Todos "gasoleros": en abril volvió a bajar la venta de combustibles

La Federación de Entidades del Combustible señaló que los despachos cayeron un 2% y se reconfiguran los hábitos de consumo.

YPF definirá esta semana una suba de sus combustibles tras el fin del bufffer de 45 días

YPF definirá esta semana una suba de sus combustibles tras el fin del "bufffer" de 45 días

Mal de muchos..., el viejo chiste aparece cada vez que se incrementa el valor de los combustibles: "Es mentira eso de que aumentó el precio de la nafta, yo cargo siempre 30 mil pesos y ayer cargué 30 mil pesos y me salió lo mismo". La lógica del autoengaño se vuelve cada vez más generalizada.

A la espera de que se concreten nuevos aumentos tras la tregua de 45 días, las ventas de combustibles volvieron a mostrar señales de debilidad en abril y las estaciones de servicio encendieron una nueva alarma por la caída en los volúmenes despachados. Aunque todavía no se publicaron los datos oficiales de la Secretaría de Energía, un relevamiento preliminar realizado entre operadores del sector reflejó una baja cercana al 2 por ciento en áreas urbanas y consolidó una tendencia que se viene profundizando: los consumidores siguen yendo a cargar, pero cada vez compran menos litros.

El escenario fue relevado por la Federación de Entidades de Combustible (FEC), desde donde advirtieron que el movimiento en las estaciones se mantiene relativamente estable, aunque con tickets más bajos y clientes que llegan con un presupuesto definido de antemano. “El movimiento se mantiene, pero con tickets más chicos. Eso se traduce en menos volumen”, señaló el presidente de la entidad, Juan Carlos Basilico, en declaraciones a Surtidores.com.ar.

Misma plata, menos litros

La dinámica atraviesa tanto a las naftas como al gasoil, aunque con diferencias según la región. En las estaciones consultadas se repite una conducta: el automovilista define cuánto dinero puede gastar y recién después calcula la cantidad de combustible que cargará. Para los expendedores, ese hábito refleja el deterioro del poder adquisitivo y el impacto acumulado de las sucesivas subas en los surtidores.

“Se nota que el cliente llega con un presupuesto más ajustado y eso impacta en la forma de cargar combustible”, afirmó Basilico, quien además remarcó que en varias zonas del país el retroceso en las ventas se siente con mayor intensidad debido a la desaceleración económica y a una menor circulación vehicular.

Estaciones de servicio

Aguantan las premium

El desempeño de abril se da luego de varios meses consecutivos con señales negativas para el sector. Según los últimos informes oficiales, en marzo las ventas de combustibles al público cayeron 1,83 por ciento interanual, mientras que en febrero el descenso había sido del 1,67 por ciento. La contracción golpeó especialmente a los productos de menor calidad, mientras que los combustibles premium lograron sostener una tendencia positiva.

Dentro del mercado, la principal excepción sigue siendo YPF, que en marzo consiguió incrementar sus despachos y ampliar su participación, en un contexto general de retracción del consumo.

A la caída en el volumen vendido se suma otro problema que preocupa a los estacioneros: la rentabilidad. Desde el sector aseguran que los costos operativos continúan creciendo a mayor velocidad que los ingresos. “El valor al público es el mismo, pero los gastos asociados se incrementan. Esa diferencia la absorbe la estación”, sostuvo Basilico en diálogo con Surtidores.

Panorama a futuro

En paralelo, distintos analistas del consumo vienen advirtiendo sobre un comportamiento cada vez más selectivo por parte de los consumidores. El aumento acumulado en los combustibles durante los últimos meses, impulsado también por la volatilidad internacional del petróleo, modificó hábitos de compra y llevó a muchos usuarios a reducir recorridos, cargar menos litros o migrar hacia productos más económicos.

De cara a los próximos meses, en el sector evitan hacer pronósticos tajantes, aunque coinciden en que la evolución de las ventas dependerá principalmente de dos variables: el nivel de actividad económica y la recuperación —o no— del poder de compra de los consumidores.

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