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Argentina va por un nuevo negocio energético que puede traer millones de dólares

El sector advierte que la ventana de oportunidad para la exportación de GLP de Argentina no será eterna y exige infraestructura, continuidad exportadora y reglas previsibles para capitalizar el potencial de Vaca Muerta.

Argentina busca convertirse en un jugador de peso en el mercado mundial de Gas Licuado de Petróleo (GLP).

Argentina busca convertirse en un jugador de peso en el mercado mundial de Gas Licuado de Petróleo (GLP).

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Vaca Muerta podría estar frente a uno de sus negocios menos explorados y, al mismo tiempo, con mayor potencial internacional: convertir al Gas Licuado de Petróleo (GLP) en un producto estratégico de exportación.

La oportunidad quedó expuesta durante el Seminario Internacional de GLP “De Argentina hacia el mundo”, organizado por el Instituto de Energía de la Universidad Austral, donde representantes del Gobierno, empresas y especialistas analizaron el nuevo escenario energético internacional.

El diagnóstico fue contundente: América Latina consume más GLP del que produce y depende fuertemente de proveedores externos, mientras Argentina cuenta con una creciente disponibilidad de hidrocarburos gracias al desarrollo de Vaca Muerta.

El escenario abre una posibilidad que hasta hace pocos años parecía secundaria: que Argentina deje de considerar al GLP solamente como un subproducto de la industria y lo convierta en una fuente relevante de exportaciones, divisas y posicionamiento energético internacional.

Argentina quiere aprovechar la oportunidad

Uno de los factores que modificó el escenario internacional fue la creciente vulnerabilidad de las rutas de abastecimiento energético.

Durante el seminario se puso el foco en el impacto geopolítico de la crisis en el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio energético mundial por la que circulaba cerca del 30% de las exportaciones globales de GLP.

En ese contexto, la diversificación de proveedores gana valor.

Fabricio Duarte, director ejecutivo de la AIGLP, planteó que América Latina tiene una característica estructural: consume más GLP del que produce.

La región depende principalmente de Estados Unidos para cubrir ese déficit, pero Argentina podría convertirse en una fuente adicional de suministro.

La clave, según el especialista, no sería desplazar a los actuales proveedores sino diversificar las fuentes de abastecimiento, una estrategia que gana relevancia en un mercado atravesado por conflictos geopolíticos y riesgos logísticos.

Vaca Muerta aporta la materia prima

El principal activo argentino para disputar ese mercado está debajo de la superficie neuquina. El desarrollo de Vaca Muerta está incrementando la producción de gas y petróleo y, con ella, la disponibilidad de líquidos asociados al procesamiento de hidrocarburos.

La Argentina ya exporta GLP, pero el planteo de la industria apunta a escalar ese negocio y convertirlo en una corriente exportadora estructural.

Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, resumió el desafío: Argentina tiene el recurso, una base industrial existente y acceso potencial a mercados deficitarios.

El problema ahora es transformar esa ventaja geológica en capacidad comercial. Eso implica infraestructura de procesamiento, almacenamiento, transporte y terminales de exportación, además de contratos que permitan garantizar continuidad de suministro.

El Gobierno nacional también destacó los cambios regulatorios que, según el sector, pueden favorecer nuevas inversiones.

El Gobierno nacional también destacó los cambios regulatorios que, según el sector, pueden favorecer nuevas inversiones.

La pelea no es solamente por producir

El Gobierno nacional también destacó los cambios regulatorios que, según el sector, pueden favorecer nuevas inversiones.

Federico Veller, subsecretario de Hidrocarburos de la Nación, sostuvo que el mercado de GLP atravesó una transformación a partir de una menor intervención regulatoria, mayor libertad comercial y una nueva orientación de los subsidios.

A esto se suma el RIGI, que establece condiciones de estabilidad para grandes inversiones durante 30 años. La apuesta oficial es que un marco de mayor previsibilidad permita que las empresas no solo produzcan más, sino que puedan tomar decisiones de inversión orientadas a mercados externos.

Porque el desafío argentino ya no es únicamente tener moléculas disponibles: es poder entregarlas en tiempo, volumen y precio competitivo a compradores que pueden cambiar de proveedor rápidamente.

Un negocio que puede exceder al gas

El potencial del GLP también modifica la lectura sobre Vaca Muerta. Hasta ahora, el gran objetivo exportador argentino estuvo concentrado en el petróleo y el gas natural. El GLP aparece como una tercera vía para capturar valor de los hidrocarburos.

El mercado regional ofrece una primera oportunidad, pero el horizonte puede ser mucho mayor. Durante el encuentro se mencionaron mercados asiáticos, entre ellos India, como destinos donde el GLP argentino ya tiene presencia.

La pregunta es si Argentina podrá pasar de operaciones puntuales a un esquema exportador permanente y de gran escala. Ahí aparece la advertencia central del sector: otros países también buscan capturar la demanda internacional.

“La diferencia entre una oportunidad potencial y un negocio estructural estará en la capacidad de ejecutar infraestructura, garantizar continuidad y construir confianza comercial antes de que otros proveedores ocupen ese espacio”, señaló Carnicer.

La ventana está abierta, pero no indefinidamente

El desafío para Argentina es aprovechar el momento en que convergen tres factores: Vaca Muerta en expansión, una región con déficit de GLP y un mercado internacional más preocupado por la seguridad y diversificación del suministro.

Si logra articular producción, infraestructura y reglas estables, el GLP podría convertirse en otro capítulo de la transformación energética que está provocando Vaca Muerta.

La oportunidad, en definitiva, no pasa solamente por vender más barriles o más gas. La apuesta es que Argentina pueda convertirse en un proveedor energético diversificado, capaz de exportar distintos productos de Vaca Muerta y ganar un lugar propio en un mercado mundial donde la seguridad del abastecimiento vale cada vez más.

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