El petróleo vuelve a superar los US$90 y reactiva una doble tensión para la Argentina

El Brent volvió a ubicarse por encima de los US$90 después de que Estados Unidos e Irán retomaran los ataques directos en el estrecho de Ormuz.

estrecho de ormuz petroleo
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El petróleo comenzó la semana con un fuerte salto y volvió a instalarse por encima de los US$90 por barril, empujado por una nueva escalada militar entre Estados Unidos e Irán que devolvió al centro de la escena el riesgo sobre el abastecimiento a través del estrecho de Ormuz.

El Brent llegó a tocar los US$91,52 durante las operaciones de este lunes, su mayor nivel desde el 25 de agosto, mientras que el WTI estadounidense superó los US$85. El movimiento se produjo después de que el viernes el crudo europeo hubiera cerrado en US$89,31, con una caída semanal superior al 5%.

El cambio de clima fue abrupto. Fuerzas estadounidenses atacaron el domingo dos lanzadores iraníes en la isla de Larak, ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz. Se trató de los primeros ataques conocidos de Estados Unidos contra territorio iraní desde fines de julio. Teherán respondió con ataques contra bases estadounidenses en Jordania, según medios iraníes citados por Reuters.

Otra vez el estrecho de Ormuz

La preocupación del mercado vuelve a concentrarse en el estrecho de Ormuz, la vía por la que antes del comienzo de la guerra circulaba alrededor de una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Las negociaciones para normalizar el tránsito continúan estancadas y el movimiento de buques sigue fuertemente condicionado por el conflicto.

Durante el fin de semana, la cantidad de buques de commodities visibles atravesando el estrecho cayó a apenas cinco por día, mientras los operadores mantienen fuertes precauciones ante el riesgo de nuevos ataques. A esto se agregó el reporte de un petrolero alcanzado por un proyectil cuando ingresaba a Ormuz.

El conflicto entre Estados Unidos e Irán ya lleva seis meses y convirtió al corredor energético en el principal factor de volatilidad para el mercado petrolero. Incluso antes de esta nueva escalada, las dificultades en Ormuz y las restricciones en el Mar Rojo habían vuelto a agregar una prima de riesgo importante sobre las cotizaciones internacionales.

La tensión se había relajado parcialmente durante los últimos días. El Brent llegó a caer hasta US$87,84 el miércoles pasado y terminó el viernes en US$89,31, después de haber alcanzado valores superiores a US$94 una semana antes. El nuevo intercambio de ataques volvió a cambiar rápidamente las expectativas.

Para Argentina, la crisis de Ormuz tiene una doble lectura. En el corto plazo, un mercado con menor oferta puede mejorar los precios y generar mejores condiciones para los productores de Vaca Muerta.

Para Argentina, la crisis de Ormuz tiene una doble lectura. En el corto plazo, un mercado con menor oferta puede mejorar los precios y generar mejores condiciones para los productores de Vaca Muerta.

Un barril alto que favorece a Vaca Muerta

Para la Argentina, un Brent nuevamente instalado por encima de US$90 tiene un impacto particularmente significativo en momentos en que el país acelera su transformación en exportador estructural de petróleo.

La producción nacional alcanzó en julio los 916.200 barriles diarios, un crecimiento interanual del 17,2%, mientras que Vaca Muerta aportó unos 643.100 barriles diarios, 26,4% más que un año atrás.

El escenario internacional amplía así los márgenes de los productores y mejora la rentabilidad de los proyectos destinados a exportación. La diferencia es especialmente importante para las compañías con una mayor proporción de ventas externas, cuyos precios realizados siguen de cerca la referencia internacional.

También fortalece la ecuación de las inversiones que apuntan a ampliar la capacidad de evacuación de Vaca Muerta. Con proyectos como Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y las ampliaciones del sistema de transporte, la Argentina se prepara para colocar volúmenes crecientes de petróleo en el exterior durante los próximos años.

El nivel actual está, además, muy lejos de la zona que meses atrás había comenzado a generar interrogantes sobre el ritmo de inversión en la formación neuquina. Después de superar los US$100 durante los momentos más críticos del conflicto, el Brent llegó a caer hasta la zona de US$72 hacia fines de junio, obligando a las compañías a volver a mirar con mayor atención costos, productividad y planes de capital.

La otra cara: los surtidores

Pero el mismo precio que mejora los números de los productores vuelve a complicar la situación para el mercado interno. La recuperación del Brent reduce considerablemente el margen para una baja de los combustibles y vuelve a poner en discusión cuánto del aumento internacional terminará trasladándose a las naftas y el gasoil.

La cuestión aparece justamente cuando el mercado doméstico atraviesa un período de menor demanda. Las ventas de combustibles registraron en julio una caída interanual del 6,4%, hasta 1,37 millones de metros cúbicos, y acumularon seis meses consecutivos de retroceso.

De esta manera, la baja que podía esperarse luego de la corrección internacional del crudo vuelve a quedar en suspenso. El mecanismo de precios local no replica automáticamente cada movimiento diario del Brent, pero una cotización sostenida por encima de US$90 reduce rápidamente el colchón que podría habilitar un descenso en los surtidores.

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