Decisión de riesgo: YPF define cuánto subirán los combustibles a partir del viernes
La pérdida acumulada por todas las compañías en las últimas semanas y el Brent que no termina de acomodarse a la baja, conviven con el cuco de la inflación.
Luego de haber decidido imponer un “buffer” de precios por 45 días, para contener la escalada de precios de los combustibles, la petrolera YPF decidirá este lunes qué medidas impulsará y cuáles son los pasos a seguir.
A principios de abril, el CEO y presidente Horacio Marín confirmó que la empresa estatal no trasladaría las subas a los surtidores por 45 días. Establecido con fecha 1ro de abril, ese anuncio vence este viernes. La decisión implicaba no trasladar al surtidor las variaciones del precio internacional, en máximos históricos durante el conflicto en Medio Oriente. De hecho, siguió habiendo correcciones que respondieron a cuestiones impositivas domésticas.
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“Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor. Durante este periodo, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent, quedando liberadas el resto de las variables que componen el precio”, había explicado Marín. El “buffer” funciona como un mecanismo de estabilización temporal, que sirve para absorber fluctuaciones bruscas de costos internacionales y evitar trasladarlos inmediatamente hacia el consumidor final.
Revisión conjunta
Pero con el compromiso a punto de vencer, la decisión se hace impostergable. Las petroleras acumulan más de un 10% de pérdida en relación al valor del combustible en el último mes y medio. Al contar YPF con más del 50% de las estaciones de servicio en todo el país, el resto de los competidores están obligados a seguirle los pasos. En rigor, pese a la voz de mando de la petrolera estatal, las medidas se toman, al menos, tras una revisión conjunta.
En caso de romperse esa armonía, YPF quedara sola "aguantando" los precios, lo que generaría que usuarios vuelquen completamente a sus estaciones de servicio provocando dificultades en el stock y obligandola a modificar sus precios. Esos escenarios de ruptura no le convienen a nadie y, aun a regañadientes, se forzará una política conjunta. Marín dijo que el lunes habrá una reunión entre todas las partes para definir los pasos a seguir y, efectivamente, se hará pública esa comunicación.
Qué paso en los 45 días
Desde que inició el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, a finales de febrero, los combustibles aumentaron un 23%. El incremento se vio impulsado por la escalada del precio del petróleo internacional.
Ante los avances sobre un posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, los precios del crudo se desplomaron la semana pasada entre un 10% y un 12%. Sin embargo, las cotizaciones siguen rondando cerca de los US$100, por lo que se espera que el traslado será efectivo. La mirada estará puesta en la magnitud del aumento y el impacto que tenga en el bolsillo de los consumidores.
En el inicio del conflicto, se esperaba que a esta altura el Brent ya hubiera vuelto a valores "normales", pero la escalada recién parece estar en vías de resolución.
Una sensibilidad renovada
Por otra parte, la decisión encuentra al Gobierno en un momento especialmente sensible a la cuestión inflacionaria, sobre la que el precio de las naftas tiene una relación directa. En los últimos días ha dado varias muestras de elasticidad en sus principios de dejar que el mercado regule los precios internos. También en referencia a las tarifas, por ejemplo, dio marcha atrás con la idea de dejar en manos de privados la importación de GNL para cubrir los picos del invierno y se cargó esa tarea con la intención de atemperar el golpe a los bolsillos de los clientes lo más posible.
A la espera de que la expectativa varias veces incumplida de que el Bent se estabilice definitivamente, hará todo lo posible por evitar el golpe en los surtidores. Eso sí, cuando el precio internacional baje (alguna vez tendrá que suceder), los precios internos se mantendrán en los valores actuales, para que las petroleras recuperen lo perdido en este tiempo. Otra política que el Gobierno buscaba dejar atrás y se vio forzado a reconsiderar.

