La provincia de Buenos Aires, bajo la lupa: el CONICET busca tierras raras en antiguas costas fósiles
Un equipo del CONICET releva "paleocostas" bonaerenses para mapear la presencia de tierras raras, con financiamiento del FITBA.
Salta explorará minerales críticos y tierras raras. Foto: web
Un equipo de investigación del CONICET comenzó a relevar las llamadas "paleocostas" de la provincia de Buenos Aires, antiguos ambientes costeros que existieron hace miles de años, en busca de indicios sobre la presencia de tierras raras, uno de los grupos de minerales críticos más demandados por la industria tecnológica global. El trabajo apunta a construir información de base que hoy prácticamente no existe en el país sobre este tipo de recursos.
La iniciativa está a cargo de la investigadora Schwarz, junto al grupo de Sedimentología para Exploración y Desarrollo del Centro de Investigaciones Geológicas (CIG), y cuenta con financiamiento del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA). El objetivo central es relevar ambientes sedimentarios de la Argentina donde estos minerales podrían estar presentes, para luego elaborar mapas interactivos que sirvan como insumo a futuros proyectos de prospección minera.
Entre las zonas bajo estudio figuran los alrededores de Barker y Villa Cacique, en el sistema serrano bonaerense, y la localidad de Carmen de Patagones, donde ya se identificaron playas de arenas negras que podrían concentrar este tipo de minerales. Se trata de sitios que, según las hipótesis de trabajo del equipo, funcionaron en el pasado geológico como líneas de costa donde procesos naturales de sedimentación concentraron minerales pesados a lo largo de miles de años.
Un país con litio, pero sin mapa de tierras raras
"Nuestro país es un actor principal en lo que refiere a la producción de litio. Sin embargo, cuenta con muy escasa información sobre la presencia de minerales portadores de tierras raras en su territorio", explicó la investigadora al frente del proyecto, al justificar la necesidad de este relevamiento. La distinción no es menor: mientras la Argentina consolidó en los últimos años su posición como uno de los principales productores mundiales de litio, el conocimiento geológico específico sobre tierras raras —un grupo de 17 elementos químicos con aplicaciones críticas en electrónica, energías renovables y motores eléctricos— sigue siendo comparativamente escaso.
Ese vacío de información no es exclusivo de Buenos Aires. Según relevamientos de la industria, la Argentina cuenta con reservas identificadas de tierras raras del orden de las 190.000 toneladas, con un potencial estimado de hasta 3,3 millones de toneladas, distribuidas principalmente en provincias como San Luis, Río Negro y Salta. La provincia de Buenos Aires, sin embargo, no suele aparecer como protagonista en ese mapa, lo que le da al proyecto del CONICET un valor adicional: ampliar la frontera geográfica conocida de este tipo de recursos hacia una provincia sin antecedentes mineros relevantes en la materia.
Mapas para prospectar, y también para controlar
Más allá del objetivo exploratorio, el equipo de investigación remarcó que la información generada también apunta a un segundo propósito: diseñar instrumentos que ayuden a las autoridades de control ambiental a establecer pautas claras sobre cómo debería desarrollarse una futura explotación de estos recursos, en caso de que la prospección confirme yacimientos con potencial productivo. Se trata de un enfoque que busca anticipar el marco regulatorio ambiental antes de que exista una industria concreta que lo demande, a diferencia de lo ocurrido históricamente con otros minerales en el país.
El contexto global explica el interés creciente por este tipo de estudios. El mercado mundial de tierras raras está dominado de manera casi absoluta por China, que en 2024 aportó unas 270.000 de las 380.000 toneladas producidas a nivel global, muy por delante de Estados Unidos, Australia y Tailandia. Ese nivel de concentración —que se extiende también a las etapas de refinamiento y separación química, donde China procesa casi la totalidad de la producción mundial— generó en los últimos años una carrera de distintos países por identificar y desarrollar fuentes alternativas de estos minerales, en un esfuerzo por reducir la dependencia del gigante asiático.
Un antecedente que podría sumar valor a la cartera minera nacional
El proyecto del CONICET se suma a un clima de creciente interés institucional sobre las tierras raras en la Argentina: en febrero de 2026, el Gobierno nacional firmó con Estados Unidos un Instrumento Marco para el Fortalecimiento del Suministro en Minería y Procesamiento de Minerales Críticos, un acuerdo que abrió la puerta a mayor cooperación bilateral en la materia. Sin embargo, hasta el momento la Argentina no cuenta con ninguna empresa que administre minas productivas de tierras raras en su territorio, con el único antecedente operativo datable a mediados del siglo pasado, cuando se extrajo una tonelada de monacita en San Juan.
En ese escenario, el trabajo de mapeo que hoy encara el CONICET en las costas bonaerenses podría convertirse en un insumo temprano para una eventual cartera de proyectos de tierras raras en el país, en momentos en que la demanda global de estos minerales se proyecta al alza de la mano de la transición energética y la electrificación del transporte. Todavía es pronto para saber si las paleocostas bonaerenses esconden yacimientos con escala productiva, pero el proyecto ya deja en evidencia una prioridad que hasta hace poco no figuraba en la agenda minera argentina: entender primero dónde están estos recursos, antes de discutir cómo explotarlos.
