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Argentina y Chile destraban la integración de tres proyectos de cobre en la frontera

Los dos países aprobaron protocolos específicos para Vicuña, NexoAndino y Filo Sur, en la cordillera entre San Juan y Atacama.

Argentina y Chile dieron un nuevo paso para convertir la frontera cordillerana en una zona integrada para el desarrollo de los grandes proyectos de cobre. La Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera aprobó los Protocolos Adicionales Específicos (PAE) correspondientes a Vicuña, NexoAndino y Filo Sur, tres emprendimientos ubicados entre San Juan y la región chilena de Atacama.

La decisión se tomó en Santiago, durante la segunda reunión de la Comisión en menos de dos meses, y representa un nuevo impulso para un tratado firmado en 1997, vigente desde 2000 pero que requiere acuerdos particulares para su aplicación en cada proyecto.

El punto central es práctico: los protocolos permiten establecer un área de operaciones integrada en la que se facilita la circulación de personas, bienes y transportes y se simplifican los controles fronterizos. En términos operativos, un proyecto puede compartir caminos, campamentos, energía, agua, equipamiento y trabajadores entre ambos lados de la Cordillera sin repetir todos los procedimientos correspondientes a una operación internacional.

Vicuña podrá integrar Josemaría y Filo del Sol

El protocolo de mayor impacto alcanza a Vicuña, la sociedad conformada en partes iguales por BHP y Lundin Mining, que reúne a Josemaría y Filo del Sol dentro de un único desarrollo.

El nuevo esquema contempla a Josemaría, íntegramente ubicado en San Juan; Tamberías, en Chile; y Filo del Sol, cuyo depósito atraviesa la frontera. La intención es que el conjunto pueda ser administrado de manera coordinada, en lugar de funcionar como desarrollos separados por el límite internacional.

Vicuña ya contaba con antecedentes dentro del tratado, pero el nuevo instrumento apunta a adecuar y unificar los protocolos existentes para la nueva dimensión que adquirió el proyecto luego de la integración de los activos de Lundin y BHP.

El avance llega además pocas semanas después de la aprobación de Vicuña dentro del RIGI, con una inversión comprometida de US$9.737 millones en dos etapas, que lo convirtió en el mayor proyecto minero incorporado hasta ahora al régimen.

La Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera aprobó los Protocolos Adicionales Específicos (PAE)

Lunahuasi también cruza la Cordillera

El segundo protocolo corresponde a NexoAndino, integrado por Lunahuasi, en San Juan, y Los Helados, en territorio chileno.

Lunahuasi pertenece a NGEx Minerals, mientras que Los Helados es operado por la misma compañía y cuenta con participación de Lundin Mining. Los dos depósitos están separados por apenas unos diez kilómetros, pero con la frontera internacional en el medio.

La creación de un protocolo específico permite precisamente reducir esa barrera operativa y facilitar que la exploración y un eventual desarrollo futuro aprovechen infraestructura común.

El tercer caso es Filo Sur, de Mogotes Metals, que posee concesiones a ambos lados de la frontera y se encuentra todavía en una etapa más temprana de exploración. El proyecto está ubicado inmediatamente al sur de Filo del Sol y forma parte del mismo distrito geológico que concentra algunos de los descubrimientos de cobre, oro y plata más relevantes de los últimos años.

La salida al Pacífico vuelve a quedar sobre la mesa

La integración con Chile tiene además una derivación estratégica para los proyectos argentinos: la posibilidad de utilizar infraestructura existente del otro lado de la Cordillera.

El tratado puede habilitar el acceso a rutas, instalaciones, servicios y eventualmente puertos chilenos, una alternativa especialmente relevante para los proyectos ubicados a gran altura y a pocos kilómetros de la frontera. Para Vicuña, por ejemplo, la logística futura y la utilización de agua desalinizada proveniente del Pacífico forman parte de las alternativas bajo análisis.

La cuestión adquiere todavía mayor peso porque en San Juan también se estudian opciones para transportar la producción hacia el Atlántico y la Hidrovía. La integración binacional amplía, de esta manera, el menú de alternativas que deberán comparar las compañías cuando definan la infraestructura definitiva.

Un tratado para inversiones por más de US$20.700 millones

Los tres nuevos protocolos forman parte de una cartera mucho más amplia. De acuerdo con estimaciones oficiales chilenas, los proyectos alcanzados por el Tratado de Integración Minera representan inversiones potenciales superiores a US$20.700 millones.

Dentro de ese universo también aparecen proyectos sanjuaninos como El Pachón, de Glencore, y Los Azules, de McEwen Copper, que ya cuentan con instrumentos propios dentro del esquema binacional.

El secretario de Minería, Luis Lucero, sostuvo que la integración con Chile será determinante para aprovechar la oportunidad que presenta el cobre y proyectó que Argentina formará parte de una región que producirá más de la mitad del metal a nivel mundial durante los próximos años.

La aprobación de los protocolos, sin embargo, no implica todavía que los tres instrumentos hayan entrado automáticamente en vigencia. Luego de la decisión de la Comisión resta completar el procedimiento diplomático correspondiente entre ambos países y, por ahora, los gobiernos no establecieron una fecha común para concluir ese proceso.

El paso resulta de todos modos relevante: Argentina y Chile comienzan a recuperar una herramienta creada hace casi tres décadas y que permaneció largamente subutilizada, justo cuando la Cordillera concentra una nueva generación de proyectos capaces de devolver a la Argentina al mapa mundial del cobre.