Volvieron las estafas a jubilados de PAMI: la guía para no caer en el engaño
PAMI advirtió sobre perfiles falsos que piden datos personales y ofrecen computadoras gratis: cómo distinguir sus canales oficiales y dónde denunciar.
Las estafas dirigidas a jubilados y pensionados de PAMI volvieron a multiplicarse en las redes sociales, con perfiles falsos que se hacen pasar por la cuenta oficial del organismo para pedir datos personales a los afiliados. El fenómeno no es nuevo, pero el propio Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP, el nombre formal de PAMI) debió salir a reiterar sus advertencias en las últimas semanas, después de detectar un repunte de denuncias vinculadas a distintas modalidades de fraude digital que circulan principalmente por WhatsApp, redes sociales y llamadas telefónicas.
El organismo publicó en su sitio oficial una guía específica para que los afiliados puedan distinguir un canal legítimo de uno falso, en momentos en que la sofisticación de este tipo de engaños creció de la mano de la masificación del uso de redes sociales entre la población de la tercera edad, un segmento que en muchos casos accede a estas plataformas con menor experiencia previa en el reconocimiento de fraudes digitales que otros grupos etarios.

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Cómo distinguir un perfil falso de uno real
Según la propia guía de PAMI, las cuentas oficiales del organismo comparten tres características que rara vez logran imitar los perfiles truchos: tienen tilde de verificación junto al nombre, muestran un historial de publicaciones extenso y sostenido en el tiempo, y acumulan miles de seguidores genuinos. Los canales oficiales confirmados son la cuenta de Facebook e Instagram bajo el usuario pami.org.ar, el perfil de Twitter/X @pami_org_ar y el canal de YouTube bajo el nombre inssjp.
Más allá de esos indicios visuales, PAMI fue categórico respecto de una serie de conductas que la institución asegura que jamás lleva adelante. En primer lugar, el organismo no tiene intermediarios en redes sociales: ninguna persona ni perfil puede gestionar trámites en su nombre, por lo que cualquier cuenta que ofrezca "ayudar" con una gestión a cambio de datos personales es, por definición, sospechosa. En segundo lugar, PAMI nunca solicita contraseñas, claves bancarias, códigos de seguridad ni tokens de verificación por teléfono, WhatsApp o redes sociales, un punto que coincide con la práctica de la gran mayoría de los organismos públicos y entidades bancarias del país. En tercer lugar, la institución no promociona ni vende insumos médicos o medicamentos a través de mensajes privados, una modalidad que suele usarse para captar la atención de afiliados que necesitan medicación de uso frecuente.
Todos los trámites reales, remarca el organismo, se realizan exclusivamente a través de la aplicación oficial Mi PAMI, el sitio web institucional o de manera presencial en las agencias distribuidas en todo el país. La recomendación frente a cualquier contacto sospechoso es cortarlo de inmediato, evitar hacer clic en links desconocidos y no responder mensajes que generen dudas, incluso si el remitente parece conocer datos personales del afiliado, algo que los estafadores suelen usar para dar mayor verosimilitud al engaño.
El cuento de la "computadora gratis", la estafa más reciente
Entre las modalidades más recientes detectadas por PAMI se destaca la de las supuestas "computadoras gratis", una campaña fraudulenta que circula por WhatsApp, redes sociales, llamadas telefónicas y correos electrónicos, en la que los estafadores ofrecen equipamiento tecnológico sin costo a nombre del organismo. Para "tramitar" la entrega, piden a la víctima datos sensibles —como el DNI o credenciales de acceso a cuentas— y, en muchos casos, la instalación de aplicaciones que permiten acceder de manera remota al celular de la persona contactada.
El objetivo final de esta maniobra, según reconstruyeron distintos medios que relevaron la alerta, es tomar el control de las cuentas bancarias o las billeteras virtuales de los afiliados una vez que los delincuentes logran acceso al dispositivo o a las claves. Frente a esta modalidad puntual, PAMI emitió un comunicado desmintiendo de manera categórica la existencia de semejante programa de entrega de computadoras, y remarcó una regla general que aplica no solo a este caso sino a cualquier contacto sospechoso: ningún organismo oficial pedirá jamás claves de homebanking, token bancario, códigos de verificación recibidos por SMS ni datos completos de tarjetas de crédito o débito.
Esta modalidad específica ilustra un patrón que se repite en buena parte de las estafas dirigidas a adultos mayores: el uso de una promesa atractiva —en este caso, tecnología gratuita— como anzuelo para lograr que la víctima baje la guardia y entregue información que, en circunstancias normales, jamás compartiría con un desconocido.
Dónde denunciar y qué hacer si ya compartiste datos
PAMI habilitó un canal específico para consultas y denuncias vinculadas a intentos de estafa: la línea 138, conocida como "PAMI Escucha y Responde", disponible para que cualquier afiliado que reciba un contacto sospechoso pueda reportarlo o despejar dudas sobre la legitimidad de una comunicación. A ese canal telefónico se suman las vías de contacto y reclamos disponibles en el sitio oficial pami.org.ar, pensadas para centralizar cualquier gestión real del afiliado y, de paso, dejar en evidencia que no existen atajos por fuera de esos canales.
Para quienes ya compartieron datos sensibles sin saber que se trataba de un intento de fraude, la recomendación general del sector de ciberseguridad —más allá de las indicaciones puntuales de PAMI— es actuar con rapidez: contactar de inmediato al banco o la billetera virtual involucrada para bloquear accesos y revisar movimientos, cambiar las contraseñas de las cuentas comprometidas y, si se llegó a instalar una aplicación de acceso remoto sospechosa, desinstalarla y revisar el dispositivo con una herramienta de seguridad antes de volver a operar con datos sensibles desde ese mismo celular.
Una alerta que crece junto con la vida digital de los jubilados
El caso de PAMI resume un fenómeno más amplio: a medida que más adultos mayores incorporan las redes sociales y las aplicaciones de mensajería a su vida cotidiana, también se convierten en un blanco más frecuente de campañas de fraude diseñadas específicamente para explotar la confianza que genera un organismo público de uso masivo como el que administra la cobertura de salud de buena parte de los jubilados argentinos. La respuesta institucional —guías de identificación, alertas periódicas y un canal de denuncia específico— es, en ese sentido, tan necesaria como la propia alfabetización digital de los afiliados, un proceso que previsiblemente seguirá demandando atención mientras la vida cotidiana continúe trasladándose, cada vez con más fuerza, a los canales digitales.
