Por qué el directorio de YPF paga sueldos de hasta US$1 millón por cuatro horas de trabajo al mes

Los honorarios de YPF subieron 60% en dólares desde 2024. Mientras Adorni resigna el suyo, la Justicia investiga por otra vía el crecimiento de su patrimonio.

ypf tanque

El último balance de YPF dejó un número que reabrió, una vez más, la discusión sobre cuánto vale sentarse en el directorio de la petrolera más importante del país. Según los estados contables correspondientes al ejercicio 2025, la compañía destinó $16.031 millones en honorarios y retribuciones para los integrantes del directorio y la comisión Fiscalizadora. Repartido de manera proporcional entre los 11 directores titulares y los tres síndicos, eso equivale a más de $1.145 millones anuales por cabeza: arriba de $95 millones por mes, por una función que, según fuentes que pasaron por ese cuerpo, demanda apenas un par de horas cada dos semanas.

El esquema vigente para 2026, formalizado en la asamblea de accionistas del 30 de abril, fija una remuneración promedio de US$954.000 anuales por director, aunque la cifra está lejos de ser pareja: algunos integrantes del cuerpo de 12 miembros van a superar el millón de dólares, mientras otros se quedan cerca de los US$500.000. El presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, está entre los que más cobran, porque a diferencia del resto, sí ejerce una función ejecutiva real al frente de la operación diaria de la petrolera.

El directorio combina representantes del Gobierno nacional, de las provincias productoras de hidrocarburos y del sindicato petrolero, y esa composición explica por qué la discusión sobre los sueldos nunca es solo una discusión técnica: cada silla es, además, una moneda de cambio política.

Manuel Adorni y Horacio Marín, en una inauguración de un parque solar en Mendoza.

Manuel Adorni y Horacio Marín, en una inauguración de un parque solar en Mendoza.

Un aumento que no para de crecer

La escalada no arrancó este año. En 2024, la asamblea de accionistas aprobó un salto del 400% en el presupuesto destinado a honorarios, que pasó de $2.087 millones a $10.189 millones, en momentos en que el propio Javier Milei cuestionaba con dureza los aumentos de dietas que se votaban en el Senado. Para 2025, el directorio percibió en conjunto $10.849 millones -unos US$9,2 millones-, lo que representó un incremento del 60% en dólares respecto de los niveles que regían durante la gestión de Alberto Fernández. El balance recién conocido, con los $16.031 millones de honorarios efectivamente pagados durante 2025, confirma que esa trayectoria ascendente no se detuvo.

El contraste con otras partidas del propio balance no pasó inadvertido. YPF destinó, durante el mismo ejercicio, alrededor de $130.000 millones a publicidad y propaganda, una cifra que junto a los honorarios del directorio volvió a poner en discusión las prioridades de gasto de una compañía que opera con mayoría estatal pero que también cotiza en los mercados. La empresa no detalla, en sus estados contables, cómo se distribuye internamente el monto total entre cada director, lo que deja en la opacidad cuánto percibe, en términos individuales, cada uno de los doce integrantes del cuerpo.

Las sillas como premio político

El directorio de YPF funciona, en la práctica, como una recompensa para quien la ocupa. Guillermo Francos, que fue jefe de Gabinete hasta noviembre pasado, no cobraba honorarios mientras ejercía esa función -por una norma no escrita que evita la superposición de ingresos públicos-, pero empezó a percibirlos apenas dejó el cargo. Meses después, en una entrevista desde Punta del Este, describió su nueva rutina con una frase que circuló mucho en el sector: "no es fácil el ocio después de tantos años de estrés en la política". Lisandro Catalán, ex ministro del Interior, sigue el mismo circuito y hoy se perfila como precandidato a gobernador de Tucumán.

La lógica de "puerta de salida de lujo" no es exclusiva de los funcionarios nacionales. Eduardo Rodríguez Chirillo, el primer secretario de Energía del gobierno de Milei, dejó ese cargo a fines de 2025 e ingresó al directorio de YPF, donde según fuentes del sector pasó a cobrar varias veces más que en su puesto anterior; hoy asesora a empresas energéticas interesadas en las mismas licitaciones que él diseñó. Las provincias productoras, por su parte, usan sus sillas para sostener equilibrios propios: el representante de Chubut, Emiliano Mongilardi, llegó al cargo con el respaldo del dirigente sindical petrolero Jorge "Loma" Ávila, mientras que Neuquén designó al ex gobernador Omar Gutiérrez tras un acuerdo político con la gestión de Rolando Figueroa. El esquema, además, no es exclusivo de YPF: en febrero, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, fue nombrado director de Aeropuertos Argentina, donde va a cobrar cerca de $150 millones anuales mientras mantiene su sueldo como funcionario de Economía.

Un camión de YPF y Comodoro Rivadavia, un adiós que golpeó fuerte.

Un camión de YPF y Comodoro Rivadavia, un adiós que golpeó fuerte.

El caso Adorni: la excepción que confirma la regla

Manuel Adorni, jefe de Gabinete desde diciembre, integra el directorio de YPF pero decidió no cobrar mientras siga en funciones, respetando la misma práctica que en su momento siguieron Francos y Catalán. Es, en los papeles, el gesto de mayor austeridad dentro de un cuerpo que reparte millones de dólares por una tarea de pocas horas mensuales.

Ese gesto convive, sin embargo, con un escenario judicial que vuelve más incómoda la comparación. Adorni está siendo investigado por presunto enriquecimiento ilícito, a partir de una denuncia que apunta a un crecimiento patrimonial del 500% en un único período fiscal. El fiscal federal Gerardo Pollicita avanzó en los últimos meses sobre los movimientos en criptomonedas del funcionario y de su esposa, Bettina Angeletti, sobre una remodelación de su vivienda en el country Indio Cuá -pagada, según el contratista, "todo en efectivo" por unos US$245.000-, y sobre gastos como una compra de blanquería de $8 millones. Adorni explicó parte del salto patrimonial por una inversión de US$200.000 en bitcoins que terminó valuada en US$500.000, y por una herencia familiar cuyo monto declarado pasó de $10,2 millones a $73 millones entre una declaración jurada y la siguiente. Su sueldo formal como funcionario público, antes de enero de este año, era de poco más de $3 millones mensuales.

La Dirección General de Asesoramiento Financiero en las Investigaciones (DAFI) está terminando un informe que va a determinar si ese patrimonio "cierra" con los ingresos declarados, un documento que el propio equipo de Pollicita ya da por desfavorable para el funcionario. Mientras ese expediente avanza en Comodoro Py, Adorni sigue figurando, en los papeles de YPF, como el director que prefirió no cobrar.

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