Uruguay se suma a la discusión sobre cómo llevar el gas de Vaca Muerta a Brasil
La ampliación del gasoducto Cruz del Sur, que va a Uruguay, permitiría abrir otra vía hacia Brasil, donde está la mayor demanda y se perfila el negocio fuerte.
La discusión sobre cuál es la mejor vía para llevar el gas de Vaca Muerta hacia Brasil empezó a convertirse en uno de los debates estratégicos más importantes del sector energético regional. Con la producción neuquina en fuerte crecimiento y la declinación del suministro boliviano, distintos países y empresas buscan posicionarse como pieza clave del futuro mapa gasífero sudamericano. Uruguay se sumó a la discusión.
Hasta hace pocos años, el esquema parecía relativamente claro: Bolivia funcionaba como puente natural para exportar gas argentino hacia Brasil utilizando el histórico Gasbol, el ducto que une ambos países. Pero la caída de producción boliviana alteró el tablero y abrió una carrera por nuevas rutas de integración energética.
Cuatro alternativas
Hoy existen al menos cuatro grandes alternativas en análisis. La primera es justamente la reversión parcial del sistema boliviano, utilizando infraestructura ya existente para transportar gas argentino hacia el norte y luego derivarlo a Brasil. Esa opción aparece como una de las más económicas desde el punto de vista de inversión inicial, aunque depende de complejos acuerdos regulatorios y comerciales entre los tres países.
Otra de las variantes es el fortalecimiento del Gasoducto del Mercosur, que conecta Argentina con el sur brasileño a través de Uruguayana. Ese ducto volvió a operar recientemente con envíos de prueba de gas argentino luego de varios años sin actividad y es visto como una puerta de entrada rápida al mercado brasileño. Sin embargo, su principal limitación es la escala: hoy sólo abastece una zona reducida del sur de Brasil y requeriría una expansión importante para llegar a los grandes polos industriales.
Cruz del Sur
En ese contexto apareció una tercera alternativa impulsada desde Uruguay. Montevideo analiza desarrollar un nuevo corredor gasífero utilizando el gasoducto Cruz del Sur y ampliando conexiones para transportar gas de Vaca Muerta hacia Río Grande do Sul. El proyecto, conocido informalmente como “Gas Oriental”, busca además expandir el acceso al gas natural dentro del territorio uruguayo.
La jugada uruguaya, como todas, tiene también una dimensión geopolítica. El país busca aprovechar la transición energética regional y posicionarse como socio logístico estable para el comercio de gas entre Argentina y Brasil, en momentos en que la infraestructura energética se volvió un activo estratégico para toda la región.
Existe además una cuarta vía vinculada al desarrollo de gas natural licuado (GNL). Argentina avanza en proyectos para licuar gas de Vaca Muerta y exportarlo por barco desde terminales atlánticas en Río Negro. Aunque esta opción apunta más al mercado global que al brasileño específicamente, también podría terminar abasteciendo puertos de Brasil mediante importaciones marítimas.
El negocio está en Brasil
El interés brasileño es central en todas estas alternativas. El país necesita asegurar nuevas fuentes de gas más baratas y estables para sostener su demanda industrial y eléctrica, especialmente ante el agotamiento progresivo de parte de la oferta boliviana.
Para Argentina, la discusión excede la infraestructura: se trata de definir cómo monetizar uno de los mayores reservorios de shale gas del mundo. El Gobierno y las empresas del sector estiman que las exportaciones regionales podrían transformarse en una fuente clave de divisas durante la próxima década.
Mientras avanzan estudios técnicos y negociaciones diplomáticas, la pregunta ya no es sólo si Vaca Muerta podrá abastecer a Brasil, sino qué país y qué corredor energético terminarán quedándose con el negocio estratégico de transportar el gas argentino hacia el principal mercado de Sudamérica.
