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Petróleo +19% y litio +60%: los datos de abril y un boom energético y minero que ya es estructural

El IPI minero del INDEC subió 9,5% interanual en abril de 2026. El no convencional ya domina la matriz petrolera y el litio encadena récords.

El Índice de Producción Industrial Minero (IPI minero) que publica el INDEC registró en abril de 2026 una suba de 9,5% respecto al mismo mes del año anterior. El acumulado enero-abril ya marca 7,4% de crecimiento frente a igual período de 2025. El índice general alcanzó los 142,8 puntos sobre base 2016=100, el nivel más alto desde el inicio de la serie estadística. No es un mes bueno en un contexto difícil: es la consolidación de una tendencia que viene ganando consistencia desde hace varios trimestres.

La serie desestacionalizada refuerza la lectura: creció 0,7% respecto al mes anterior, mientras que la tendencia-ciclo avanzó 0,4% mensual. Dos indicadores técnicos que apuntan en la misma dirección.

Vaca Muerta reescribe la matriz petrolera

En abril se extrajeron 4.215,0 miles de metros cúbicos de petróleo crudo, una suba de 19,1% interanual. El acumulado enero-abril trepa al 17,1%. Pero el dato que importa está adentro de ese número: el petróleo crudo no convencional —proveniente en su mayor parte de Vaca Muerta— totalizó 2.915,3 miles de m³, con un incremento de 39,2% respecto a abril de 2025 y un acumulado del año que sube 35,1%.

Del otro lado, el crudo convencional cayó 10% interanual hasta los 1.299,8 miles de m³. La brecha entre los dos segmentos ya no admite otra lectura: el no convencional domina la matriz petrolera argentina. No como promesa ni como proyecto, sino como realidad productiva consolidada.

El gas natural acompañó, aunque con menos velocidad. La extracción total llegó a 4.218,2 millones de metros cúbicos, un alza de 2,8% interanual. El no convencional también aquí lidera con 2.836,3 millones de m³ y un crecimiento de 12,2%, mientras el gas convencional retrocedió 12,1% hasta los 1.382,0 millones de m³. El patrón es el mismo: el shale avanza, el convencional cede.

El litio encadena otro mes de salto

Si hay un mineral que define el nuevo perfil productivo argentino, es el litio. En abril de 2026 se beneficiaron 11.466,1 toneladas de carbonato de litio, un salto de 60,4% respecto al mismo mes de 2025. El acumulado enero-abril acumula un incremento de 48,2% frente al año anterior.

El índice de extracción de minerales para la fabricación de productos químicos —categoría donde el carbonato de litio es el componente dominante— alcanzó los 448,2 puntos (base 2016=100), con una variación interanual de 73% y un acumulado del año de 52,6%. El subíndice específico de carbonato de litio y otros minerales de litio llegó a 539,6 puntos, con una suba interanual de 79%. El dinamismo más alto de todo el informe.

La sal también aportó un dato que pasó casi desapercibido entre los titulares: en abril registró una suba de 150,3% interanual, con un índice de 650,5 puntos. El acumulado enero-abril avanza 91,4%. La salmuera o solución saturada de sal lideró ese crecimiento con 155,8% interanual, impulsada en buena medida por su rol en la propia cadena productiva del litio.

Salares y litio

Extracción de litio en el norte argentino.

Lo que el informe no celebra

No todo el sector avanza al mismo ritmo. Los servicios de apoyo para la extracción de petróleo crudo y gas natural registraron una baja de 19,8% interanual, con un acumulado negativo de 17,2% en el año. Su índice cayó a 135,0 puntos y generó una incidencia negativa de 4,5 puntos porcentuales sobre el nivel general del IPI. Es una señal que merece atención: la actividad de servicios al upstream no convalida, por ahora, la euforia de los números de producción.

La extracción de arcilla y caolín cayó 17,1% interanual, con un acumulado de -14,2%. La arcilla común retrocedió 28,5% y la zeolita natural acumula una baja de 24,1%. El sector de extracción y aglomeración de carbón y explotación de minas y canteras no clasificadas en otra parte también retrocedió 21,6% interanual, con el acumulado en -18,4%.

Los metales preciosos, en tanto, crecieron pero sin estridencias. La plata y el oro con sus concentrados subieron 15,8% interanual, mientras que el bullón dorado (doré) avanzó 7,4%. El conjunto de metales preciosos aportó una incidencia de 0,6 puntos porcentuales al nivel general: positiva, pero modesta frente al peso del litio y el petróleo no convencional.

Fracking Vaca Muerta Neuquen

Equipo de fractura hidráulica operando en Vaca Muerta, Neuquén

Una foto que ya es estructura

El informe del INDEC correspondiente a abril de 2026 no es la fotografía de un mes excepcional. Es el registro de una transformación que lleva años consolidándose y que en los últimos trimestres adquirió velocidad de crucero. La caída sistemática del petróleo y el gas convencionales —10% y 12,1% respectivamente— frente al avance del no convencional no es una anomalía estadística: es el relevo generacional de la matriz energética argentina.

Al mismo tiempo, el salto del 60,4% en la producción de carbonato de litio posiciona al país en la disputa global por el mineral crítico de la transición energética. Con un subíndice que pasó de valores cercanos a la base 100 en 2016 a los 539,6 puntos actuales, la curva de crecimiento del litio argentino es una de las más pronunciadas de toda la serie estadística del organismo.

El desafío que plantean estos números no es productivo. Argentina ya demostró que puede extraer más. La pregunta que el IPI minero de abril deja sin responder es si el país tiene la infraestructura de transporte, la capacidad de refinación, el marco regulatorio y la estabilidad institucional para convertir esa producción en valor agregado, en exportaciones sostenidas y en desarrollo territorial. Los números del INDEC abren una ventana. Lo que se haga con ella es otra historia.