IMPSA, la primera privatizada de Milei, firma un acuerdo clave con Venezuela
La empresa mendocina IMPSA, controlada por la estadounidense ARC Energy, determinante para la terminación de la Central Hidroeléctrica Tocoma
A poco más de un año de convertirse en la primera privatización de la administración de Javier Milei, IMPSA acaba de concretar el contrato más relevantes de su nueva etapa. La histórica empresa mendocina firmó un acuerdo con el gobierno de Venezuela para participar en la finalización de la Central Hidroeléctrica Tocoma y en una serie de obras destinadas a reforzar el sistema eléctrico del país caribeño.
El anuncio fue realizado por la vicepresidenta venezolana y presidenta encargada, Delcy Rodríguez, quien calificó el entendimiento como un "acuerdo histórico" y aseguró que permitirá incorporar 2.640 megavatios adicionales al Sistema Eléctrico Nacional (SEN), una infraestructura que arrastra años de problemas operativos y cortes de suministro.
Para IMPSA, el contrato representa mucho más que una nueva adjudicación. Marca el regreso de la compañía a los grandes proyectos hidroeléctricos internacionales después de años atravesados por crisis financieras, reestructuraciones de deuda, rescates estatales y finalmente su privatización.
Una obra que quedó congelada durante años
El corazón del acuerdo es la Central Hidroeléctrica Tocoma, ubicada sobre el río Caroní, en el estado Bolívar. Se trata de uno de los proyectos energéticos más ambiciosos de Venezuela, cuya construcción quedó inconclusa tras años de demoras, problemas financieros y la crisis económica que atravesó el país.
Según la información difundida por las autoridades venezolanas, IMPSA participará tanto en la culminación de Tocoma como en la recuperación de equipamiento en las centrales Macagua 1, 5 y 6. El objetivo es sumar 2.160 MW desde Macagua y otros 480 MW desde Tocoma, alcanzando los 2.640 MW anunciados oficialmente.
La empresa mendocina cuenta con una larga trayectoria en el desarrollo de turbinas y equipamiento hidroeléctrico, un negocio que durante décadas la convirtió en uno de los principales exportadores de tecnología industrial de Argentina.
El primer gran contrato tras la privatización
El acuerdo también funciona como una prueba de fuego para los nuevos dueños de la compañía.
En enero de 2025, el Gobierno nacional concretó la venta del 85% de las acciones que estaban en manos del Estado nacional y de Mendoza al fondo estadounidense ARC Energy, integrado dentro del consorcio Industrial Acquisitions Fund (IAF). La operación, valuada en US$ 27 millones, fue la primera privatización efectivamente concretada durante la gestión Milei.
Desde entonces, la nueva conducción avanzó en la reestructuración de una deuda cercana a los US$ 580 millones y comenzó a buscar oportunidades para reposicionar a la empresa en mercados internacionales. El contrato venezolano aparece como el primer resultado concreto de esa estrategia.
Para Mendoza, donde IMPSA mantiene su principal complejo industrial y una extensa red de proveedores, la noticia fue celebrada como una señal de recuperación. El gobernador Alfredo Cornejo destacó que el acuerdo demuestra la capacidad tecnológica de la compañía y su potencial para volver a competir en grandes proyectos de infraestructura energética.
La firma del acuerdo también refleja un cambio de contexto regional. Venezuela atraviesa una etapa de reapertura gradual a inversiones privadas y extranjeras en sectores estratégicos, entre ellos petróleo, minería y electricidad, con el objetivo de recuperar infraestructura crítica para sostener su actividad económica.
En ese escenario, IMPSA vuelve a ocupar un lugar que históricamente supo tener: el de proveedor de tecnología para grandes obras energéticas en América Latina.
