Biocombustibles y naftas: ¿qué hay detrás de los aumentos en surtidores?
El experto Claudio Molina cuestionó la actualización mensual de Nación y afirmó que los biocombustibles no son responsables de los incrementos de las naftas y el gasoil.
Biodiésel y etanol: suben los precios oficiales y crece la polémica por su impacto real en las naftas.
MdzLa actualización de los precios oficiales de los biocombustibles volvió a abrir la discusión sobre su impacto en el mercado energético. Luego de que la Secretaría de Energía fijara los nuevos valores para el biodiésel y el bioetanol correspondientes a agosto, el analista y experto en el tema, Claudio Molina, cuestionó el mecanismo utilizado por el Gobierno y aseguró que los valores no se determinan de acuerdo con la fórmula prevista por la normativa vigente.
“Es una actualización mensual que surge del artículo 13 de la Ley 27.640. La Secretaría de Energía debe actualizar estos precios todos los meses y tiene que emplear una fórmula polinómica, pero no la utiliza. Lo hace arbitrariamente para sostener límites de manera que no influyan en la inflación”, afirmó Molina a este medio.
Según el especialista, el argumento oficial de contener el impacto sobre el índice de precios al consumidor no resulta consistente con la incidencia real de los biocombustibles dentro de la estructura de costos de los combustibles.
“La influencia que tienen los combustibles en la canasta del IPC del INDEC no supera el 5 o 6%. Por eso no tiene sentido la forma en que se calcula este precio”, sostuvo.
Molina hizo referencia a los nuevos valores establecidos por la Secretaría de Energía para el biodiésel y el bioetanol. El organismo fijó para agosto un precio mínimo de adquisición del biodiésel de $2.001.063 por tonelada, mientras que el bioetanol de caña quedó en $1.061,878 por litro y el de maíz en $973,244 por litro.
Estos valores corresponden al componente obligatorio que las petroleras deben incorporar a las naftas y el gasoil antes de su comercialización. Actualmente, la normativa establece una mezcla obligatoria del 12% de etanol en las naftas y del 7,5% de biodiésel en el gasoil, aunque Molina señaló que en la práctica este último porcentaje no siempre se cumple.
Las excusas de las petroleras
“El impacto sobre el producto final es limitado porque hablamos de componentes que integran una mezcla obligatoria. Además, existe la posibilidad de utilizar mayores porcentajes de etanol en las naftas, algo que incluso puede reducir el precio del combustible y no se computa”, explicó.
El analista también cuestionó el argumento utilizado por algunas empresas refinadoras, que suelen vincular los aumentos de combustibles en estaciones de servicio con las subas de los biocombustibles.
“Los refinadores de petróleo, salvo excepciones, utilizan estos aumentos como una excusa para decirle a la opinión pública que el precio en surtidor sube por los biocombustibles. Eso no es cierto”, afirmó.
Según Molina, la evolución histórica demuestra que los combustibles fósiles tuvieron aumentos superiores a los registrados por los biocombustibles. “A lo largo del tiempo se puede evaluar que los combustibles minerales subieron más que los biocombustibles”, sostuvo.
La actualización de precios dispuesta por Nación forma parte del esquema establecido por la Ley 27.640, que busca revisar periódicamente los valores reconocidos a los productores para acompañar la evolución de sus costos y garantizar el abastecimiento del mercado interno.
Sin embargo, para Molina el debate de fondo pasa por la aplicación de la normativa. “Debemos adecuar la regulación si corresponde, pero no tener una normativa y no cumplirla”, señaló.
El nuevo esquema de precios vuelve a poner en el centro de la discusión la relación entre biocombustibles, inflación y combustibles líquidos, en un mercado donde productores, refinadoras y Gobierno mantienen posiciones diferentes sobre cuál debe ser el equilibrio entre costos, precios y competitividad.
