al RIGI

Qué implica el ingreso de Gualcamayo al RIGI

El desarrollo aprobado contempla una inversión total de US$ 665 millones, incluyendo unos US$ 50 millones destinados específicamente a exploración, un componente poco frecuente en proyectos brownfield y que refuerza la visión de largo plazo. Carbonatos Profundos cuenta hoy con más de 3,5 millones de onzas de oro en recursos certificados bajo estándares internacionales, de las cuales 2,45 millones ya se encuentran clasificadas como reservas.

Si se amplía la mirada al distrito completo, Gualcamayo concentra más de 5 millones de onzas de oro en recursos y 3,2 millones de onzas en reservas probadas y probables, de acuerdo con el último informe técnico internacional.

La compañía avanza, además, en una actualización que podría incrementar ese volumen en torno al 20%, consolidando el horizonte productivo del yacimiento.

Tecnología de punta y nueva matriz energética

Uno de los ejes centrales del proyecto es la incorporación de una planta de oxidación a presión (POX), una tecnología clave para procesar minerales refractarios y liberar el oro contenido.

Será la primera instalación de este tipo en Sudamérica y una de las pocas a nivel mundial, lo que posiciona a Gualcamayo como un desarrollo de alta complejidad industrial dentro del mapa minero regional.

El plan incluye también la construcción de una mina subterránea de última generación, una nueva planta de procesamiento y un parque fotovoltaico de 50 MW que abastecerá parte de la demanda energética de la operación. Esta combinación permitirá reducir costos operativos y la huella de carbono, alineando el proyecto con estándares ambientales más exigentes.

Empleo, continuidad operativa y señal para el sector

Durante la etapa de construcción, prevista hacia fines de 2027, el proyecto demandará entre 1.000 y 1.500 puestos de trabajo. Una vez en operación, se estima la creación de unos 600 empleos directos permanentes, con fuerte demanda de perfiles técnicos especializados. La producción está proyectada para fines de 2029.

La aprobación del RIGI marca un punto de inflexión para Gualcamayo. Hace apenas dos años, la mina estaba en proceso de cierre. Tras la llegada de Aisa Group, se sostuvo la operación, se reordenaron compromisos y se reactivó la exploración.

Con el aval del régimen, el proyecto se consolida como una señal clara de que el RIGI también puede ser una herramienta para extender, reconvertir y tecnificar yacimientos existentes, bajo reglas de largo plazo y previsibilidad jurídica.